El Frente Polisario, activo en los tribunales europeos

Redacción

Por Redacción

El pueblo de la última colonia que aún queda en África en lucha por su autodeterminación, el Sahara Occidental, que ahora está en manos de Marruecos desde que lo invadiera ilegalmente, está actuando activamente ante los tribunales europeos, representado por el Frente Polisario. Cuando ocurriera el cese el fuego en la lucha armada contra Marruecos –tras la invasión del Sahara Occidental dispuesta por el rey Hassan– las Naciones Unidas prometieron al pueblo saharaui un referendo en el que presuntamente se votaría sea por la independencia o por la incorporación a Marruecos. Eso ocurrió en 1991 y hasta hoy es una promesa absolutamente incumplida, una deuda impaga, un compromiso no respetado. Marruecos, con la permanente ayuda de Francia, ha hecho realmente lo imposible para evitarlo, y lo ha logrado, hasta ahora al menos. Los saharauis, por ello, siguen viviendo en paupérrimos campos de refugiados, presionando incansablemente por que la promesa de la comunidad internacional se cumpla, de una buena vez. Pero éstos han encontrado un camino nuevo para presionar fuerte a Europa. El comercial, que siempre duele. En diciembre pasado cuestionaron la aplicabilidad del acuerdo agrícola tarifario de la Unión Europea con Marruecos a los productos que, como los tomates, en rigor son originarios del Sahara Occidental, no de Marruecos, considerándolo inaplicable a esos bienes que ya no pueden gozar de sus desgravaciones. La Corte europea de Justicia les dio la razón. Decretó que los productos de ese territorio ocupado ilegalmente no son marroquíes y, por ende, no están alcanzados por el acuerdo mencionado. Una campaña similar está ahora en curso en Gran Bretaña. Y un nuevo caso, esta vez vinculado con la ilegal pesca marroquí en las ricas aguas oceánicas que bañan al Sahara Occidental, ha sido recientemente iniciado ante el referido tribunal. Suecia, por su parte, ya no compra minerales a las empresas extranjeras que los extraen del Sahara Occidental. Y Noruega multa a los barcos de su bandera que pescan en las aguas que bañan dicho territorio. Esta presión pacífica se agrega a la relativa a las violaciones de los derechos humanos de los saharauis, que realizan distintas organizaciones no gubernamentales, presionando para que las misiones de las Naciones Unidas incluyan en sus mandatos respecto del Sahara Occidental el tema de esas graves violaciones, que por lo demás son constantes contra los activistas saharauis. La voz saharaui ha vuelto a hacerse sentir. Porque siguen en su lucha, que simplemente supone hacer cumplir la promesa de realizar el referendo de autodeterminación que les fuera hecha y que lamentablemente sigue incumplida. Sueñan, naturalmente, con que alguna vez su propia tierra será independiente. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Opiniones

Emilio Cárdenas – Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas


El pueblo de la última colonia que aún queda en África en lucha por su autodeterminación, el Sahara Occidental, que ahora está en manos de Marruecos desde que lo invadiera ilegalmente, está actuando activamente ante los tribunales europeos, representado por el Frente Polisario. Cuando ocurriera el cese el fuego en la lucha armada contra Marruecos –tras la invasión del Sahara Occidental dispuesta por el rey Hassan– las Naciones Unidas prometieron al pueblo saharaui un referendo en el que presuntamente se votaría sea por la independencia o por la incorporación a Marruecos. Eso ocurrió en 1991 y hasta hoy es una promesa absolutamente incumplida, una deuda impaga, un compromiso no respetado. Marruecos, con la permanente ayuda de Francia, ha hecho realmente lo imposible para evitarlo, y lo ha logrado, hasta ahora al menos. Los saharauis, por ello, siguen viviendo en paupérrimos campos de refugiados, presionando incansablemente por que la promesa de la comunidad internacional se cumpla, de una buena vez. Pero éstos han encontrado un camino nuevo para presionar fuerte a Europa. El comercial, que siempre duele. En diciembre pasado cuestionaron la aplicabilidad del acuerdo agrícola tarifario de la Unión Europea con Marruecos a los productos que, como los tomates, en rigor son originarios del Sahara Occidental, no de Marruecos, considerándolo inaplicable a esos bienes que ya no pueden gozar de sus desgravaciones. La Corte europea de Justicia les dio la razón. Decretó que los productos de ese territorio ocupado ilegalmente no son marroquíes y, por ende, no están alcanzados por el acuerdo mencionado. Una campaña similar está ahora en curso en Gran Bretaña. Y un nuevo caso, esta vez vinculado con la ilegal pesca marroquí en las ricas aguas oceánicas que bañan al Sahara Occidental, ha sido recientemente iniciado ante el referido tribunal. Suecia, por su parte, ya no compra minerales a las empresas extranjeras que los extraen del Sahara Occidental. Y Noruega multa a los barcos de su bandera que pescan en las aguas que bañan dicho territorio. Esta presión pacífica se agrega a la relativa a las violaciones de los derechos humanos de los saharauis, que realizan distintas organizaciones no gubernamentales, presionando para que las misiones de las Naciones Unidas incluyan en sus mandatos respecto del Sahara Occidental el tema de esas graves violaciones, que por lo demás son constantes contra los activistas saharauis. La voz saharaui ha vuelto a hacerse sentir. Porque siguen en su lucha, que simplemente supone hacer cumplir la promesa de realizar el referendo de autodeterminación que les fuera hecha y que lamentablemente sigue incumplida. Sueñan, naturalmente, con que alguna vez su propia tierra será independiente. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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