Amistades peligrosas

Redacción

Por Redacción

COLUMNISTAS

La amistad virtual implica riesgos. El gran segmento usuario de las redes sociales está conformado por los más jóvenes y éstos, si no están acompañados por sus padres, pueden ser víctimas de algún delito. Robo de identidad, acoso, extorsión y hasta pornografía infantil son algunas de las amenazas con las que los jóvenes pueden enfrentarse durante una sesión de internet.

A medida que la tecnología avanza, las redes sociales evolucionan y proponen, principalmente a los más jóvenes, un nuevo modelo de comunicación que genera, entonces, una novedosa forma de relacionarse: la “virtual”. En esta inteligencia es que los chicos generan amigos (contactos) que pueden llegar, como lo expone una encuesta realizada a adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, en el 20% de los casos a superar los mil por joven (el promedio es de 583).

Este nuevo sistema de interrelación efectivamente modifica las actividades, usos y costumbres sociales. Los chicos destinan en promedio más de cinco horas diarias a “navegar” por la red y en este sentido, según los datos que arroja una encuesta entre adolescentes, sólo en la Ciudad de Buenos Aires el 64% se conecta entre dos y seis horas por día mientras que el 28% de ellos lo hace durante más de seis horas diarias. Vale destacar que estas cifras superan ampliamente a la frecuencia de uso propia de los jóvenes en otros países; por ejemplo, en el Reino Unido el 52% de los consultados destina al menos cinco horas a esta actividad, pero por semana.

Continuando con el uso de las redes a nivel nacional, otros números que inquietan son los que refleja una investigación realizada sobre una muestra de seiscientos chicos y chicas de hasta 20 años de clase media y media alta, de los cuales el 100% poseía un perfil en alguna red social (Facebook o Twitter). Para tomar noción del crecimiento y expansión de este nuevo mercado y de los riesgos que conlleva, vale mencionar que sólo en la Argentina se crearon cerca de 25 millones de perfiles en Facebook, pero lo preocupante -como señala la organización “Alerta Vida”- es que en esa cifra se incluyen no menos de cien mil cuentas de pedófilos locales en busca de menores en la red, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires, sobre la base de datos del Ministerio Público Fiscal, el 77% de los casos que ingresan al Equipo Fiscal Especializado en Delitos Informáticos lo hace por pornografía infantil.

A partir de documentos, antecedentes y experiencias recogidas a través de especialistas de la temática (cibercrimen, seguridad informática, criminólogos e investigadores), se infiere que el modus operandi de estos “depredadores sexuales” se desarrolla sobre la base de las siguientes características: son poseedores, generadores y/o distribuidores de pornografía infantil y pertenecen a grupos cerrados donde se comparte pornografía a través de medios virtuales como los sistemas iCloud o Dropbox (utilizados además para evadir controles e investigaciones), siendo uno de sus principales objetivos ampliar la “red” de usuarios. Asimismo, mediante engaños y utilizando un perfil falso, buscan introducirse en distintos grupos creados por jóvenes y una vez que lo logran buscan generar confianza en sus contactos a fin de manipular las conversaciones con el único propósito de hacerse de información que les permita definir perfiles para luego seducirlos, seleccionar a sus víctimas y atacarlas. Dicha maniobra es conocida como “grooming”, acción mediante la cual un mayor se hace pasar por un menor en las redes sociales con la finalidad de captar menores y corromperlos sexualmente. Esto le permite al agresor tomar contacto con un menor para generar material que le provea de autosatisfacción, la posibilidad de tomar contacto físico con él a través de un encuentro persona a persona o bien generar material “exclusivo” que le facilite el acceso a grupos de pedófilos exclusivos.

Si bien un reciente estudio de Unicef señala que la gran mayoría muestra tener recaudos a la hora de su seguridad y cuidarse frente a la interacción ante extraños, el 43% de los chicos argentinos entró en el mundo Facebook antes de los 13 años, que es la edad permitida, es decir, cuatro de cada diez chicos mintieron sobre su edad para poder abrir una cuenta. Asimismo, siete de cada diez no les pidieron permiso a sus padres para hacerlo, mientras que prácticamente la mitad dio su teléfono o dirección a desconocidos.

En este sentido, se vislumbra un campo fértil para la penetración de estos agresores sexuales y/o pedófilos que identifican este segmento (preferentemente entre los diez y los 15 años) como el de mayor vulnerabilidad. La complejidad de hacer frente a este tipo de delitos radica fundamentalmente en las características de la herramienta (red social), ya que le brinda al agresor la capacidad de cambiar rápidamente y acceder a distintos segmentos en diferentes lugares, de forma inmediata y a toda hora. Un agresor sexual virtual puede resultar por la mañana tu mejor amigo, por la tarde un compañero del colegio y por la noche un familiar; es decir, puede presentarse como cualquier persona.

RODRIGO BONINI

Especialista en Política Criminal

RODRIGO BONINI


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