“Negativa injustificada e inconstitucional”
Héctor Luis Manchini y Mónica Pérez claman por su liberación de la ciudad de San Martín de los Andes, donde se encuentran retenidos desde el 28 de noviembre, previo haber sido demorados por el subalférez Altamirano camino al cerro Bayo en la localidad de Villa La Angostura, luego de que el citado retuviera la licencia de conducir del masculino por estar vencida. Hemos caído en la trampa diabólica que nos impide transitar por las rutas del país (artículo 16 de la Constitución nacional) bajo la amenaza injusta de privarnos del automóvil de nuestra propiedad (vulnerando el artículo 17 de la carta magna) y reteniéndonos arbitrariamente la licencia habilitante sin permitir ejercer derecho de defensa alguno, haciendo trizas el artículo 18 de la ley fundamental. Una simple infracción satisfecha y fundada en el olvido, como los malos amores, nos impide volver a nuestro hogar en Zapala y, obviamente, a nuestros trabajos; abrazarnos con nuestros amigos y enemigos. Destaco simplemente que somos turistas en San Martín de los Andes y en su momento en Villa La Angostura y por ello no tenemos allí nuestro domicilio –en una eventual nueva documentación éste es el que debe registrarse en todos los casos (artículos 89 y siguientes del Código Civil)–, ni trabajo ni nuestros afectos, los cuales se encuentran en Zapala. Queremos volver sin violar la ley, con la ilusión de que se nos entregue por el funcionario pertinente y previo los trámites de rigor la preciada licencia habilitante para conducir y llegar a nuestro natural destino, siempre y cuando no se cumpla la diabólica profecía del cruce de carril por pisar la banquina inexistente. Resulta oportuno señalar que en caso de mantenerse en el tiempo esta medida no veremos morir a nuestros seres queridos y nuestros seres queridos no nos verán morir a nosotros… seremos por siempre, a causa de un vacío legal, la mala voluntad de los funcionarios y la lógica del absurdo, almas errantes en la ciudad de los lagos. El masculino coautor responsable de esta triste misiva quiere aclarar que no obstante haber sido juez de la jurisdicción no cree en la actual Justicia –ya llamó a todos los fiscales de la provincia que creía que estarían de guardia, desde la más alta jerarquía hasta el último de los representantes de la vindicta pública, para reclamar por la múltiple violación de garantías y derechos constitucionales por funcionarios varios–. Además, y para el caso de sufrir algún daño irreparable en su salud que le impida expresarse temporáneamente, manifiesta su más firme repudio a que las autoridades de la ciudad de los lagos icen en cualquier mástil la bandera mapuche, en tanto el símbolo patrio que cobija a todos los hombres de buena voluntad que habitan el suelo argentino no es otro que la gloriosa bandera celeste y blanca. A su vez, la femenina obsesivamente quiere dejar claro que para conducir se requiere licencia habilitante, que debe ser renovada en Zapala, donde no podemos llegar al carecer de la misma –retenida inconstitucionalmente en Villa La Angostura, jurisdicción donde a diferencia de otras (CABA y la provincia de Buenos Aires) el acta labrada no habilita provisoriamente para volver al lugar de origen o realizar los trámites necesarios para lograr el carnet de conductor–. Además, comprueba con tristeza que una infracción generada culposamente en el hecho natural del olvido se convierte en una privación ilegítima de la libertad, entre otros delitos. Luego de una pequeña disputa con el masculino, la dama hace triunfar su posición de consignar que la situación se ve sumamente agravada ya que el 28 de noviembre, mientras caminaba por las veredas céntricas de San Martín de los Andes, que tienen ese no sé qué (pozos), se fracturó el peroné del tobillo derecho, remarcando que la administración de la ciudad gasta cemento en mástiles para izar banderas foráneas y no para arreglar las veredas. Finalmente, y para el supuesto de que el tiempo transcurra como suele suceder y finalmente nos sorprenda la parca, solicitamos al departamento de cementerio de la municipalidad local que nos brinde una cristiana sepultura, cubriéndose los gastos con la camioneta inmovilizada en el estado en que se encuentre. Reiteramos nuestro llamado inicial a que se proceda a liberarnos confiando en la solidaridad del hombre de a pie que inste a tal objetivo, pues funcionarios legos y letrados se mantendrán en su negativa injustificada e inconstitucional sin aceptar razones que contradigan su tiránico y recaudatorio proceder. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
Héctor Luis Manchini y Mónica Pérez claman por su liberación de la ciudad de San Martín de los Andes, donde se encuentran retenidos desde el 28 de noviembre, previo haber sido demorados por el subalférez Altamirano camino al cerro Bayo en la localidad de Villa La Angostura, luego de que el citado retuviera la licencia de conducir del masculino por estar vencida. Hemos caído en la trampa diabólica que nos impide transitar por las rutas del país (artículo 16 de la Constitución nacional) bajo la amenaza injusta de privarnos del automóvil de nuestra propiedad (vulnerando el artículo 17 de la carta magna) y reteniéndonos arbitrariamente la licencia habilitante sin permitir ejercer derecho de defensa alguno, haciendo trizas el artículo 18 de la ley fundamental. Una simple infracción satisfecha y fundada en el olvido, como los malos amores, nos impide volver a nuestro hogar en Zapala y, obviamente, a nuestros trabajos; abrazarnos con nuestros amigos y enemigos. Destaco simplemente que somos turistas en San Martín de los Andes y en su momento en Villa La Angostura y por ello no tenemos allí nuestro domicilio –en una eventual nueva documentación éste es el que debe registrarse en todos los casos (artículos 89 y siguientes del Código Civil)–, ni trabajo ni nuestros afectos, los cuales se encuentran en Zapala. Queremos volver sin violar la ley, con la ilusión de que se nos entregue por el funcionario pertinente y previo los trámites de rigor la preciada licencia habilitante para conducir y llegar a nuestro natural destino, siempre y cuando no se cumpla la diabólica profecía del cruce de carril por pisar la banquina inexistente. Resulta oportuno señalar que en caso de mantenerse en el tiempo esta medida no veremos morir a nuestros seres queridos y nuestros seres queridos no nos verán morir a nosotros... seremos por siempre, a causa de un vacío legal, la mala voluntad de los funcionarios y la lógica del absurdo, almas errantes en la ciudad de los lagos. El masculino coautor responsable de esta triste misiva quiere aclarar que no obstante haber sido juez de la jurisdicción no cree en la actual Justicia –ya llamó a todos los fiscales de la provincia que creía que estarían de guardia, desde la más alta jerarquía hasta el último de los representantes de la vindicta pública, para reclamar por la múltiple violación de garantías y derechos constitucionales por funcionarios varios–. Además, y para el caso de sufrir algún daño irreparable en su salud que le impida expresarse temporáneamente, manifiesta su más firme repudio a que las autoridades de la ciudad de los lagos icen en cualquier mástil la bandera mapuche, en tanto el símbolo patrio que cobija a todos los hombres de buena voluntad que habitan el suelo argentino no es otro que la gloriosa bandera celeste y blanca. A su vez, la femenina obsesivamente quiere dejar claro que para conducir se requiere licencia habilitante, que debe ser renovada en Zapala, donde no podemos llegar al carecer de la misma –retenida inconstitucionalmente en Villa La Angostura, jurisdicción donde a diferencia de otras (CABA y la provincia de Buenos Aires) el acta labrada no habilita provisoriamente para volver al lugar de origen o realizar los trámites necesarios para lograr el carnet de conductor–. Además, comprueba con tristeza que una infracción generada culposamente en el hecho natural del olvido se convierte en una privación ilegítima de la libertad, entre otros delitos. Luego de una pequeña disputa con el masculino, la dama hace triunfar su posición de consignar que la situación se ve sumamente agravada ya que el 28 de noviembre, mientras caminaba por las veredas céntricas de San Martín de los Andes, que tienen ese no sé qué (pozos), se fracturó el peroné del tobillo derecho, remarcando que la administración de la ciudad gasta cemento en mástiles para izar banderas foráneas y no para arreglar las veredas. Finalmente, y para el supuesto de que el tiempo transcurra como suele suceder y finalmente nos sorprenda la parca, solicitamos al departamento de cementerio de la municipalidad local que nos brinde una cristiana sepultura, cubriéndose los gastos con la camioneta inmovilizada en el estado en que se encuentre. Reiteramos nuestro llamado inicial a que se proceda a liberarnos confiando en la solidaridad del hombre de a pie que inste a tal objetivo, pues funcionarios legos y letrados se mantendrán en su negativa injustificada e inconstitucional sin aceptar razones que contradigan su tiránico y recaudatorio proceder. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
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