Brasil cambió de canciller, pero mantendrá la política externa

Antonio Patriota renunció por el conflicto generado por el traslado del senador boliviano a territorio brasileño.

Redacción

Por Redacción

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BRASILIA- El cambio en la cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores anticipa un nuevo estilo en la jefatura de la diplomacia brasileña, aunque sin proyectar cambios en la línea de la política exterior seguida en los últimos años por el gigante sudamericano. Grandes ejes como la prioridad para las relaciones con los países latinoamericanos, la aproximación con Estados Unidos, una relación más igualitaria con los países del norte y apoyo a gestiones de paz en el mundo se mantendrán con la salida de Antonio Patriota como ministro y la llegada de Luiz Alberto Figueiredo, actual embajador de Brasil ante la ONU. Patriota renunció la noche del lunes en medio de la turbulencia suscitada por la salida del senador opositor boliviano Roger Pinto después de 15 meses asilado en la embajada brasileña en La Paz. Pinto dejó la sede diplomática el sábado y llegó la madrugada del domingo a Brasilia auxiliado por el encargado de negocios de la embajada, Eduardo Saboia, quien dice haber actuado por iniciativa propia como un gesto humanitario hacia el opositor boliviano, cuyo gobierno se negó a concederle un salvoconducto para salir del país. Como resultado de la acción, la presidenta Dilma Rousseff hizo un canje de puestos entre el ahora ex ministro Patriota y el embajador brasileño ante la ONU, Figueiredo. Rousseff declaró en una ceremonia en Brasilia que fue “inaceptable’’ que Pinto hubiera sido expuesto a riesgos al salir de la embajada sin un salvoconducto del gobierno boliviano. El opositor recorrió por tierra 1.600 kilómetros hasta la frontera con Brasil, donde el domingo tomó un avión a la capital. “Un país civilizado y democrático protege a sus asilados, a quienes tiene que garantizar la seguridad, sobre todo su integridad física. Brasil jamás podría aceptar en ningún momento, sin salvoconducto del gobierno boliviano, poner en riesgo la vida de una persona que estaba bajo su cuidado’’, manifestó Rousseff. Saboia aseguró que las condiciones de detención se asemejaban a las del Doi-Codi, órgano de represión de la dictadura que gobernó Brasil de 1964 a 1985. Rousseff, que estuvo detenida por el Doi-Codi (Destacamento de Operaciones de Información-Centro de Operaciones de Defensa Interna) cuando era parte de un movimiento guerrillero que combatió a la dictadura en la década de 1970, se mostró irritada por el comentario. “No hay ninguna semejanza, yo conozco el Doi-Codi, estuve en el Doi-Codi, sé lo que es. Y aseguro, es tan distante el Doi-Codi de la embajada brasileña en La Paz como es distante el cielo del infierno. Literalmente’’, expresó Rousseff. (AP/AFP)


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