La Semana Musical Llao Llao cerró a todo tango
Osvaldo Piro y su quinteto le pusieron un brillante broche de oro. Interpretaron lo mejor de Julián Plaza, Salgán, Troilo y Balcarce. La segunda parte de la actuación fue íntegra para Piazzolla.
San Carlos de Bariloche (Especial).- A todo tango. Así concluyó la programación de la décima Semana Musical Llao Llao. El concierto de Osvaldo Piro y su Quinteto Tango colmó con creces las expectativas de los alrededor de cuatrocientos oyentes que compartieron la magnífica interpretación de obras que forman parte del historial de la música. Tuvieron el privilegio de asistir al estreno de «Biyú», creación de dos de los integrantes de la agrupación: Ricardo Domínguez (guitarras) y Oscar de Elía (piano). Ambos músicos compitieron en virtuosismo con Piro (dirección, bandoneón y arreglos musicales), Antonio Pagano (contrabajo) y Fernando Quiroga (flauta) interpretando Danzarín y Expresivo, de Julián Plaza; A fuego lento, de Horacio Salgán; Octubre, de Piro; Responso, de Aníbal Troilo y La Bordona de Emilio Balcarce. Así quedaban expuestas «las raíces auténticas de las que aprendimos todos, incluido (Astor) Piazzolla, revolucionario del género», introdujo el maestro Piro. También dedicó un párrafo de la presentación a Responso, «hermosísima obra que Troilo hizo en homenaje a su entrañable amigo Homero Manzi y para cuya parte más dramática hice un arreglo para el contrabajo», magistralmente ejecutado por Pagano. Y otro a La bordona, escrita por Balcarce para la sexta cuerda de la guitarra cuya belleza fue magnificada por Domínguez.
La segunda parte estuvo dedicada íntegramente a Piazzolla, quien «revolucionó el movimiento musical argentino y actualmente es uno de los autores más programados del mundo», acotó el ahijado artístico de Troilo y Cátulo Castillo.
Comenzó con una obra poco conocida del famoso marplatense redescubierta por De Elía merced a Daniel Piazzolla: Tantos años primeros, escrita para la película Enrique IV y que el pianista arregló para bandoneón, piano y contrabajo. De la dulzura y cadencia de Romance del diablo el ánimo del público fue trasladado a la fuerza de Adiós nonino. Después llegaron Libertango, otra obra escrita para la película, y Violentango cuyo sonido remite al frenético ritmo de las calles porteñas. Aníbal Troilo, Alfredo Gobbi y Astor Piazzolla son los «tres autores fundamentales» para Piro. La composición conlleva «trabajo constante. Podemos romper muchos papeles, son hallazgos, siempre una obra es un hallazgo. La composición surge a veces espontáneamente, uno no sabe por qué se le mete un tema en la cabeza, y a veces se encuentra trabajando y trabajando», sostiene.
El tango «tiene ingredientes misteriosos como toda música que surge de la espontaneidad de un pueblo. Como el jazz, tiene raíces trabajosas, del bajo fondo. Los dos tienen más de un siglo, fueron bastardeados, rechazados por su origen, y los dos han crecido en forma increíble».
Gracias a los «gringos» que llegaron al país después de las dos grandes guerras «tenemos la suerte de tener grandes maestros en Buenos Aires y todo el país. Manuel de Falla murió en Córdoba -ejemplificó- y otros muchos músicos de gran envergadura nos dieron la oportunidad de formarnos camarísticamente muy bien. Por eso podemos manejar la temática de esa manera».
Fuera de toda discusión Piazzolla es tango. «Fundamentalmente es música, pero quién puede discutirlo… Si todas sus raíces son decarianas. Las raíces de los hijos de Julio de Caro, que fueron Osvaldo Pugliese y Alfredo Gobbi, generaron lo que él encontró. Trabajó sobre eso y consiguió lo que consiguió: el gran estilo, la gran personalidad, la gran diferenciación de todo lo que escribieron otros músicos», consideró.
Y la historia de la música tiene deparado un lugar también para Piro.
Hasta el año que viene
Dando muestras de que los organizadores ya están trabajando para el año próximo, el director musical de la Semana Musical, Abel López Iturbe, anun- ció que han establecido contactos para que entonces participen del encuentro el violinista Alberto Lysy y el pianista Bruno Gelber.
Luego de saludar la presencia del intendente Alberto Icare y la presidenta del Concejo Graciela Di Biase ponderó el hecho de que este festival nació y sigue siendo organizado por iniciativa privada de un grupo de «líricos». Entre ellos, el director general Martín Nijensohn y su esposa Diana y el encargado de la dirección regional Marcelo Moscovich, quienes recibieron el aplauso del público junto a todo el grupo de colaboradores.
«Disfrutemos de esta gris democracia -dijo-. Me amordazan cuando digo que todavía estamos sufriendo las consecuencias pos guerra de Malvinas» diciendo que las causas de los problemas son culturales. En el fondo lo son pero «aquí logramos separar la vida material de la espiritual. La mayoría de los músicos redujeron sus honorarios hasta en un 50% para asegurar la continuidad de la Semana Musical», explicó.
Deseó «que las cosas mejoren, así podemos pagarles lo que merecen, y que la Secretaría de Cultura de la Nación pueda sensibilizarse con esto. Todo es esperanza, tenemos la obligación de tenerla».
Por otra parte destacó el trabajo realizado por los equipos de Film & Arts que durante un mes (probablemente en enero) proyectará un programa especial con la totalidad de los conciertos, entrevistas a los músicos e imágenes del inigualable marco natural que caracteriza a esta zona de la Patagonia. (AB)
La frecuentemente ignorada calidad de artistas argentinos
Quizá sea la frase de la artista Mónica Cosachov la que resuma lo que aconteció durante la décima Semana Musical Llao Llao cuando dijo que las crisis sirven para crecer, señalando que es imperante trabajar en el país para seguir adelante.
La realización del encuentro llegó a estar en duda y, sin embargo, fue uno de los más concurridos. Ofreció también la oportunidad de acceder casi con exclusividad a la maravillosa y frecuentemente ignorada calidad de los artistas argentinos, fiel ejemplo de los valores que pueblan otros ámbitos no sólo culturales sino también científicos, tecnológicos y populares. Con excepción del maestro John Anthony Calabrese, todos los músicos desarrollan su actividad o nacieron en el país. La apuesta fue fuerte y tuvo inmejorables ganancias.
Encabezando los datos singulares, fue llamativa la presencia femenina y la juventud de la mayoría de las intérpretes que lograron cautivar a los asistentes en cada una de sus presentaciones. Los ya tradicionales conciertos de mediodía incluyeron la presentación del pianista Iván Cristian Rutkauskas, joven promesa de 13 años destacado como uno de los mejores pasajes de la programación.
También estuvieron presentes el Cuarteto de Cuerdas de la Fundación Patagonia de General Roca, el grupo Languedoc de El Bolsón y la Orquesta de Cámara Juvenil Cofradía de esta ciudad dirigida por Kioko Kurokawa y Diego Díaz. Los responsables de la organización tuvieron el tino de invitarlos, descorrien-do el velo que demasiado frecuentemente cubre a los músicos del interior del país.
La Camerata Bariloche, que llegó con la buena noticia de que sus músicos estarán a cargo a partir de enero de cursos de música de conjunto del Cámping Musical, fue ansiosamente esperada. El salón Llao Llao colmado recibió calurosamente a los músicos que llevan el nombre de la ciudad a los más selectos escenarios del mundo, mientras ellos lo retribuían con sus emocionantes interpretaciones. Si de emociones se trata, el pianista Luis Ascot logró despertarlas con las danzas de Alberto Ginastera y las composiciones de Heitor Villa Lobos pasando por las Escenas infantiles de Robert Schumann dedicadas especialmente a su amiga «Nena» Garlot, una mujer que trabajó incansablemente por la salud de los niños en Córdoba.
También contagiaron orgullo el Ensamble Semana Musical, el Trío San Telmo con su paseo por el Romanticismo, el Trío Luminar, el cuarteto Cum Corde y Crossover, encargado de ofrecer el primero de los conciertos. Si bien su desempeño no mostró imperfecciones, resultó un poco frío, sensación fundada tal vez en que la libertad intrínseca del jazz estuviera contenida por la partitura.
Y al final llegó el quinteto de Osvaldo Piro, un cierre de lujo que acaparó la atención del público local, tal como ocurriera con la Camerata. El tango dijo presente y no pudo estar en mejores manos.
Teresita Méndez
San Carlos de Bariloche (Especial).- A todo tango. Así concluyó la programación de la décima Semana Musical Llao Llao. El concierto de Osvaldo Piro y su Quinteto Tango colmó con creces las expectativas de los alrededor de cuatrocientos oyentes que compartieron la magnífica interpretación de obras que forman parte del historial de la música. Tuvieron el privilegio de asistir al estreno de "Biyú", creación de dos de los integrantes de la agrupación: Ricardo Domínguez (guitarras) y Oscar de Elía (piano). Ambos músicos compitieron en virtuosismo con Piro (dirección, bandoneón y arreglos musicales), Antonio Pagano (contrabajo) y Fernando Quiroga (flauta) interpretando Danzarín y Expresivo, de Julián Plaza; A fuego lento, de Horacio Salgán; Octubre, de Piro; Responso, de Aníbal Troilo y La Bordona de Emilio Balcarce. Así quedaban expuestas "las raíces auténticas de las que aprendimos todos, incluido (Astor) Piazzolla, revolucionario del género", introdujo el maestro Piro. También dedicó un párrafo de la presentación a Responso, "hermosísima obra que Troilo hizo en homenaje a su entrañable amigo Homero Manzi y para cuya parte más dramática hice un arreglo para el contrabajo", magistralmente ejecutado por Pagano. Y otro a La bordona, escrita por Balcarce para la sexta cuerda de la guitarra cuya belleza fue magnificada por Domínguez.
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