Creen que hubo ayuda en la fuga
Un preso del Penal de Viedma arrancó una rejilla y perforó un boquete. Nadie lo escuchó ni vio el hierro que utilizó.
VIEDMA (AV).- Doble investigación por la fuga de León Belmar del Penal de esta capital. Por un lado la fuga y por el otro si tuvo ayuda externa -lo que parecería innegable-. Que haya utilizado un trozo de hierro grueso y de una longitud que no se podría ocultar entre la ropa, por ejemplo, inclina las sospechas a una complicidad o al menos a una falta total de control. Según trascendió ayer, Belmar se encontraba en el sector de aislamiento, en una celda individual. Con ese hierro habría logrado desprender una rejilla ubicada sobre la puerta de metal de la celda y por el hueco habría logrado salir. Luego con el mismo elemento habría perforado una pared por la que habría logrado llegar al patio y al cerco perimetral, para finalmente darse a la fuga. Varios interrogantes se plantean en la investigación: cómo llegó a manos de Belmar ese hierro que tendría más de medio metro y qué tiempo le llevó desprender la rejilla amurada a la pared y el posterior boquete. Es de suponer que la labor no fue tan breve ni tan silenciosa como para pasar inadvertida. El sábado otro interno también logró sortear el cerco del Penal pero fue recapturado a los pocos minutos. Desde el Servicio Penitenciario Provincial se informó que se inició una investigación tras la fuga de Belmar, ocurrida en la madrugada del domingo. No obstante se destacó que con la intervención del equipo de conducción del penal y el personal penitenciario se evitó la fuga de otros seis procesados que intentaron seguir los pasos del primero. La secretaría de Seguridad dispuso una exhaustiva investigación para establecer las responsabilidades, así como posibles negligencias o colaboraciones a fin sancionarlas. Belmar, de 23 años, está procesado por el asalto a un comerciante de Viedma al que le dispararon y en esa balacera murió uno de los asaltantes.
VIEDMA (AV).- Doble investigación por la fuga de León Belmar del Penal de esta capital. Por un lado la fuga y por el otro si tuvo ayuda externa -lo que parecería innegable-. Que haya utilizado un trozo de hierro grueso y de una longitud que no se podría ocultar entre la ropa, por ejemplo, inclina las sospechas a una complicidad o al menos a una falta total de control. Según trascendió ayer, Belmar se encontraba en el sector de aislamiento, en una celda individual. Con ese hierro habría logrado desprender una rejilla ubicada sobre la puerta de metal de la celda y por el hueco habría logrado salir. Luego con el mismo elemento habría perforado una pared por la que habría logrado llegar al patio y al cerco perimetral, para finalmente darse a la fuga. Varios interrogantes se plantean en la investigación: cómo llegó a manos de Belmar ese hierro que tendría más de medio metro y qué tiempo le llevó desprender la rejilla amurada a la pared y el posterior boquete. Es de suponer que la labor no fue tan breve ni tan silenciosa como para pasar inadvertida. El sábado otro interno también logró sortear el cerco del Penal pero fue recapturado a los pocos minutos. Desde el Servicio Penitenciario Provincial se informó que se inició una investigación tras la fuga de Belmar, ocurrida en la madrugada del domingo. No obstante se destacó que con la intervención del equipo de conducción del penal y el personal penitenciario se evitó la fuga de otros seis procesados que intentaron seguir los pasos del primero. La secretaría de Seguridad dispuso una exhaustiva investigación para establecer las responsabilidades, así como posibles negligencias o colaboraciones a fin sancionarlas. Belmar, de 23 años, está procesado por el asalto a un comerciante de Viedma al que le dispararon y en esa balacera murió uno de los asaltantes.
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