Aves cautivas para venta prohibida en Regina
Un hombre quedó imputado tras una investigación que demandó casi tres años. Tenía en su casa un millar de ejemplares autóctonos que había cazado con trampas ilegales.
Néstor Salas
VILLA REGINA (AVR).- Tras una investigación que llevó tres años de trabajo, el personal de Guarda faunas de la provincia concretó ayer el secuestro de alrededor de 1.000 aves autóctonas que estaban en cautiverio para ser comercializadas. Las rescataron de una vivienda particular en Villa Regina. Variadas especies fueron halladas en el allanamiento que se realizó en el domicilio, algunas de las cuales se encuentran en la lista de aves amenazadas. En los próximos días los pájaros serán trasladados hasta la zona de San Antonio Oeste, donde el equipo de Guarda faunas cuenta con un hábitat especial para colocar en cuarentena a las aves, las cuales posteriormente serán liberadas. Fabián Llanos, integrante del cuerpo de Guarda faunas, indicó que encontraron ejemplares de cardenal amarillo, de cardenal común, jilgueros, corbatitas, pepiteros de collar y loros, entre otras especies. “El cardenal amarillo está en peligro de extinción y es una de las especies que cuenta con protección especial”, indicó. A pesar de eso, es frecuente su captura y comercialización con valores que oscilan entre los 1.500 y 2.000 pesos. El operativo fue encabezado por personal de Guarda faunas con la colaboración de la Policía provincial y la asistencia del fiscal Juan Carlos Luppi. Fue en una vivienda ubicada sobre la calle Primera Junta al 47 del barrio Belgrano, lugar donde además de la vivienda particular del propietario, un hombre mayor identificado como Raúl Tozzi, también funcionaba una peluquería. “No solo tenías las aves en jaulas, sino que se dedicaba a la caza y comercialización de las especies autóctonas, algo que está totalmente prohibido por la legislación”, señalaron integrantes del cuerpo de protección de la fauna, quienes agregaron que el imputado concretaba la comercialización realizando el intercambio de aves que capturaba en la zona con otras aves que traían del norte del país. “Estaba listo para realizar un intercambio y para los próximos días esperaba la llegada de tucanes y loros habladores”, indicaron. La preocupación de los investigadores no sólo residía en la captura y tenencia de aves autóctonas sino en el riesgo sanitario latente para los ocupantes de la casa donde se realizó el allanamiento y también para los vecinos, por la gran cantidad de desechos orgánicos producidos por las aves y la posibilidad de transmisión de diversas enfermedades. Llanos señaló que “ante nuestra presencia el propietario del lugar no manifestó nada” y que el hombre “sabe que la captura, tenencia y comercialización está prohibida”. Indicó que a través de la investigación que demandó tres años de trabajo se fueron recogiendo distintos datos para certificar la captura con trampas, que también fueron secuestradas; la conservación y comercialización final de las especies. “Todos estos datos ya fueron aportados oportunamente a la justicia”, indicó. Si bien en principio se estimó que en este lugar podrían estar en cautiverio alrededor de 5.000 aves de distintas especies, a partir de la tarea de allanamiento y secuestro se estimó que el número de aves rondaría las 1.000, de las cuales sólo cuatro o cinco ejemplares, como canarios y un faisán, tienen permitida la tenencia en cautiverio.
Néstor Salas
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