‘Marcelo no es un enfermo terminal’
Queremos denunciar de manera urgente el caso de Marcelo Diez, un hombre neuquino al que quieren matar de hambre y sed. Marcelo tuvo un accidente en 1998 en su motocicleta camino a la chacra de sus padres. Estuvo internado dos meses en terapia intensiva y cuando lo estaban por pasar a terapia intermedia contrajo un virus intrahospitalario que lo dejó en estado vegetativo persistente. Sus padres lo cuidaron con mucho esmero y le brindaron todo su amor. En el 2003 falleció su madre y el padre pidió ayuda a Luncec, (Lucha Neuquina contra el Cáncer), que se encarga de ayudar a los enfermos oncológicos. Desde ya Marcelo no padece cáncer, pero la presidenta de la institución a pedido de su padre –una muy buena persona y conocido comerciante de autos de la zona– lo aceptó. El papá lo acompañó siempre. Lo visitaba todos los días hasta que falleció, en el 2007. A partir de ese momento las únicas hermanas de Marcelo comenzaron a pedir la muerte digna para su hermano. Los jueces de primera y segunda instancia la rechazaron porque no había un marco legal para autorizarla y, además, si bien Marcelo se encontraba en ese estado, no era un paciente terminal, no se le practicaba ningún encarnizamiento terapéutico, tampoco vivía conectado a nada, no recibía oxígeno y respiraba normalmente, o sea, sin asistencia respiratoria. Él vive gracias a la alimentación e hidratación que recibe a través de su botón gástrico, como muchos pacientes en la actualidad. Desde ya, esto no es un acto médico ni encarnizamiento terapéutico. Es, sí, un acto humano. Marcelo no es un enfermo terminal ya que hace 18 años que vive, está sano y es alimentado e hidratado. Desde que se reformó la ley de derechos del paciente, en mayo del 2012, las hermanas apelaron pidiendo la muerte de su hermano, por supuesto de hambre y sed, ya que es la única forma de matarlo. Repito: Marcelo no está conectado a nada. Si no se conoce la historia se puede pensar que Marcelo es una carga, pero no es así. Él vive en Luncec desde el 29 de diciembre de 2003. Su verdadera familia está allí: son las enfermeras de la institución, los médicos de Cuidados Paliativos, las personas que trabajan en Luncec, las voluntarias de la parroquia San Francisco que todos los jueves lo van a ver y tantas personas más las que verdaderamente lo aman. La familia de “sangre” lo quiere ver muerto. Las hermanas viven afuera. Ninguna lo visita ni aporta dinero para su hermano. No se hicieron cargo de él. Los gastos corren por cuenta de Luncec y PAMI, obra social a la cual es afiliado. Lamentablemente el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, en su sentencia, declaró que el caso no puede seguir judicializado ya que con la nueva ley de muerte digna esto se resuelve sin necesidad de acudir a la Justicia. Por lo tanto, decidió que se resuelva en el ámbito intrafamiliar, o sea que la Justicia neuquina se lavó las manos al mejor estilo Poncio Pilato, entregando a Marcelo al matadero. Moisés Omill DNI 7.297.457 Cipolletti
Moisés Omill DNI 7.297.457 Cipolletti
Queremos denunciar de manera urgente el caso de Marcelo Diez, un hombre neuquino al que quieren matar de hambre y sed. Marcelo tuvo un accidente en 1998 en su motocicleta camino a la chacra de sus padres. Estuvo internado dos meses en terapia intensiva y cuando lo estaban por pasar a terapia intermedia contrajo un virus intrahospitalario que lo dejó en estado vegetativo persistente. Sus padres lo cuidaron con mucho esmero y le brindaron todo su amor. En el 2003 falleció su madre y el padre pidió ayuda a Luncec, (Lucha Neuquina contra el Cáncer), que se encarga de ayudar a los enfermos oncológicos. Desde ya Marcelo no padece cáncer, pero la presidenta de la institución a pedido de su padre –una muy buena persona y conocido comerciante de autos de la zona– lo aceptó. El papá lo acompañó siempre. Lo visitaba todos los días hasta que falleció, en el 2007. A partir de ese momento las únicas hermanas de Marcelo comenzaron a pedir la muerte digna para su hermano. Los jueces de primera y segunda instancia la rechazaron porque no había un marco legal para autorizarla y, además, si bien Marcelo se encontraba en ese estado, no era un paciente terminal, no se le practicaba ningún encarnizamiento terapéutico, tampoco vivía conectado a nada, no recibía oxígeno y respiraba normalmente, o sea, sin asistencia respiratoria. Él vive gracias a la alimentación e hidratación que recibe a través de su botón gástrico, como muchos pacientes en la actualidad. Desde ya, esto no es un acto médico ni encarnizamiento terapéutico. Es, sí, un acto humano. Marcelo no es un enfermo terminal ya que hace 18 años que vive, está sano y es alimentado e hidratado. Desde que se reformó la ley de derechos del paciente, en mayo del 2012, las hermanas apelaron pidiendo la muerte de su hermano, por supuesto de hambre y sed, ya que es la única forma de matarlo. Repito: Marcelo no está conectado a nada. Si no se conoce la historia se puede pensar que Marcelo es una carga, pero no es así. Él vive en Luncec desde el 29 de diciembre de 2003. Su verdadera familia está allí: son las enfermeras de la institución, los médicos de Cuidados Paliativos, las personas que trabajan en Luncec, las voluntarias de la parroquia San Francisco que todos los jueves lo van a ver y tantas personas más las que verdaderamente lo aman. La familia de “sangre” lo quiere ver muerto. Las hermanas viven afuera. Ninguna lo visita ni aporta dinero para su hermano. No se hicieron cargo de él. Los gastos corren por cuenta de Luncec y PAMI, obra social a la cual es afiliado. Lamentablemente el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, en su sentencia, declaró que el caso no puede seguir judicializado ya que con la nueva ley de muerte digna esto se resuelve sin necesidad de acudir a la Justicia. Por lo tanto, decidió que se resuelva en el ámbito intrafamiliar, o sea que la Justicia neuquina se lavó las manos al mejor estilo Poncio Pilato, entregando a Marcelo al matadero. Moisés Omill DNI 7.297.457 Cipolletti
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora