“Basta de cháchara con el plomo”
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Cansado de escuchar, leer y hasta de escribir sobre “la contaminación” por el plomo que dejó Geotécnica, la empresa que dependiendo de la minera Gonzalito debiera haber sido responsable de la contaminación –tema en boga de las “fundaciones”, etc.–, el 3 del corriente, luego de algunas averiguaciones entre viejos y atentos pobladores tan hastiados como yo sobre el tema, logré la dirección y entrevisté al señor Aldo Florencio Gayardo, argentino de 72 años de edad, instruido, jubilado y nacido en el paraje Laguna León –Mancha Blanca, por estos pagos, que con orgullo dice haber hecho el servicio militar en la Fuerza Aérea y está domiciliado en esta ciudad.
Frente a su domicilio se hallaba la planta de Geotécnica que ocupaba dos manzanas, manifestó el Sr. Gayardo. Una vez que cumplió con la patria entró a trabajar en la planta Geotécnica local, y lo hizo hasta que la misma cerró por quiebra en 1985, cuando ya se desempeñaba como capataz. Quedaron sin trabajo unos 70 empleados, a quienes les debían el último mes de sueldo, aguinaldo, preaviso, etc. La autoridad del Ministerio de Trabajo nada les consiguió y lo perdieron todo. En la oportunidad el gerente era Suroca y hubo varios ingenieros que venían de Buenos Aires, un alemán fallecido aquí, luego estuvieron Montero, un peruano muy bueno de apellido Martínez y el perito Obando, entre otros. Se trabajaba en 4 turnos de 6 horas cada uno. Le daban un litro de leche por día a cada uno por trabajo insalubre. Pero no recuerda intoxicaciones ni muertes por el tema del plomo, sí enfermedades comunes. Rememora por ejemplo que en el crisol se vertían l.300 kg de concentrado, 200 kg de hojalata –chatarra– que venía de Buenos Aires, 50 kg de carbonilla, 20 kg de salitre y 2 bolsas de soda Solvay importada; de ahí salía plomo de calidad y una pequeña cantidad de plata.
Invité al señor Gayardo a visitar el lugar donde se vertían los residuos o escoria. Aceptando gustoso, nos trasladamos en auto al lugar sobre la ruta de acceso al paraje La Estanciera y pudimos observar un alambrado tipo olímpico de unos 2 m de alto –rómbico– frente a la ruta de unos 400 m de largo. Pero inmediatamente hacia la bahía solo quedaban los postes de cemento porque el tejido había desaparecido. Ignoro si el fiscal Corvalán habrá recibido alguna denuncia al respecto en la fiscalía descentralizada, de lo contrario espero que la presente carta sea suficiente denuncia.
En el lugar he tomado una fotografía al señor Gayardo –las machas del suelo son por la escoria–, que adjunto. El mismo conversando manifestó que en esas aproximadamente 10 hectáreas (hay en las proximidades otra parcela de cuyo alambrado también quedan solo los postes) el espesor de la escoria vertida en algunos lugares puede ser de 1 metro y que la escoria debiera ser trasladada a la galería de la exmina Gonzalito, y una vez vertida ahí cementar, y santo remedio –entendiendo que lo de Mancha Blanca está verde–. Por otro lado están los padres de los niños afectados que merecen una rápida repuesta de las autoridades que hasta el momento solo habrían gastado ochocientos mil pesos en el alambrado, que ha durado muy poco, tanto como el empeño que han demostrado hasta el presente, digo yo.
Juan Carlos Malgesini
DNI 4673.429
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