Eliza Brown y Francisco Drumond, una historia de fantasmas
“Eliza Brown. La hija del almirante” da título a la nueva novela de Silvia Miguens, que en esta ocasión se sumerge en una historia de amor y fantasmas que rescata parte de la vida de la Buenos Aires del 1800, en el seno de las familias Brown y Drumond.
Por qué Eliza -hija desconocida del irlandés Guillermo Brown (1777-1857) “padre de la Armada argentina” según los manuales de historia regional- “Porque es una leyenda en Buenos Aires, se supone que su fantasma anda por la ciudad y eso me gustó”, dice Miguens en diálogo con Télam.
“Empecé a investigar y si hay poco de las mujeres que participaron activamente en la historia argentina, no hay nada de una niña que se suicidó a los 17 años”, señala la escritora que en su cuantiosa obra recupera las voces de mujeres olvidadas.
El libro, editado por El Ateneo, “es esencialmente una historia de amor y fantasmas donde se lee una época -continúa-. Quise darle la oportunidad a Francisco Drumond de sentirse también fantasma, como su prometida Eliza, cerca del discurso popular y lejos del de héroe patrio que ganó por ser un señor que muere de un cañonazo en la cabeza”.
“Me gusta darle carnadura a los personajes, bajarlos del bronce y volverlos reales, lo que me conmueve e intento poner en estas páginas es qué pudo haber sentido esta chica al recibir esa noticia”, asegura.
De hecho, repasa, “se ahogó en el Río de La Plata, algo que cuento desde el punto de vista de su hermano y una mascota inventada que la acompaña en toda la trama, dejando dudas. ¿Será ficción, será real esta narración?”.
Los personajes son verdaderos pero siempre alejados de los discursos formales, como Guillermo Brown dejando Irlanda de niño y criándose sólo desde los 9 años cuando pierde a su padre, su figura de corsario (navegante que podía piratear para la Corona).
“Me ví obligada a sumar datos históricos en el relato, pero quería desarrollar la figura de Eliza desde el imaginario popular que la pone frente de una trágica leyenda urbana, avanzando hacia el río se entera de la muerte de Francisco. Se dice que todas las noches salen del Cementerio de Recoleta y pasean por La Boca”, acota.
En su copiosa obra -”Lupe”, Anita Gorostiaga”, “La baronesa del tango”, “Ana y el Virrey”- Miguens recupera la figura de mujeres esenciales, pero anónimas en el relato histórico de la construcción del país.
“Me interesa desde el género, me interesa saber no sólo lo que hicieron, sino lo que pudieron haber hecho esas mujeres, cómo pudieron moverse en un mundo esencialmente de hombres, al menos desde el relato oficial, porque la historia siempre la cuentan ellos”, reseña la autora.
En este punto hay algo más: “El hombre pocas veces habla de su mundo privado y las mujeres lo hacen. Qué pudo haber pasado detrás o a un costado de estos señores que definieron al país me intriga. Figuras de gran ingerencia en la historia argentina que no figuran en el discurso oficial como la generala Juana Azurduy o la educadora Juana Manso”, dos cuentas pendientes de esta escritora.
Miguens se apasiona y llega hasta Guadalupe Cuenca, la protagonista de fenómeno de ventas “Lupe”: “Las cartas que le escribió a su esposo Mariano Moreno después de muerto son un documento histórico que no se consideró como tal. Ahí narra qué pasó con la revolución, qué hombres fueron repudiados, quienes recompensados… los allanamientos, la falta de dinero, cuánto pierde una mujer sola en esa situación”.
“Yo no soy historiadora, a lo mejor lo mío tiene más que ver con el mundo privado, lo literario, la reinvención, aunque en algunos casos rescato y doy fe de que tal o cual personaje se movió en tal circunstancia real, como Manuela Sáenz -reseña- desacreditada igual que Manso, la historia rescata como héroe a su compañero Simón Bolívar pero a ella la olvida”.
“Es como una restitución hacer visibles esas vidas -dice-, no persigo el propósito de homenajearlas, es algo que me surge del corazón, siempre me saltan esos personajes y son ellos los que me hacen estudiar, aprender con cada libro que escribo”.
Hay algo más: “cuando estas mujeres son homenajeadas sigue siendo desde la mirada machista, siguen siendo hombres los que hablan sobre ellas y desde ahí algo se pierde. No sé si un historiador puede llegar a entender el grado de sufrimiento de Lupe cuando Moreno fue comisionado a Londres, como una forma de exilio del que ella quedó excluida, abandonada a un escenario en manos del enemigo”, grafica.
“Eliza Brown. La hija del almirante”, le dio mucho trabajo, asevera: “Intenté contar su historia sin caer demasiado en lo mágico y fantástico, aunque quise evadir lo esencialmente histórico y busqué una trama más ligera, más onírica”.
“No sé como definirlo, siento que curioseé en vez de investigar, la época ya la había estudiado, lo que necesitaba era encontrar el clima y eso me lo dieron las tradiciones y leyendas irlandesas en las que me sumergí para dar forma a esta historia rica en posibilidades literarias”, como un Almirante Brown ya reconocido y poderoso que padece delirios en los que ve a su difunta hija.
“Algo que pasa con estas novelas es que la investigación y la escritura ocurren a la vez, la novela se escribe sola pero no la veo como una totalidad sino fraccionada, por eso es tan importante la mirada del lector. Me pasa que cuando termino uno de estos libros digo: `es tiempo de empezar a escribirlo`”, concluye.
Por Dolores Pruneda Paz
(Télam)
“Eliza Brown. La hija del almirante” da título a la nueva novela de Silvia Miguens, que en esta ocasión se sumerge en una historia de amor y fantasmas que rescata parte de la vida de la Buenos Aires del 1800, en el seno de las familias Brown y Drumond.
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