“Respetar la vida”
En enero fui testigo de una acción que me dejó una enseñanza. Los protagonistas fueron cuatro seres vivos a los cuales Dios no les dio el privilegio de hablar pero sí la fidelidad al máximo. Cuatro perros acompañaban a un anciano que apenas podía caminar, pero estos fieles amigos lo rodeaban, dos de cada lado. En un momento el anciano se dispuso a cruzar una calle muy transitada aunque en ese momento ningún vehículo pasaba por ahí, pero –como ocurre siempre– inesperadamente aparecieron dos adolescentes en bicicleta a toda velocidad y le gritaron al anciano sin ningún respeto para que se corriera. El hombre no los escuchó y muy lentamente continuó caminando, sin apuro o como sus posibilidades le permitían. Como estos muchachitos iban, seguro que chocaban al anciano, pero gracias a Dios estaban junto a él sus cuatro amigos que con sus ladridos asustaron a los que iban en la bici, que saltaron, la dejaron tirada y corrieron para no ser alcanzados por ellos. Como todos sabemos, ellos no hablan pero se hacen entender; en este caso, como diciendo “paren, chicos, él es viejo pero no está solo, nos tiene a nosotros para que se lo respete”. Sólo fueron unos ladridos y siguieron caminando junto a su dueño y seguramente amigo de la vida. Esto me llevó a reflexionar y a plantearme que en la actualidad no se tiene respeto por nada, ni por la vida… se atropella, se mata y todo sigue igual, como si no hubiese sucedido nada. Se ven muchos humanos pero son muy pocos los que tienen humanidad. Sería bueno que con gestos, palabras o ladridos como los de estos amigos fieles se comience a fomentar el respeto y que todo tenga su justo valor y respeto por la vida. Éste es mi pequeño aporte, que supe interpretar de estos seres increíbles que nos rodean y que son limitados. Nosotros, que tenemos todas las cualidades para aportar y mejorar, ¿qué estamos haciendo? Espero que sepan entender y que les sirva positivamente; nunca es tarde para ponerlo en práctica, influir y enseñar a nuestros niños, futuros hombres y mujeres adultos, a defender la vida, amarla y honrarla como lo hicieron estos animalitos de Dios, fieles y amigos, sea quien sea, como si fuéramos nosotros mismos. Inés Elisa Jara DNI 5.128.205 Cipolletti
Inés Elisa Jara DNI 5.128.205 Cipolletti
En enero fui testigo de una acción que me dejó una enseñanza. Los protagonistas fueron cuatro seres vivos a los cuales Dios no les dio el privilegio de hablar pero sí la fidelidad al máximo. Cuatro perros acompañaban a un anciano que apenas podía caminar, pero estos fieles amigos lo rodeaban, dos de cada lado. En un momento el anciano se dispuso a cruzar una calle muy transitada aunque en ese momento ningún vehículo pasaba por ahí, pero –como ocurre siempre– inesperadamente aparecieron dos adolescentes en bicicleta a toda velocidad y le gritaron al anciano sin ningún respeto para que se corriera. El hombre no los escuchó y muy lentamente continuó caminando, sin apuro o como sus posibilidades le permitían. Como estos muchachitos iban, seguro que chocaban al anciano, pero gracias a Dios estaban junto a él sus cuatro amigos que con sus ladridos asustaron a los que iban en la bici, que saltaron, la dejaron tirada y corrieron para no ser alcanzados por ellos. Como todos sabemos, ellos no hablan pero se hacen entender; en este caso, como diciendo “paren, chicos, él es viejo pero no está solo, nos tiene a nosotros para que se lo respete”. Sólo fueron unos ladridos y siguieron caminando junto a su dueño y seguramente amigo de la vida. Esto me llevó a reflexionar y a plantearme que en la actualidad no se tiene respeto por nada, ni por la vida... se atropella, se mata y todo sigue igual, como si no hubiese sucedido nada. Se ven muchos humanos pero son muy pocos los que tienen humanidad. Sería bueno que con gestos, palabras o ladridos como los de estos amigos fieles se comience a fomentar el respeto y que todo tenga su justo valor y respeto por la vida. Éste es mi pequeño aporte, que supe interpretar de estos seres increíbles que nos rodean y que son limitados. Nosotros, que tenemos todas las cualidades para aportar y mejorar, ¿qué estamos haciendo? Espero que sepan entender y que les sirva positivamente; nunca es tarde para ponerlo en práctica, influir y enseñar a nuestros niños, futuros hombres y mujeres adultos, a defender la vida, amarla y honrarla como lo hicieron estos animalitos de Dios, fieles y amigos, sea quien sea, como si fuéramos nosotros mismos. Inés Elisa Jara DNI 5.128.205 Cipolletti
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