“Un museo de excelencia, pero abierto y gratuito”
10 AÑOS DEL MNBA
El 12 de septiembre de 2004, un año después de haber colocado la piedra fundacional y en consonancia con el centenario de la ciudad, el Museo de Bellas Artes de Neuquén (MNBA) abrió las puertas de su sede definitiva.
Claro que la historia de la federalización del arte había comenzado cuatro años antes (cuando el MNBA funcionaba, de prestado, en el Museo Gregorio Álvarez), pero la inauguración del edificio marcó un antes y un después en la historia del museo y también en la de la ciudad.
El viernes, esa sede, esa nueva etapa del museo, cumple sus 10 años de vida. A propósito del aniversario del museo, «Río Negro» entrevistó a Oscar Smoljan, quien desde los inicios tomó las riendas como director del MNBA Neuquén, para hacer una síntesis de los primeros años de la institución.
«Elaborar una síntesis de lo que significan 10 años es complejo. Pero yo creo que cuando uno mira en estos 10 años, puede ver que lo inauguramos -al museo-, lo mantuvimos y lo mejoramos», aseguró Smoljan. Y agregó: «tener la sensación que está consolidado el museo como una institución cultural es un hecho auspicioso, porque en nuestro país, a veces estamos acostumbrados a inaugurar cosas y que después no se puedan mantener. Entonces la idea de sostener en el tiempo y mejorarlo es el hecho más importante para destacar».
Con la construcción de la sede propia y definitiva se marcó un hecho clave para la ciudad. Es que Neuquén es la única ciudad que posee una sede del MNBA. «El museo es importante en la patagonia, en la nación e internacionalmente ya que es la única experiencia que se produjo en 120 años que tiene el Museo Nacional. Es la única sede y que la hayamos podido hacer en la patagonia, en una ciudad como Neuquén, que tiene características propias, me parece que es el producto de nuestra propia esencia», confesó el director del MNBA Neuquén.
Y explicó: «sí algo tenemos los patagónicos es la idea de construir en el desierto, de desafiar la adversidad y yo creo que el museo, en ese sentido, es un símbolo porque permitió igualarnos con otros centros evolucionados del mundo, con ciudades ya consolidadas donde la cultura forma parte de su vida social».
Y el MNBA no sólo permitió igual culturalmente a la ciudad, sino también a todos sus habitantes ya que, tal como confesó Smoljan, «que sea gratuito y democrático cumple otro rol esencial. Que el museo pueda garantizar una parte del conocimiento de la cultura en forma gratuita e igualitaria habla de generar condiciones de mejora social».
El MNBA Neuquén cuenta con una exposición permanente conformada por más de 200 obras pertenecientes al Patrimonio Nacional que fueron enviadas por la secretaría de Cultura de la Nación al momento de la consolidación de la sede neuquina del museo.
Pero, tal vez, la clave del crecimiento y sostenimiento del recinto cultural sea su programación de exposiciones temporales. En estos 10 años de existencia, por la sala de exposición del MNBA Neuquén han pasado y ha dejado su huella (con donaciones) artistas de renombre nacional e internacional así como grandes maestros del arte.
Por ejemplo, la nueva sede fue inaugurada con la exposición «Suite Vollard» de Picasso y ese año le siguieron las de Pettorutti, Castagnino, la muestra de fotografías del IFA de Alemania y la de León Ferrari. Con el pasar de los años se vieron producciones de Lozza, Leucona, Berni, las muestras de dibujos y esculturas del ICO de España, del grupo Escombros, de Seguí, Quinquela Martín, Clorindo Testa y Fontana, Melé y Minujín, entre muchísimos otras.
«Otro fenómeno para mi extraordinario del museo, en estos 10 años, fue la construcción de un patrimonio que no tiene que ver sólo con lo que se trajo una parte del patrimonio nacional, sino que a partir del museo, por el prestigio que tiene el museo, por el compromiso de la sociedad, de los medios de comunicación, de las empresas, de las instituciones que tienen que ver con la cultura, conformamos un patrimonio que es extraordinario, que de otra manera no se hubiera podido hacer y, en ese sentido, yo quiero destacar los artistas y familia de artistas que donaron obras».
Pero no todo son obras de arte y exposiciones, también hay ciclos de cine, conciertos, encuentros, conferencias y actividades varias. Es que el MNBA Neuquén, tal como lo definió su director, es un «museo moderno».
«Le dimos un sentido moderno, quisimos salir del concepto que el museo es un lugar que exhibe cosas antiguas, estáticas, para incorporarnos al sentido moderno y entender que un museo, en primer lugar, es un lugar de encuentro, es un lugar de interrelación, es un lugar que tiene que generar actividades que tengan que ver con lo que le interesa al espectador actual», señaló al respecto Smoljan.
Para cerrar, el director del MNBA, confesó que «es un museo que pretende ser de excelencia, pero abierto y gratuito» y que, de alguna forma, la presencia de la institución cambió la vida de los neuquinos. «Son cosas ambiciosas para decirlas, pero yo creo que hay un fenómeno que es inobjetable: en estos 14 años del museo, pero más aún en los 10 que estamos en este edificio, hay toda una generación nueva que se educó con un museo y con la vivencia y la evolución que permite estar en contacto con el arte. Desde ese sentido, yo creo que el museo contribuyó a mejorar las condiciones intelectuales, sociales y culturales de la región», cerró.
Se apagarán las velitas con Carpani
El viernes, es el día exacto en el que el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Neuquén cumplirá 10 años y lo celebrará con la inauguración de la exposición de Ricardo Carpani.
Se trata de una muestra retrospectiva, que con más de 30 obras, recorre todos los periodos de este gran artista.
«La muestra abarca desde ‘Desocupados del ‘59’, una obra histórica que es con la que él forma el grupo Espartaco, está la serie de los amantes, la serie de los retratos, está la serie de cuando el vuelve del exilio en la que refleja a la sociedad y su interpretación. Es una muestra representativa de todos sus periodos, están todas las grandes obras», señaló Oscar Smoljan, director del MNBA, sobre la exposición. A su vez contó que «es la primera vez que el Museo Nacional le hace una muestra a Carpani. Es como una reivindicación para él».
Además de la inauguración de la obra del artista ícono de las luchas sindicales, políticas y estudiantiles de los años 60 y 70; perseguido por las dictaduras por su férreo compromiso político y social en favor de los más débiles, se celebrará oficialmente el aniversario del museo con una gran torta de cumpleaños que incluirá velitas. La cita es a las 20, con entrada libre y gratuita, por supuesto.
Un museo que educa
En estos 10 años de vida, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), se transformado en una de las salidas escolares predilecta de las escuelas de Neuquén Capital y también de las de alrededores. Es que cuando los niños, con sus maestras, entran al museo para visitar alguna exposición todo se vuelve de su tamaño, desde las visitas guiadas hasta la folletería. Las idas al museo son una experiencia que transforma a los niños y los incentiva.
«Los chicos de todas las escuelas vienen, nosotros les damos las visitas guiadas y se produce un fenómeno increíble que es que esos mismos chicos, sobre todo aquellos que menos acceso a la cultura han tenido, terminan trayendo a los padres y a sus familiares al museo. Entonces, los fin de semana el proceso es inverso, hay chicos que traen a los padres al museo, cuando en realidad tendría que ser al revés», comentó al respecto, Oscar Smoljan, director de la institución.
También hay lugar para los de acá
Aunque el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Neuquén no fue concebido para publicitar a los artistas locales, sino para que los neuquinos puedan acceder a los grandes maestros del arte, también en estos años hubo lugar para los de acá. La mayoría de ellos exponiendo en muestras colectivas o a través de concursos como «Argentina pinta» o el «Festival de la luz».
Aunque no faltaron tampoco las exposiciones individuales de alguno de ellos. El primero en gozar de ese privilegio fue Carlos Juárez con su búsqueda, mediante collages, de los mitos, leyendas y orígenes de la Patagonia. Esa suerte también la corrió, por ejemplo, la cipoleña Amalia Pica, que además de pintar el caballo del monumento de San Martín de blanco, estuvo mostrando sus obras en el salón del MNBA.
10 AÑOS DEL MNBA
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