El ayer y el hoy en la chacra

Desde el monte tradicional a las buenas prácticas.

más color

Las primeras formas de embalaje en la región.

Cada vez más se busca calidad en la fruta local.

La forma de cultivo hasta la década del 60.

Hoy, las espalderas conducen a plantas más chicas.

Los canales de riego y los álamos fueron de gran ayuda para el nacimiento de la fruticultura.

imágenes que se renuevan

Muchos han sido los cambios que vivieron las chacras desde que comenzaron a plantarse las primeras manzanas para consumo personal de los pioneros inmigrantes en la zona del Alto Valle del río Negro. Y es que poco a poco, el escenario macroeconómico de la fruticultura obligaba a cambios importantísimos que iban desde la selección de variedades hasta las prácticas culturales de cultivo, cosecha y poscosecha. Y por supuesto, todos estos cambios han modificado el paisaje de las chacras. Un recorrido por la historia de las tareas culturales del cultivo de manzanos en la región debería separar los acontecimientos en, por lo menos, tres momentos bien diferenciados: los comienzos de la fruticultura alentados por la inauguración del dique Ingeniero Ballester (1928) y la llegada del riego, una etapa intermedia en los años 60 y un tercer momento luego de los 80. delicias agridulces Todo fue cambiando en estos tres modos de producción. La zona del Valle comienza produciendo una serie de variedades con tenor agridulce que se correspondía al paladar inglés. En este momento se comercializan variedades como King David, Jonathan, Yellow Newton, y Rome Beauty. En cuestiones de cultivo se planta en monte tradicional. Los frutales se iniciaron con la creación del dique Ingeniero Ballester y es por eso que los plantíos más antiguos se encuentran en la zona de Cinco Saltos y de ahí se expanden hacia la confluencia. Es en esa localidad donde se instala Estación Agronómica Cinco Saltos creada por Ferrocarril del Sud para apoyar y controlar el desarrollo productivo de la región. Hasta la fundación de esta entidad, en 1918, en esta zona existían sólo 500 hectáreas de frutales, en su mayoría pera Williams. La empresa ferroviaria inglesa tuvo mucho que ver con la reconversión productiva del Alto Valle que había comenzando con la producción de alfalfa y algunos otros cultivos anuales como cereales y leguminosas. Ese interés en el desarrollo productivo de la región hizo que la ferroviaria financiara parte de la infraestructura de riego y asesorara a los productores para el desarrollo de las plantaciones de manzanos y perales a través de su chacra experimental de Cinco Saltos. “La empresa conforma un sistema de empaque y comercialización a través de la empresa Argentina Fruit Distributors instaló galpones clasificadores de fruta, acondicionamiento, clasificación y embalaje llegando al mercado internacional e impulsó el asentamiento de colonos”, explica Natalia Zunino, técnica de INTA Alto Valle, en un artículo publicado por la revista F&D. Así, la región se conformó como economía frutícola en los años 30 cuando su producción se orientó al mercado externo. Toda esta etapa está caracterizada por plantas injertadas sobre el pie franco en monte abierto, en plantaciones de unas 200 plantas por hectárea (lo que se conoce como 8 x 5, 8 metros entre filas y 5 entre plantas). “Estas plantas tenían conducción libre, llegaban a alcanzar los 5 metros de altura y requerían de un tiempo más prolongado para entrar en producción que las actuales, unos 7 años. La cosecha se podía hacer en varios días sin tanto aceleramiento como el actual”, explica Rodolfo Rodríguez, de INTA. El tiempo de cosecha en las chacras valletanas era en sí una postal. Escaleras de hasta 15 peldaños eran acarreadas con gran maestría por entre las plantas y los trabajadores llenaban cajones cosecheros que eran enviados en tren hacia los puertos para llevar las manzanas hasta el exterior. En la primer etapa se hacía riego por manto, y este era también el sistema que utilizaban para el combate de las heladas. Con respecto a la sanidad, en 1928 se comienza a curar con pulverización vía tracción a sangre con manguera y los productos que se usaban eran sulfato de nicotina y arseniato de Plomo, ambos inorgánicos. Recién en 1940 se comienza a emplear una tarjeta que se enviaba por correo a los productores como sistema de alarma para el control de la carpocapsa y aparecen las trampas con melaza como método de monitoreo. Diez años más tarde, con la llegada a la zona de los primeros tractores aparece el primer insecticida de síntesis (DDT) en reemplazo de los utilizados hasta ese momento. “El país de las manzanas” Una segunda etapa diferenciada del cultivo de frutales podría identificarse a partir de los 60 cuando se incorpora a la región los portainjertos clonales. Estos portainjertos tienen la raíz muy superficial y en los primeros ensayos de cultivo las plantas caían al suelo por los fuertes vientos de la región. Es por eso que aparece la conducción por espaldera, que se conoce como espaldera tradicional, y que tenía cuatro alambres y un distanciamiento de cuatro metros entre filas y tres entre plantas. Con este sistema entran más o menos unas 600 plantas por hectárea. Es aquí cuando el Valle comienza a ser reconocido como “el país de las manzanas”. Aunque aparece Brasil como competidor, Argentina encuentra su propio mercado con la incorporación de la Red Delicious que se acompaña con la Granny Smith y la Golden Delicious. En cuestiones de comercialización, Zunino explica que en esta época la construcción de la Ruta 22 que agilizó el transporte de camiones hizo que aparecieran nuevos frigoríficos que entre 1958 y 1970 llegaron a ser 54. Fue en este momento en el que la fruticultura regional alcanza altísimos niveles de productividad, el área cultivada creció notablemente y se incorpora nueva tecnología en los diferentes procesos de la cadena productiva. Un claro ejemplo de esto es la aparición del riego por aspersión y los calefactores para el control de heladas. Es en esta etapa cuando aparecen los cajones bins, se construyen las primeras cámaras de frío con atmósfera controlada, aparecen las primeras jugueras, se generaliza el uso del tractor y se utilizan las primeras máquinas pulverizadoras hidroneumáticas. También se comienza a utilizar en esta época el raleador químico. Otro cambio importante en este período se dio en 1970 cuando se empieza a utilizar el Paration para la cura y se prohíbe el uso de DDT. Por último, esta etapa vivió también la creación en 1967 de la Facultad de Ciencias Agrarias de Cinco Saltos. Cantidad y calidad A fines de la década del 70 y principios de los 80 comienza una nueva etapa de la producción con la llegada de portainjertos de planta más enanizantes, es decir con plantas más chicas que tienen frutos más pronto. Ahora, una planta puede entrar en producción a los 3 ó 4 años. Esta tercer etapa está marcada por plantaciones en alta densidad de unas 1.200 plantas por hectárea (4 x 2) o de 1.666 plantas por hectárea (4 x 1,5). Esta última forma es la más representativa actualmente en el Valle. Aunque el tipo de conducción sigue siendo el de espaldera, hoy ya se usa un sostén de sólo 2 ó 3 alambres. En la actualidad, además, a la Red Delicious y Granny Smith, y sus clones derivados, se incorporan nuevas variedades como los clones de Gala, Fuji, o Pink Lady, todas variedades fueron incorporadas incentivadas por los mercados internacionales. Hoy en día la tendencia es a acelerar la producción y disminuir costos. “Es una técnica más precisa pero que requiere más cuidados –explica Rodríguez–. En la primer etapa se cosechaba en 3 y hasta 4 pasadas, en este momento se hace en dos o tres veces como máximo ya que más pasadas implica más costos”. La postal de la chacra parece haberse achicado. Esas gigantes plantas de la primera etapa que medían hasta 5 metros, hoy miden entre 3,5 y 4 metros de altura. Hasta la alameda que acompaña el proceso productivo desde los inicios fue evolucionando y pasando del álamo criollo a otras variedades que se adaptan mejor y crecen más rápido. En cuestión de sanidad, los cambios también fueron importantes. En 1989 se empieza a implementar el sistema de alarma termoacumulativo en reemplazo de las “tarjetas” y aparecen los carpogrados. Se comienzan a utilizar trampas de feromonas como método de monitoreo hasta 1991 cuando los emisores de feromonas se usan finalmente como herramienta para el control de la carpocapsa. Diez años más tarde, llegan a la región el uso de las Buenas Prácticas en algunos establecimientos agrícolas y en el 2003 se consigue el reconocimiento sanitario de Área Libre de Mosca de los Frutos. Seguramente la postal valletana de las chacras continuará renovándose pero siempre seguirá siendo importante volver la vista atrás y ver todo el camino ya recorrido.


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