Tres policías procesados por la muerte en el calabozo

El juez dijo que obraron en forma negligente y desestimó hipótesis de homicidio.

Redacción

Por Redacción

CASO GARRIDO

El juez Martín Lozada procesó a tres agentes policiales que prestaban servicios en la comisaría 12 de El Bolsón el 13 de enero de 2011 por su actuar “negligente” al ingresar en el calabozo a Guillermo Garrido sin retirarle el cinto con el cual luego se habría quitado la vida. Descartó homicidio.

Garrido fue hallado muerto en el interior de un calabozo de la comisaría luego de haber sido alojado por una contravención de tránsito.

El Poder Judicial informó el procesamiento de Lozada a tres uniformados -cuyos nombres no trascendieron- por el delito de homicidio culposo, considerando que “incurrieron en un obrar negligente al omitir el cumplimiento de los deberes a su cargo”.

En este sentido apuntó el juez que los agentes de guardia dejaron al detenido “con un elemento con el que podía atentar contra su vida, tal cual resultó ser el cinturón de un metro de longitud y tres centímetros de ancho, que llevaba entonces colocado en su cintura” y consideró grave esta situación sobretodo porque el joven estaba “sumido en un estado de intoxicación alcohólica”.

Para el juez los policías estaban en “posición de garantes de la seguridad y la integridad física del detenido” y por debieron haberle quitado todos aquellos elementos que pudieran resultar peligrosos como así también cerciorarse de su seguridad durante la detención.

El juez desestimó además la hipótesis de homicidio que la familia de Garrido insiste desde el momento de su muerte. Esta situación fue confirmada por el resultado de la autopsia que determinó que “no se constató signos externos de violencia, se observaron dos líneas equimóticas en la zona del cuello, sobre el lado derecho, compatibles con surco de ahorcamiento?”.

También se tuvo en cuenta lo declarado por el médico Gustavo Alvarez, quien sostuvo haber observado el cuerpo de Garrido tendido en el piso, de cubito dorsal, mientras que el cinturón estaba sobre un asiento de cemento ubicado dentro del la celda. Tenia marcas en el cuello y en el mentón, que supuestamente es donde apoyó la hebilla del cinto. Las marcas indicaban que efectivamente se había colgado, porque el surco era incompleto.

Respecto a la posibilidad factible de que Garrido hubiera podido colgarse del cinturón que llevaba puesto y no le fue retirado, dijo que “las mediciones efectuadas y el informe pericial” lo confirmar. Además se tuvo en cuenta el testigo Quilodrán, vecino de celda de Garrido, a quien se interrogó en diversas oportunidades, ningún dato de relevancia aportó en relación a la posibilidad de que el nombrado hubiera sido víctima de una acción homicida.

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