Vivir en

De madera, vidrios y carpintería metálica. El refugio familiar de la arquitecta alemana Susanne Nobis.

Texto: JUAN CAMACHO,

arquitecto

Fotos: ROLAND HALBE

Una de las labores más especiales para un arquitecto es el diseño de su propia casa. Y no solamente por la dificultad que representa diseñar para uno mismo, sino por el hecho de habitar el espacio que uno mismo ha creado. Este es el caso de la arquitecta Susanne Nobis, y por supuesto, de la casa Nobis, que diseñó para ella misma y para su familia. Una propuesta que toma elementos propios del lugar para allí plasmar una idea funcional y minimalista.

Localizada en Berg, una zona recreacional en los alrededores de Munich, Alemania, la Casa Nobis cumple la función de vivienda familiar para cuatro personas y como estudio profesional para Susanne. Su lenguaje evoca las casas mellizas de madera del lago Starnberg, colindante al lugar donde se emplaza, con la particularidad de elevarse sobre pilares de 60 centímetros que le dan la sensación de flotabilidad, aún más cuando están iluminados. No solamente cumplen una función estética sino que son estrictamente necesarios para evitar que el agua acceda a la casa cuando se presentan cambios drásticos en su nivel.

Apelando a un lenguaje minimalista dominado por la forma simple y además repetida de sus dos módulos, en la casa predominan el vidrio, la madera y los paneles metálicos que conforman la cubierta y celosías que permitan filtrar y manejar la luz directa y aún así conservan las visuales directas sobre el lago, uno de los objetivos primordiales del diseño.

El primer módulo contiene las funciones sociales y de cocina, además de un espacio de galería sobre estos. El segundo módulo alberga las oficinas y el cuarto de invitados, y sobre estos, alcobas y baños.

Susanne buscaba utilizar la menor cantidad de materiales posibles, no solo por el resultado estético final deseado sino por la economía en la construcción; es así que logró reducir los elementos y darle el carácter sereno, iluminado y natural a su casa.

arq.


Texto: JUAN CAMACHO,

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