Las peleas eran habituales en la casa de la mujer quemada
Vecinos de la pareja contaron que dos veces María se fue de la vivienda debido a las discusiones. “¿Cómo te hiciste esto? Van a pensar que fui yo”, le dijo el hombre que ahora está detenido.
María Ñancufil llegó al barrio El Frutillar hace seis años. Junto a su pareja, Luis, construyeron una pequeña casa de madera en uno de los lotes vacíos que quedaban en la calle Cacique Prayel, al pie de la ladera sur del cerro Otto.
El último domingo la pareja protagonizó una fuerte discusión que alertó a los pocos vecinos que tienen cerca. María terminó con importantes quemaduras en el torso y los brazos; permanece con respiración asistida en el hospital Ramón Carrillo, y hasta tuvieron que inducirle un coma farmacológico por las lesiones que presenta en las vías respiratorias.
“Ya habían tenido peleas fuertes”, reveló Carlos, uno de los vecinos de la cuadra. En el último año María intentó separarse y eligió irse su casa en dos ocasiones. “Una vez la llevé al hospital porque el hombre le había pegado en la cabeza”, aseguró.
La última calle del barrio es bastante tranquila, lo que permite que los pocos habitantes de esa zona se conozcan a pesar de no entablar lazos de amistad. “Uno sabe cuándo un vecino arranca el auto para ir a trabajar”, dijo. Pero Luis también es conocido por ser “bien laburador”, mantener sus problemas dentro de su casa y ocasionalmente molestar con el volumen de la música.
Aquella tarde los gritos de María alertaron a sus vecinos. Uno de ellos llamó al 911. Tres minutos más tarde la desesperación se apoderó de la pareja. Ella estaba envuelta en llamas y Luis intentaba sofocar el fuego con agua.
Marcos fue el primero en entrar al lugar, se encontró a María intentando despegar su ropa del cuerpo y le ofreció un vaso con agua. “Estaba consciente y le llevé ropa húmeda”, recordó. Los daños eran evidentes pero no habían afectado su rostro.
Luis también ayudaba pero al mismo tiempo le decía a su mujer: “¿Cómo te hiciste esto? Ahora van a pensar que fui yo”. En ese instante llegaron los efectivos de la Comisaría 42ª y pidieron la asistencia de una ambulancia.
Desde entonces la casa permanece cerrada aunque en el patio todavía se ven retazos de ropa quemada y algunos juguetes de los nietos de María. El subcomisario Osvaldo Huanque dijo que no existían denuncias previas por violencia. Marcos coincidió con otro de los testigos y afirmó que tenían problemas “constantemente”.
“María es amable y nunca tuvo problemas en el barrio”, confió.
El fiscal Eduardo Fernández se encuentra a cargo de la investigación. Ninguna de las partes dio su versión de los hechos.
Carlos, uno de los vecinos de la pareja en el barrio El Frutillar de Bariloche.
Datos
- “Ya habían tenido peleas fuertes entre ellos. Una vez la llevé a María al hospital porque el hombre le había pegado en la cabeza”.
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