Recordando a Bolaño

Por estos días se consiguen en Bariloche a precios accesibles algunos de los libros del galardonado y ya fallecido escritor chileno.

POR LAS LIBRERÍAS

Por Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

Extraño ser. Delicado. Suave como un árbol en la nochge. De apariencia frágil, quijotesca. Antítesis del héroe americano. Hombre graciosamente triste. Roberto Bolaño puede alcanzar estas y otras tantas definiciones. Porque fue muchos hombres y personajes a lo largo de su azarosa vida trashumante. Todos ellos desembocaron en el escritor que dejó un entrañable legado artístico. Bolaño es el alma crujiente, el verbo en llamas de alguien que necesitaba decir o morir en el intento. Como Jorge Semprún, a su manera, con sus propios infiernos a cuestas, para Bolaño fue la palabra o la vida.

Murió pronto pero no dejó una obra inconclusa. Marcado por la desesperación de trabajar a contra reloj antes de que las sombras se lo llevaran para siempre el escritor escribió, escribió y escribió. Hizo algo de lo que no se sentía necesariamente orgulloso: trabajó con motivos superiores. Pensaba en sus hijos, en su mujer. En las épocas por venir en que él no estaría para ayudarlos con dinero. Con esta impronta llegó a las librerías la mayor de sus novelas “2666” que él pretendía que se publicara primero dividida en distintos libros para finalmente ser reunida en un sólo y colosal libraco. Es bien sabido que Bolaño pasó momentos de pobreza, de necesitad a secas y aunque se transformó en una celebridad cuando la enfermedad lo acosaba sin remedio no llegó a tener entre sus manos la fortuna constante y sonante con que sueña cualquiera que se esfuerce en tocar el cielo con las manos. Pero sus hijos le agradecerán las ganas, la preocupación, su plan más o menos secreto de prolongar su obra tras su partida.

Su última voluntad patrimonial quedó en la nada. Su ex esposa Carolina López y su editor Jorge Herralde decidieron publicar “2666” tal cual, en verdad, lo hubiera querido su autor: en una única y voluminosa edición.

Por estos días en las librerías de Bariloche se pueden conseguir varios de sus libros. Están “Los detectives salvajes” (la novela gracias a la que alcanzó la fama internacional), el libro de cuentos “Putas asesinas”, “Los sinsabores del verdadero policía”, “Nocturno de Chile”, entre otros. En “Putas asesinas” se puede leer el que algunos consideran uno de los mejores cuentos jamás escritos, “El ojo Silva”. Tal vez sea una manera prematura y a la vez definitiva de empezar a conocer a este escritor trasandino que vagó por el mundo haciendo múltiples oficios y conoció la gloria cuando sus ojos ya se cerraban.

DeBariloche


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