“Lleno de soberbia y prepotencia”

Redacción

Por Redacción

Escuchar, ver o leer a Martín Soria con los ojos cerrados es como volver a escuchar, ver y leer a aquel dirigente lleno de soberbia y prepotencia que hacía de su prédica constante un discurso lleno de odio que sólo generaba una división que de nada le sirvió ni a él ni al partido, mucho menos a quienes quizá buscábamos ser útiles en la necesidad de encontrar para los rionegrinos y para la provincia una salida. Alguien podrá decir: fue quien le ganó la provincia a los radicales. Las elecciones del 2011 las ganó la gente, como bien se podría haber ganado aquella de 1995 si Roca no le hubiese jugado en contra a Remo Costanzo, que en definitiva le jugó en contra al partido y a todos los rionegrinos. Nadie olvidará aquellos cordones cunetas con la inscripción Soria-Menem, donde Costanzo ni figuraba y perdió por 640 votos –sólo en Roca tuvo 2.500 votos menos–, y a quien hoy el intendente lo considera un muerto político. Muerto político va ser él en poco tiempo si sigue creyéndose el único salvador de la patria, porque genera tanto rechazo que no le va ser fácil escalar. Ya no está quien de prepo decidía qué lugar iban a ocupar sus hijos, porque no debemos olvidar también le regalo una banca nacional a su hermana; justamente fue por ser portadora de apellido, con el perdón de quienes la votaron. Recuerdo un día que su padre vino aquí a Los Menucos para las elecciones del 2003, cuando era candidato a gobernador, y con total prepotencia dijo en la reunión que se buscaba el candidato a intendente, donde se proponía mi nombre como candidato. Él dijo: “Yauhar es fantasma del pasado”. Yo había llegado a intendente antes con casi 1.000 votos, y en esa elección el partido sacó 375. Hoy leer las declaraciones de su hijo, idénticas a aquéllas, a quienes amamos la política para servir y no servirse ni vivir toda una vida de ella –sin duda porque se gana mucha plata fácil– nos genera repugnancia e impotencia, porque para que la política les sirva a sus verdaderos dueños, los pueblos y su gente, debe primar en un dirigente que se la da de tal ser humilde, sencillo, saber entender al otro, buscar consenso con humildad. Deseo en esta carta contar lo que públicamente callé en su momento y que fue lo que a Soria lo distanció tanto de mi persona. Cuando tuvimos la visita presidencial de Carlos Menem el 27 de febrero de 1997, a la 0 hora de ese día se apersonaron de la Unidad Policial 18 a mi casa y me despertaron para avisarme que desde General Roca saldrían dos colectivos con gente a perturbar la visita del presidente. En aquella oportunidad, dado que estaba en juego la candidatura para renovar diputados nacionales y Menem en su discurso levantaría la mano de Pichetto, en represalia Soria, que también era candidato, quería crear disturbios en aquella visita, que para la Línea Sur y la provincia en general era un acontecimiento que sólo debía ser una gran fiesta cívica y que, gracias a la Policía, así lo fue. Y como solicité como intendente frenar todo aquello que pudiera empañar tan digno acontecimiento, y así fue, a partir de ahí dejé de ser un intendente exitoso para convertirme para Soria en un fantasma del pasado, para el entonces candidato a gobernador del 2003 quien, en esa elección, destruyó hasta hoy al peronismo de Los Menucos. Rubén Ali Yauhar DNI 8.211.757 Los Menucos

Rubén Ali Yauhar DNI 8.211.757 Los Menucos


Escuchar, ver o leer a Martín Soria con los ojos cerrados es como volver a escuchar, ver y leer a aquel dirigente lleno de soberbia y prepotencia que hacía de su prédica constante un discurso lleno de odio que sólo generaba una división que de nada le sirvió ni a él ni al partido, mucho menos a quienes quizá buscábamos ser útiles en la necesidad de encontrar para los rionegrinos y para la provincia una salida. Alguien podrá decir: fue quien le ganó la provincia a los radicales. Las elecciones del 2011 las ganó la gente, como bien se podría haber ganado aquella de 1995 si Roca no le hubiese jugado en contra a Remo Costanzo, que en definitiva le jugó en contra al partido y a todos los rionegrinos. Nadie olvidará aquellos cordones cunetas con la inscripción Soria-Menem, donde Costanzo ni figuraba y perdió por 640 votos –sólo en Roca tuvo 2.500 votos menos–, y a quien hoy el intendente lo considera un muerto político. Muerto político va ser él en poco tiempo si sigue creyéndose el único salvador de la patria, porque genera tanto rechazo que no le va ser fácil escalar. Ya no está quien de prepo decidía qué lugar iban a ocupar sus hijos, porque no debemos olvidar también le regalo una banca nacional a su hermana; justamente fue por ser portadora de apellido, con el perdón de quienes la votaron. Recuerdo un día que su padre vino aquí a Los Menucos para las elecciones del 2003, cuando era candidato a gobernador, y con total prepotencia dijo en la reunión que se buscaba el candidato a intendente, donde se proponía mi nombre como candidato. Él dijo: “Yauhar es fantasma del pasado”. Yo había llegado a intendente antes con casi 1.000 votos, y en esa elección el partido sacó 375. Hoy leer las declaraciones de su hijo, idénticas a aquéllas, a quienes amamos la política para servir y no servirse ni vivir toda una vida de ella –sin duda porque se gana mucha plata fácil– nos genera repugnancia e impotencia, porque para que la política les sirva a sus verdaderos dueños, los pueblos y su gente, debe primar en un dirigente que se la da de tal ser humilde, sencillo, saber entender al otro, buscar consenso con humildad. Deseo en esta carta contar lo que públicamente callé en su momento y que fue lo que a Soria lo distanció tanto de mi persona. Cuando tuvimos la visita presidencial de Carlos Menem el 27 de febrero de 1997, a la 0 hora de ese día se apersonaron de la Unidad Policial 18 a mi casa y me despertaron para avisarme que desde General Roca saldrían dos colectivos con gente a perturbar la visita del presidente. En aquella oportunidad, dado que estaba en juego la candidatura para renovar diputados nacionales y Menem en su discurso levantaría la mano de Pichetto, en represalia Soria, que también era candidato, quería crear disturbios en aquella visita, que para la Línea Sur y la provincia en general era un acontecimiento que sólo debía ser una gran fiesta cívica y que, gracias a la Policía, así lo fue. Y como solicité como intendente frenar todo aquello que pudiera empañar tan digno acontecimiento, y así fue, a partir de ahí dejé de ser un intendente exitoso para convertirme para Soria en un fantasma del pasado, para el entonces candidato a gobernador del 2003 quien, en esa elección, destruyó hasta hoy al peronismo de Los Menucos. Rubén Ali Yauhar DNI 8.211.757 Los Menucos

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