Francisco no quiere una Iglesia con mentalidad “empresarial”

El papa recuerda que “San Pedro no tenía cuenta en el banco”, al defender una Iglesia pobre. “La riqueza material envejece a la Iglesia”, insiste.

Redacción

Por Redacción

VATICANO

El papa Francisco aseguró que “San Pedro no tenía cuenta en el banco”, al defender una iglesia pobre que rechace la mentalidad “empresarial” durante la habitual homilía que pronuncia todas las mañanas en la capilla de la residencia Santa Marta en el Vaticano.

“Cuando se quiere una iglesia rica, la iglesia envejece, pierde vitalidad”, advirtió el papa argentino al reiterar que optar por una iglesia pobre “nos salva del riesgo de convertirnos en organizadores, en empresarios”, dijo durante la misa concelebrada con Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe (ex Santo Oficio).

Desde que fue elegido en marzo pontífice, Francisco celebra la misa matutina en la capilla de la residencia donde vive en el Vaticano ante unas sesenta personas, entre ellos funcionarios de la Santa Sede e invitados.

El Papa fustiga a menudo la riqueza y la vida mundana dentro de la Iglesia y defiende la pobreza como virtud evangélica, que, según la enseñanza cristiana, abre el corazón de las personas a Dios y a los otros.

Pocos días después de su elección, ante unos cinco mil periodistas de todo el mundo, el Papa aseguró que quería “una Iglesia pobre, para los pobres” y según fuentes religiosas prepara una encíclica sobre la pobreza.

“San Pedro no tenía una cuenta en el banco y cuando tuvo que pagar los impuestos el Señor lo envió al mar, a pescar un pez y encontrar la moneda dentro del pescado, para pagar”, afirmó el sumo pontífice.

Tras la lectura del Evangelio en la que Jesús pide a sus apóstoles que no “se procuren de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos”, el papa hizo hincapié en que “la predicación del Evangelio es algo gratuito”.

Para el pontífice, en la Iglesia siempre se ha caído “en esta tentación” y “esto ha creado un poco de confusión” y ha provocado que “el anuncio (del Evangelio) parezca proselitismo”.

“El anuncio del Evangelio tiene que ir por el camino de la pobreza. Esta pobreza nos salva de convertirnos en organizadores, en empresarios. Se tienen que continuar realizando los trabajos de la Iglesia, pero con un corazón de pobreza, no con el corazón de la inversión o del empresario ¿no?”, dijo.

Por último, reiteró otro concepto expresado en anteriores homilías respecto de que “la Iglesia no es una ONG” sino que “nace de la gratuidad de la cual la pobreza es una señal”.

Agencias


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