Pesadilla de un empresario por secuestro virtual
Le dijeron que su hijo estaba secuestrado, pero una vez descubierto el ardid los delincuentes terminaron engañados porque el hombre logró sacarles un nombre, un DNI y una dirección.
Patricio Rodriguez
SAN MARTÍN DE LOS ANDES (ASM).- Un empresario de San Martín de los Andes vivió una pesadilla por un “secuestro virtual” comandado desde Córdoba, con uno de sus hijos como supuesta víctima. Rubén Santandrea, del complejo de cabañas “Luz de Luna”, realizó la denuncia policial y judicial, ya que obtuvo de los simuladores un nombre, un DNI y una dirección postal, y puso a disposición de los investigadores su celular para que se determine el origen de la llamada. Los delincuentes mantenían ocupadas las líneas telefónicas de la familia para evitar que contactaran al hijo o a la Policía. Pero una empleada acabó con el ardid cuando pudo hablar con el joven desde su celular. El empresario relató lo vivido a “Río Negro”: “Recibimos un llamado al complejo de cabañas, diciendo que hablaba un oficial de policía de San Martín y que había habido un accidente en el que estaba implicado uno de nuestro hijos. Casualmente uno de ellos, de 27 años, había salido de casa hacía unos 30 minutos para hacer unas diligencias”. Ante la “desesperación de saber cómo estaba”, el interlocutor “aprovechó para sacarnos información sobre su nombre; decía que él estaba conmocionado y no lo podían calmar”. Como su esposa “se puso muy mal” Santandrea tomo el teléfono. “Le pedí hablar con mi hijo. Me lo pasó y escuché una voz cortada entre llantos y gritos que decía: ‘Papá ayudame, no me dejes solo’. Lo traté de calmar y le dije que iría donde fuera”. En ese momento el supuesto oficial “me dijo que me quede tranquilo, que no era accidente. Me dijo: ‘A tu hijo lo tenemos chupado, lo secuestramos, así que si hacés las cosas bien en una hora lo tenés de vuelta…”. En la urgencia, Santandrea no pudo descifrar si la voz que había escuchado era realmente la de su hijo. “Imagínese, de un segundo a otro me encontré en un episodio que nunca había vivido, así que tratando de conciliar mi desesperación y activar mecanismos que no perjudicasen el trato, le pedí que me dijeran lo que querían…”. Enseguida el supuesto captor le preguntó “cuánta plata podía juntar en poco tiempo”, mientras él trataba de “distraerlo para pensar qué hacer, dónde podían estar”. En todo momento lo presionaban con que “si llamaba a la policía lo mataban…”. Las amenazas iban en aumento. “Dijeron que si el tiempo se extendía le cortaban un dedo, y mientras me iban hablando me hicieron cambiar del teléfono fijo al celular y al de mi señora, cuyos números no tenían. Eso me llamó la atención, pero pensé que quizá mi hijo, en el pánico, no habría recordado nuestros números… La cosa es que ellos ocupaban los dos celulares con llamados”, para evitar que pudieran llamar al hijo o a la Policía. Pero entonces una empleada que estaba presente llamó desde su móvil al joven, quien le dijo que estaba tomando un café. El muchacho no salía de su asombro al conocer el motivo de aquella desesperada comunicación. Tras el alivio, Santandrea decidió seguirles el juego a los delincuentes, tratando de determinar la procedencia de la maniobra. El llamado se prolongó casi por una hora y para entonces también había tomado intervención el personal de la Comisaría 23ª. “Les dije que ya tenía la plata (15.000 pesos) y que me dijeran adónde debía llevarla. Me dieron un nombre y un DNI, para que hiciera tres giros postales en el correo”, recordó. Después, las víctimas pudieron saber que era una dirección postal de Córdoba capital.
Patricio Rodriguez
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