Ratifican condena por un crimen

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV).- Ariel Antenao deberá cumplir los 11 años de prisión a los que fue condenado por un asesinato en Sierra Grande. El Superior Tribunal de Justicia confirmó la sentencia del 16 de octubre de 2012 de la Cámara Criminal de Viedma y rechazó el recurso de casación del defensor Manuel Maza. El crimen ocurrió en la noche del 2 de abril de 2011 tras mantener el imputado una discusión con el joven Jonathan Emanuel Tolosa en el polideportivo de Sierra Grande. El cruce habría finalizado con amenazas. El imputado se retiró a su domicilio, en el barrio Villa Hiparsa, donde habría buscado un arma de fuego, un rifle calibre 22, y habría esperado que Tolosa pase para dispararle. Para el juez Sergio Barotto, cuyo voto tuvo la adhesión de Enrique Mansilla, la Cámara merituó la propia confesión del imputado, prestada en su indagatoria, en donde “reconoció haber tomado una carabina de su propiedad, salido de su casa y disparado varios tiros”. Al confirmar la sentencia, Barotto destacó también la conducta del imputado después del hecho, por retirarse raudamente del lugar llevando consigo el arma utilizada (alega que la tiró), “lo que evidenció un claro intento de ocultar lo cometido y ello resulta contrario a los efectos psicológicos que hubieran acarreado si hubiera estado bajo un estado de emoción violenta”.


VIEDMA (AV).- Ariel Antenao deberá cumplir los 11 años de prisión a los que fue condenado por un asesinato en Sierra Grande. El Superior Tribunal de Justicia confirmó la sentencia del 16 de octubre de 2012 de la Cámara Criminal de Viedma y rechazó el recurso de casación del defensor Manuel Maza. El crimen ocurrió en la noche del 2 de abril de 2011 tras mantener el imputado una discusión con el joven Jonathan Emanuel Tolosa en el polideportivo de Sierra Grande. El cruce habría finalizado con amenazas. El imputado se retiró a su domicilio, en el barrio Villa Hiparsa, donde habría buscado un arma de fuego, un rifle calibre 22, y habría esperado que Tolosa pase para dispararle. Para el juez Sergio Barotto, cuyo voto tuvo la adhesión de Enrique Mansilla, la Cámara merituó la propia confesión del imputado, prestada en su indagatoria, en donde “reconoció haber tomado una carabina de su propiedad, salido de su casa y disparado varios tiros”. Al confirmar la sentencia, Barotto destacó también la conducta del imputado después del hecho, por retirarse raudamente del lugar llevando consigo el arma utilizada (alega que la tiró), “lo que evidenció un claro intento de ocultar lo cometido y ello resulta contrario a los efectos psicológicos que hubieran acarreado si hubiera estado bajo un estado de emoción violenta”.

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