“El jefe de Gabinete”
Hace un año aproximadamente se ha vuelto rutina escuchar las monocordes charlas matinales que durante los días hábiles desarrolla el jefe de Gabinete del gobierno nacional. Disfrazadas de conferencias despliega desde ese ámbito una sistemática campaña de difamación y descalificación de todo aquel que formule un pensamiento independiente, propio y discordante con el discurso oficial. Con un lenguaje contundente, en muchos casos agraviante y en otros descalificador, ridiculizante o burlón, toda opinión disidente es atacada sin piedad. Bajo esa prédica puede caer un político, un vecino, un comerciante, un banquero, un empresario, un juez, un periodista, un deportista, un artista, etcétera. Nadie está exento de caer bajo el fuego del ataque artero de este personaje enigmático, contradictorio e inconsistente en la exposición de su prédica. A título de ejemplo, mencionaré sólo dos casos recientes, entre los innumerables que a diario nos brinda: 1) ridiculiza a un periodista de TN distorsionado su apellido, tratándolo de marmota en referencia a su apellido, Carnota. 2) ante el allanamiento de la sede de la empresa presidencial Hotesur, acusa al juez federal Bonadio de “golpismo activo del Poder Judicial”, cuando se trata de una empresa privada y por lo tanto debería estar fuera del alcance de su diatriba de funcionario público. Buscando la justificación a la aparición matinal diaria de este personaje, recurro a la lectura de la Constitución nacional tratando de encontrar algún asidero. En particular me detengo en su artículo 100, que a través de 13 puntos enumera las funciones que corresponden al cargo que desempeña, y compruebo que ninguna de ellas justifica sus apariciones. Es más, entre las funciones importantes que podría desarrollar y que están a su cargo figura la de coordinar, preparar y convocar las reuniones de gabinete de ministros. En este rubro no se registra una sola convocatoria de esa naturaleza en el lapso que lleva en el cargo, aunque también hay que reconocer que no existe registro de convocatoria de gabinete alguna en la última década. Está claro que el Sr. Capitanich se ha tomado muy en serio el asumir la función de bufón de la reina. Si lo hiciera por propia voluntad el nivel de obsecuencia asumido sería fenomenal y sin parangón. Tal vez lo alienta la intención de convertirse en el candidato presidencial del kirchnerismo. Si, por el contrario, asumiera esa posición por imposición presidencial, no sería menos ridícula ni triste la función a la que ha sido relegado, que por sí sola ya lo relega definitivamente de sus aspiraciones presidenciales, a punto tal que ya ha manifestado su intención de presentarse en las elecciones del 2015 como candidato a intendente de Resistencia. Nicolás Ariel Abelleira Tapia DNI 32.049.598 Viedma
Nicolás Ariel Abelleira Tapia DNI 32.049.598 Viedma
Hace un año aproximadamente se ha vuelto rutina escuchar las monocordes charlas matinales que durante los días hábiles desarrolla el jefe de Gabinete del gobierno nacional. Disfrazadas de conferencias despliega desde ese ámbito una sistemática campaña de difamación y descalificación de todo aquel que formule un pensamiento independiente, propio y discordante con el discurso oficial. Con un lenguaje contundente, en muchos casos agraviante y en otros descalificador, ridiculizante o burlón, toda opinión disidente es atacada sin piedad. Bajo esa prédica puede caer un político, un vecino, un comerciante, un banquero, un empresario, un juez, un periodista, un deportista, un artista, etcétera. Nadie está exento de caer bajo el fuego del ataque artero de este personaje enigmático, contradictorio e inconsistente en la exposición de su prédica. A título de ejemplo, mencionaré sólo dos casos recientes, entre los innumerables que a diario nos brinda: 1) ridiculiza a un periodista de TN distorsionado su apellido, tratándolo de marmota en referencia a su apellido, Carnota. 2) ante el allanamiento de la sede de la empresa presidencial Hotesur, acusa al juez federal Bonadio de “golpismo activo del Poder Judicial”, cuando se trata de una empresa privada y por lo tanto debería estar fuera del alcance de su diatriba de funcionario público. Buscando la justificación a la aparición matinal diaria de este personaje, recurro a la lectura de la Constitución nacional tratando de encontrar algún asidero. En particular me detengo en su artículo 100, que a través de 13 puntos enumera las funciones que corresponden al cargo que desempeña, y compruebo que ninguna de ellas justifica sus apariciones. Es más, entre las funciones importantes que podría desarrollar y que están a su cargo figura la de coordinar, preparar y convocar las reuniones de gabinete de ministros. En este rubro no se registra una sola convocatoria de esa naturaleza en el lapso que lleva en el cargo, aunque también hay que reconocer que no existe registro de convocatoria de gabinete alguna en la última década. Está claro que el Sr. Capitanich se ha tomado muy en serio el asumir la función de bufón de la reina. Si lo hiciera por propia voluntad el nivel de obsecuencia asumido sería fenomenal y sin parangón. Tal vez lo alienta la intención de convertirse en el candidato presidencial del kirchnerismo. Si, por el contrario, asumiera esa posición por imposición presidencial, no sería menos ridícula ni triste la función a la que ha sido relegado, que por sí sola ya lo relega definitivamente de sus aspiraciones presidenciales, a punto tal que ya ha manifestado su intención de presentarse en las elecciones del 2015 como candidato a intendente de Resistencia. Nicolás Ariel Abelleira Tapia DNI 32.049.598 Viedma
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