Cuba y sus cambios

Redacción

Por Redacción

A través de los fracasos, de los malos momentos, de un bloque económico ilegal impuesto por Estados Unidos, de los años de pruebas y ensimismamientos, de imprevistas situaciones, Cuba aborda lo que denomina “la actualización del modelo económico socialista”. Desde estas páginas nos referimos a los cambios históricos que evidenciaba el país (“El toke cubano”, 12/3/2014) y de los desafíos que experimentaba. Un tiempo atrás se celebró en La Habana el primer Congreso de Derecho Comercial luego del triunfo de la Revolución en el año 1959, en el marco del debate de las nuevas leyes de inversión extranjera, el código del trabajo, las normas sobre el trabajo por cuenta propia, las cooperativas no agropecuarias y el renacer de los contratos. Mi participación en el mismo exponiendo la problemática de la insolvencia internacional reafirmó aquella visión observada en el 2014, tiempo antes de elaborar la nota arriba referida. La presencia de algunos disertantes europeos, que con incredulidad y asombro mostraron visiones jurídicas y económicas en diversos temas, abonó el vigor del debate que se respira en el país. En forma sorpresiva y conmocionante asistimos el año pasado a la apertura de las embajadas de Estados Unidos y Cuba en sus respectivos territorios, luego de décadas de ruptura de relaciones diplomáticas. El restablecimiento de los vuelos directos entre ambas naciones es incipiente, pero pueden observarse en el aeropuerto de La Habana aeronaves norteamericanas en inicio de un contacto basado en un fuerte impulso comercial dado el interés demostrado por las empresas estadounidenses por establecerse en Cuba. Existen proyectos presentados de compañías que pretenden afincarse en la Zona Especial del Mariel, área portuaria donde se ha previsto la radicación de los grandes emprendimientos extranjeros. En ella se ha establecido un régimen especial de incentivos a la inversión extranjera (de carácter territorial, infraestructura, laboral e impositivos), aprobándose radicaciones de empresas chinas, brasileñas, rusas, canadienses, españolas. Por otro lado se desarrolla en otro extremo de la actividad económica el trabajo por cuenta propia a través de emprendedores que montan locales de gastronomía, talleres, salones de belleza, gimnasios, los que en la mayoría de los casos son financiados por cubanos residentes en el exterior que remiten divisas a familiares o terceros para que monten y dirijan los mismos. El país sigue evidenciando carencias esenciales, superadas las necesidades básicas de la población, incluso con un plus sobresaliente en materia educativa y de salud. La renta promedio de la población en orden a una actividad económica de mayoría abrumadoramente estatal no alcanza siquiera para un mínimo desarrollo en las perspectivas de la vida de la población. Ello alimenta la escasa productividad en el trabajo, el hurto sistemático en fabricas y depósitos –para vender productos y obtener un ingreso adicional–, la economía informal y el desapego a la actividad laboral, dada la falta de posibilidades de prosperar. Las generaciones más jóvenes ansían nuevas perspectivas de desarrollo sin renegar del sistema socialista, pero conscientes y necesitadas de un cambio que las proyecte a un nivel de ingresos acorde con una vida digna y plena. La calidad educativa y el desarrollo informativo de la población es un punto que se conjuga con un fuerte debate sobre las limitaciones existentes y el cuestionamiento público al mantenimiento de algunas políticas públicas realmente incomprensibles. No es tolerable que la isla más grande del Caribe (de extensión mayor incluso que la mayoría de los países de la zona) no aborde una verdadera revolución agropecuaria que logre la autosuficiencia alimentaria plena y excedentes de exportación. Y si bien el bloque económico y financiero aún arrincona a Cuba (sólo Estados Unidos e Israel votan en la ONU el rechazo a su levantamiento) limitando su desarrollo, las potencias del Brics bien pueden canalizar en apoyo del país ese despegue imprescindible. Si bien el acceso a internet ha mejorado, resta mucho para hacer, en tanto la población padece restricciones evidentes en el acceso al servicio. Este acceso, con todos los riesgos que pueda significar para la defensa de un sistema político y social, no puede ser coartado si es que realmente de algo ha servido la concientización de un modelo durante más de 50 años. El debate en la sociedad cubana está abierto, es fuerte y creciente y de su desarrollo económico depende –a no dudarlo – la subsistencia del modelo socialista instaurado. (*) Abogado. Docente de la Facultad de Economía-UNC

Opiniones

Darío Tropeano – Abogado. Docente de la Facultad de Economía – UNC.


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