El camino de la estrella

A cincuenta años de su muerte, todos quieren algo de Marilyn. Hollywood la recuerda con un tour por la ciudad que la vio brillar y apagarse.

Redacción

Por Redacción

Cuando la guía señala la peluquería en Hollywood donde Marilyn Monroe se tiñó de rubia por primera vez, una de las turistas en el autobús exclama “¡Guau!” con veneración, en un recorrido que sigue los pasos de la diva durante su estancia en la “ciudad de oropel”. Pero el local en el célebre Hollywood Boulevard de Los Ángeles, no muy lejos de la baldosa roja con forma de estrella que lleva el nombre de Marilyn, es actualmente un negocio de souvenirs baratos que no hace honor a su legendario pasado capilar. El tour guiado arranca en el Museo de Hollywood, donde los mayores coleccionistas de objetos de Marilyn Monroe expondrán sus tesoros hasta septiembre, con ocasión del 50º aniversario del probable suicidio de la estrella, ocurrido un 5 de agosto. Luego el paseo se adentra en la historia personal de la “sex symbol” por antonomasia: uno de los orfanatos donde Norma Jeane Mortenson pasó su infancia, la escuela en la que se burlaban de ella y el cine Egipcio, que a la pequeña le gustaba porque entonces tenía monos enjaulados. “Cuando Norma Jeane vio por primera vez el cartel que decía ‘orfanato’ en la entrada comenzó a llorar y gritar ‘¡No soy una huérfana, tengo mamá, por favor no me dejen aquí!’”, relata la guía, Elisa Jordan, una experta en “asuntos Monroe” que ofrece el paseo de cuatro horas por 60 dólares. Admiradora de Marilyn desde que tenía cinco años, Jordan, de 37, espera mostrar a los turistas la forma en que se entrecruzan las historias de la diva y la ciudad. La reina de comedias ligeras como “Los caballeros las prefieren rubias” (1953) y “Cómo casarse con un millonario” (1953) “creció en Los Ángeles en los años 20 y 30”, recuerda Jordan. “En esa época la ciudad se estaba construyendo en torno a la industria del cine; es cuando la gente comenzó a mudarse a Los Ángeles para formar parte de la industria”, dice la experta. El tour “es mi manera de enseñarle a la gente la historia de la región. La gente piensa que no hay historia ni cultura (en Los Ángeles), pero claro que hay, sólo que no saben dónde mirar”, asegura a la AFP. El nuevo paseo de su empresa, LAwomantours.com, es uno de los acontecimientos con los que la ciudad recuerda al ícono pop esta semana. El sábado los fans asistirán vestidos de rojo, negro y blanco a un banquete en el estudio de 20th Century Fox, al que pertenecía la actriz, y el domingo se unirán en un memorial en una iglesia presbiteriana. Pero el encuentro más festivo fue la “Fiesta en la piscina de Marilyn inmortal” de ayer, donde unos 150 fans acudieron desde todos los lugares del mundo para conocerse personalmente tras mantener una estrecha relación en línea. “No nos vemos con mucha frecuencia pero siempre estamos en contacto por internet”, había dicho a la AFP la organizadora de la fiesta, Mary Sims, al contar que esperaba que participaran fans de Venezuela, Australia y varios países euro-peos. El tour de Jordan termina en la casa en Brentwood –al menos en el portón gris rodeado de hiedras que protege la vivienda– donde la sexy rubia murió de una sobredosis de barbitúricos el 5 de agosto de 1962, a los 36 años. Una de las turistas, Lisa Koers, busca espiar por las rendijas del portón y salta, frustrada, en un intento de ver por encima de la reja parte del jardín. “He vivido en Los Ángeles por tres años y me interesa conocer su historia –dice luego a la AFP–. Hay tanta historia aquí, cada edificio parece tener algo que decir…”. Al finalizar el paseo Jordan confiesa a su público, la mayoría mujeres: “La gente me pregunta por qué estoy tan obsesionada con Marilyn Monroe. Y es que si una huérfana pudo convertirse en la mujer más famosa del mundo, entonces no hay nada que nosotros no podamos hacer”, concluye.


Cuando la guía señala la peluquería en Hollywood donde Marilyn Monroe se tiñó de rubia por primera vez, una de las turistas en el autobús exclama “¡Guau!” con veneración, en un recorrido que sigue los pasos de la diva durante su estancia en la “ciudad de oropel”. Pero el local en el célebre Hollywood Boulevard de Los Ángeles, no muy lejos de la baldosa roja con forma de estrella que lleva el nombre de Marilyn, es actualmente un negocio de souvenirs baratos que no hace honor a su legendario pasado capilar. El tour guiado arranca en el Museo de Hollywood, donde los mayores coleccionistas de objetos de Marilyn Monroe expondrán sus tesoros hasta septiembre, con ocasión del 50º aniversario del probable suicidio de la estrella, ocurrido un 5 de agosto. Luego el paseo se adentra en la historia personal de la “sex symbol” por antonomasia: uno de los orfanatos donde Norma Jeane Mortenson pasó su infancia, la escuela en la que se burlaban de ella y el cine Egipcio, que a la pequeña le gustaba porque entonces tenía monos enjaulados. “Cuando Norma Jeane vio por primera vez el cartel que decía ‘orfanato’ en la entrada comenzó a llorar y gritar ‘¡No soy una huérfana, tengo mamá, por favor no me dejen aquí!’”, relata la guía, Elisa Jordan, una experta en “asuntos Monroe” que ofrece el paseo de cuatro horas por 60 dólares. Admiradora de Marilyn desde que tenía cinco años, Jordan, de 37, espera mostrar a los turistas la forma en que se entrecruzan las historias de la diva y la ciudad. La reina de comedias ligeras como “Los caballeros las prefieren rubias” (1953) y “Cómo casarse con un millonario” (1953) “creció en Los Ángeles en los años 20 y 30”, recuerda Jordan. “En esa época la ciudad se estaba construyendo en torno a la industria del cine; es cuando la gente comenzó a mudarse a Los Ángeles para formar parte de la industria”, dice la experta. El tour “es mi manera de enseñarle a la gente la historia de la región. La gente piensa que no hay historia ni cultura (en Los Ángeles), pero claro que hay, sólo que no saben dónde mirar”, asegura a la AFP. El nuevo paseo de su empresa, LAwomantours.com, es uno de los acontecimientos con los que la ciudad recuerda al ícono pop esta semana. El sábado los fans asistirán vestidos de rojo, negro y blanco a un banquete en el estudio de 20th Century Fox, al que pertenecía la actriz, y el domingo se unirán en un memorial en una iglesia presbiteriana. Pero el encuentro más festivo fue la “Fiesta en la piscina de Marilyn inmortal” de ayer, donde unos 150 fans acudieron desde todos los lugares del mundo para conocerse personalmente tras mantener una estrecha relación en línea. “No nos vemos con mucha frecuencia pero siempre estamos en contacto por internet”, había dicho a la AFP la organizadora de la fiesta, Mary Sims, al contar que esperaba que participaran fans de Venezuela, Australia y varios países euro-peos. El tour de Jordan termina en la casa en Brentwood –al menos en el portón gris rodeado de hiedras que protege la vivienda– donde la sexy rubia murió de una sobredosis de barbitúricos el 5 de agosto de 1962, a los 36 años. Una de las turistas, Lisa Koers, busca espiar por las rendijas del portón y salta, frustrada, en un intento de ver por encima de la reja parte del jardín. “He vivido en Los Ángeles por tres años y me interesa conocer su historia –dice luego a la AFP–. Hay tanta historia aquí, cada edificio parece tener algo que decir...”. Al finalizar el paseo Jordan confiesa a su público, la mayoría mujeres: “La gente me pregunta por qué estoy tan obsesionada con Marilyn Monroe. Y es que si una huérfana pudo convertirse en la mujer más famosa del mundo, entonces no hay nada que nosotros no podamos hacer”, concluye.

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