“Tierra arrasada”
Entre todas las medidas que la expresidenta tomó en el último año de su mandato para dejar tierra arrasada al próximo gobierno, impulsó la norma que impide al Estado vender acciones de la Anses sin el aval de los dos tercios del Congreso, un fuerte obstáculo que fue sancionado como ley el 23 de septiembre. Un cepo muy perjudicial y pleno de ironía si tomamos en cuenta que la caja de dicho organismo fue producto de innumerables saqueos por cifras cientos de miles de veces millonarias que dejó en manos de los obsecuentes Massa, Boudou y Bossio, siempre fieles cumplidores de sus designios. También le han sido fieles los “gremialistas” que hoy hicieron el papelón del siglo. No debe ocultarse a la sociedad que éstos cumplen con lo impuesto por una mano negra que escondida en su madriguera espera la oportunidad de proyectarse con su acostumbrada “entrada triunfal”. También debe saber la sociedad que se movilizaron los ómnibus norteños repletos de militantes. El broche de oro y la decadencia real de esta marcha la protagonizó un individuo, muy cuestionado y responsable de varias causas que la Justicia retiene aún: Luis D’Elía. Las conclusiones las hace el lector que, sin duda, es consciente de lo que está sucediendo en el país, ¿y el porqué?
Ana María Boschetto
DNI 11.540.183
Ana María Boschetto
DNI 11.540.183
Entre todas las medidas que la expresidenta tomó en el último año de su mandato para dejar tierra arrasada al próximo gobierno, impulsó la norma que impide al Estado vender acciones de la Anses sin el aval de los dos tercios del Congreso, un fuerte obstáculo que fue sancionado como ley el 23 de septiembre. Un cepo muy perjudicial y pleno de ironía si tomamos en cuenta que la caja de dicho organismo fue producto de innumerables saqueos por cifras cientos de miles de veces millonarias que dejó en manos de los obsecuentes Massa, Boudou y Bossio, siempre fieles cumplidores de sus designios. También le han sido fieles los “gremialistas” que hoy hicieron el papelón del siglo. No debe ocultarse a la sociedad que éstos cumplen con lo impuesto por una mano negra que escondida en su madriguera espera la oportunidad de proyectarse con su acostumbrada “entrada triunfal”. También debe saber la sociedad que se movilizaron los ómnibus norteños repletos de militantes. El broche de oro y la decadencia real de esta marcha la protagonizó un individuo, muy cuestionado y responsable de varias causas que la Justicia retiene aún: Luis D’Elía. Las conclusiones las hace el lector que, sin duda, es consciente de lo que está sucediendo en el país, ¿y el porqué?
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