“Fortunas improvisadas y sospechas”
En una nota de investigación publicada en el diario “La Nación” de Iván Ruiz y Hugo Alconada Mon se pone de manifiesto que el camarista que desplazó a Bonadío y es clave en la causa Hotesur adquirió una mansión en Olivos, frente a la quinta presidencial, en u$s 1.400.000. Más adelante los autores del informe señalan: nacido y criado en Necochea, Freiler no proviene de una familia rica. Su padre trabajó como empleado en el Ministerio de Obras Públicas bonaerense, mientras que su madre siempre se ocupó de las tareas de la casa. No sólo eso, también se divorció de su primera mujer, con la que debió repartirse los bienes, entre ellos, otra casa en la misma zona. Pero con un sueldo que hoy supera los $ 100.000 por mes –y más de dos décadas como fiscal y camarista–. Acumuló un patrimonio importante. En la declaración jurada de 2012, su situación era más austera: dos años antes de comprar su nueva casa, el juez declaró un patrimonio de poco más de $ 820.000. Informó la mitad de una propiedad de Olivos –no precisó la dirección–, la mitad de un inmueble en Necochea, una camioneta, un yate, 12 caballos y diez lotes por un total de 15 hectáreas en Villa Garibaldi, en las afueras de La Plata. Son los campos que asegura haber hipotecado para comprar su nueva casa (diario “La Nación” on-line del 30/8/15). Lo expuesto precedentemente invitaría a una investigación por parte de los organismos tributarios y de la Justicia en tanto parece absolutamente imposible que, habiendo trabajado toda su vida el funcionario precitado en la administración de justicia, pueda haber construido el envidiable patrimonio que ostenta y que al menos parece excesivamente extraño, o como diría Juan Bautista Alberdi, como una fortuna improvisada y sospechosa. Pero nada pasará, el Dr. Freiler pertenece a esa categoría de funcionarios intocables, con aceitados contactos con el poder que hacen que no tenga que dar cuenta alguna de sus riquezas inexplicables. Seguirá en su cargo y tal vez en un futuro acceda por la puerta grande a la excelentísima Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta realidad en verdad no tiene justificación. Mientras que a la madre y la hermana de Nisman el juez Bonadío las indaga, embarga todos sus bienes, les prohíbe salir del país por un supuesto lavado de dinero por aparecer en una cuenta del fiscal ejecutado, a manera de venganza por la investigación del poder llevada a cabo por el alto funcionario extinto, el señor juez que con sueldos magros exhibe impúdicamente riquezas injustificables día a día decide cuestiones reprochables en su amplio despacho. Héctor Luis Mancini DNI 7.779.947 Zapala
Héctor Luis Mancini DNI 7.779.947 Zapala
En una nota de investigación publicada en el diario “La Nación” de Iván Ruiz y Hugo Alconada Mon se pone de manifiesto que el camarista que desplazó a Bonadío y es clave en la causa Hotesur adquirió una mansión en Olivos, frente a la quinta presidencial, en u$s 1.400.000. Más adelante los autores del informe señalan: nacido y criado en Necochea, Freiler no proviene de una familia rica. Su padre trabajó como empleado en el Ministerio de Obras Públicas bonaerense, mientras que su madre siempre se ocupó de las tareas de la casa. No sólo eso, también se divorció de su primera mujer, con la que debió repartirse los bienes, entre ellos, otra casa en la misma zona. Pero con un sueldo que hoy supera los $ 100.000 por mes –y más de dos décadas como fiscal y camarista–. Acumuló un patrimonio importante. En la declaración jurada de 2012, su situación era más austera: dos años antes de comprar su nueva casa, el juez declaró un patrimonio de poco más de $ 820.000. Informó la mitad de una propiedad de Olivos –no precisó la dirección–, la mitad de un inmueble en Necochea, una camioneta, un yate, 12 caballos y diez lotes por un total de 15 hectáreas en Villa Garibaldi, en las afueras de La Plata. Son los campos que asegura haber hipotecado para comprar su nueva casa (diario “La Nación” on-line del 30/8/15). Lo expuesto precedentemente invitaría a una investigación por parte de los organismos tributarios y de la Justicia en tanto parece absolutamente imposible que, habiendo trabajado toda su vida el funcionario precitado en la administración de justicia, pueda haber construido el envidiable patrimonio que ostenta y que al menos parece excesivamente extraño, o como diría Juan Bautista Alberdi, como una fortuna improvisada y sospechosa. Pero nada pasará, el Dr. Freiler pertenece a esa categoría de funcionarios intocables, con aceitados contactos con el poder que hacen que no tenga que dar cuenta alguna de sus riquezas inexplicables. Seguirá en su cargo y tal vez en un futuro acceda por la puerta grande a la excelentísima Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta realidad en verdad no tiene justificación. Mientras que a la madre y la hermana de Nisman el juez Bonadío las indaga, embarga todos sus bienes, les prohíbe salir del país por un supuesto lavado de dinero por aparecer en una cuenta del fiscal ejecutado, a manera de venganza por la investigación del poder llevada a cabo por el alto funcionario extinto, el señor juez que con sueldos magros exhibe impúdicamente riquezas injustificables día a día decide cuestiones reprochables en su amplio despacho. Héctor Luis Mancini DNI 7.779.947 Zapala
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