“La misma historia, la misma mentira, diez años más tarde”
Parece que revisara un diario del 2004 y recuerdo no poder asistir a clases porque la Universidad Nacional del Comahue estaba tomada en contra de las acreditaciones por la Coneau… los mismos grupos, la misma gente, la misma mentira. El proceso de acreditación de las carreras de grado se relaciona con lo estipulado en el artículo 43 de la ley de Educación Superior, según el cual los títulos correspondientes a profesiones reguladas por el Estado y cuyo ejercicio pudiera comprometer el interés público poniendo en riesgo de modo directo la salud, la seguridad, los derechos, los bienes o la formación de los habitantes, deberán cumplir una serie de requisitos, entre ellos, la acreditación por la Coneau u otro organismo a tal fin. ¿Qué implica dicha acreditación? Primero, la realización de una autoevaluación, o sea que la unidad académica se evalúa a sí misma (un gran ejercicio con excelentes frutos) comparándose con estándares definidos por el Ministerio de Educación pero que fueron generados por asociaciones universitarias varias que nuclean los tipos de carreras a evaluar. Segundo, la evaluación de un comité de pares, lo cual implica que profesores de otras universidades nacionales de la misma carrera evalúan las condiciones de la carrera en función de la autoevaluación, generando un dictamen que será usado finalmente por la Coneau. Tercero, luego hay instancias para revisar, corregir y presentar mejoras que garanticen la calidad de la carrera. Finalmente, surge un dictamen con distintos períodos de acreditación o, lo que es poco frecuente, la no acreditación. El proceso para la acreditación es constructivo y requiere de la responsabilidad de todos los integrantes de la carrera a evaluar, de todos los claustros, de la unidad académica donde se dicta y de las autoridades. El resultado es una crítica constructiva en la cual se detectan puntos fuertes o débiles que deben ser mejorados y, como resultado, finalizan en un plan de mejoras que se debe ejecutar y que implica un compromiso de la institución a corto, mediano y largo plazos. Las universidades y sus integrantes no debemos olvidar que dependemos del Estado; tenemos autonomía y autarquía pero el Estado nos financia (hemos recibido en los últimos diez años grandes aportes del gobierno nacional), y parte de ese financiamiento proviene de los impuestos de la población que no accedió a la educación superior pero que puede soñar, pensar y enviar a sus hijos a una universidad pública y gratuita. La ciudadanía argentina debe poder confiar en la formación, el conocimiento y las capacidades que adquieren los futuros egresados de las universidades argentinas y en este momento histórico es la Coneau la que debe brindar esta garantía. Álvaro López, DNI 26.349.228 Roca
Álvaro López, DNI 26.349.228 Roca
Parece que revisara un diario del 2004 y recuerdo no poder asistir a clases porque la Universidad Nacional del Comahue estaba tomada en contra de las acreditaciones por la Coneau... los mismos grupos, la misma gente, la misma mentira. El proceso de acreditación de las carreras de grado se relaciona con lo estipulado en el artículo 43 de la ley de Educación Superior, según el cual los títulos correspondientes a profesiones reguladas por el Estado y cuyo ejercicio pudiera comprometer el interés público poniendo en riesgo de modo directo la salud, la seguridad, los derechos, los bienes o la formación de los habitantes, deberán cumplir una serie de requisitos, entre ellos, la acreditación por la Coneau u otro organismo a tal fin. ¿Qué implica dicha acreditación? Primero, la realización de una autoevaluación, o sea que la unidad académica se evalúa a sí misma (un gran ejercicio con excelentes frutos) comparándose con estándares definidos por el Ministerio de Educación pero que fueron generados por asociaciones universitarias varias que nuclean los tipos de carreras a evaluar. Segundo, la evaluación de un comité de pares, lo cual implica que profesores de otras universidades nacionales de la misma carrera evalúan las condiciones de la carrera en función de la autoevaluación, generando un dictamen que será usado finalmente por la Coneau. Tercero, luego hay instancias para revisar, corregir y presentar mejoras que garanticen la calidad de la carrera. Finalmente, surge un dictamen con distintos períodos de acreditación o, lo que es poco frecuente, la no acreditación. El proceso para la acreditación es constructivo y requiere de la responsabilidad de todos los integrantes de la carrera a evaluar, de todos los claustros, de la unidad académica donde se dicta y de las autoridades. El resultado es una crítica constructiva en la cual se detectan puntos fuertes o débiles que deben ser mejorados y, como resultado, finalizan en un plan de mejoras que se debe ejecutar y que implica un compromiso de la institución a corto, mediano y largo plazos. Las universidades y sus integrantes no debemos olvidar que dependemos del Estado; tenemos autonomía y autarquía pero el Estado nos financia (hemos recibido en los últimos diez años grandes aportes del gobierno nacional), y parte de ese financiamiento proviene de los impuestos de la población que no accedió a la educación superior pero que puede soñar, pensar y enviar a sus hijos a una universidad pública y gratuita. La ciudadanía argentina debe poder confiar en la formación, el conocimiento y las capacidades que adquieren los futuros egresados de las universidades argentinas y en este momento histórico es la Coneau la que debe brindar esta garantía. Álvaro López, DNI 26.349.228 Roca
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