El papa llamó a los jóvenes a evitar el “apoltronado de sofá” y participar
El sumo pontífice continúa con su visita a Polonia y en la misa celebrada en el santuario de San Juan Pablo II solicitó a la iglesia “abrir las puertas”.
El papa Francisco desafió a cientos de miles de jóvenes reunidos en un amplio prado polaco a que rechacen ser un “apoltronado de sofá’’ que se retrae en videojuegos y pantallas móviles y en lugar de ello participen en activismo social y en la política para crear un mundo más justo.
En un discurso decorado con lenguaje contemporáneo, el pontífice de 79 años, a pesar de un largo día de presentaciones en público, se dirigió con entusiasmo a su atenta audiencia durante una cálida noche de verano.
Francisco habló de una parálisis que proviene de simplemente buscar lo más cómodo, de confundir la felicidad con una forma de vida complaciente que podría derivar en que la gente pierda la capacidad de determinar su propio destino.
“Queridos jóvenes, no venimos a este mundo a ‘vegetar’, a tomarnos las cosas con calma, a hacer de nuestra vida un cómodo sofá en el cual quedarnos dormidos. No, venimos por otra razón: para dejar una huella’’, le dijo Francisco a una multitud que los medios de comunicación polacos calcularon en más de un millón de personas en un campo enorme en Brzegi, un poblado en las afueras de la ciudad sureña de Cracovia.
Los organizadores dijeron que 1,6 millones de personas acudieron a escuchar al papa el sábado por la noche, pero la policía no dio una cifra estimada del número de asistentes.
Francisco censuró un escapismo moderno hacia el consumismo y las computadoras que aísla a la gente. El mismo mensaje fue expresado en una presentación de ballet en el lugar antes de que él diera su discurso: una mujer solitaria busca contacto humano, pero es rechazada por personas que traen tabletas y teléfonos celulares, hasta que un hombre sale tras una barrera transparente para contactarse con ella.
Para el pontífice, Jesús es el “Señor del riesgo… no el Señor de la comodidad, la seguridad y la facilidad’’.
Poco antes, el papa se había dirigido a la iglesia polaca y la exhortó a “abrir las puertas” usando la célebre exhortación de Juan Pablo II, venerado en su país, durante la misa celebrada en las afueras de Cracovia.
El pontífice argentino pidió a la iglesia polaca que “huya de los estrados vacilantes de los poderes del mundo” durante la misa celebrada en el santuario de San Juan Pablo II, el pontífice polaco que canonizó hace dos años.
“A Jesús no le gustan las puertas entreabiertas, las vidas de doble vía” le “gusta el riesgo y salir”, agregó Francisco.
El papa dedicó parte de su penúltima jornada en Polonia a rendir homenaje a la figura carismática de Juan Pablo II, que reinó por 27 años y que marcó la historia de la Iglesia católica de finales del siglo XX. Después rezar en la capilla de santa Faustina, una mística polaca que fue canonizada durante el pontificado de Juan Pablo II, visitó el santuario del papa polaco, construido en Lagiewniki, la fábrica de soda donde trabajó Karol Wojtyla.
Antes de la misa, el papa atravesó la puerta santa del santuario, como los cientos de miles de jóvenes de todo el mundo que llegaron a Cracovia para la Jornada Mundial de la Juventud. También tomó en confesión a varios jóvenes y se reunió con una chica sin piernas, cuyas prótesis había pagado el propio papa.

El pontífice dijo que irá a Colombia en el 2017
El papa Francisco confirmó ayer que viajará a Colombia en el 2017 durante un almuerzo en la sede del episcopado polaco en Cracovia con 12 jóvenes que asisten a las Jornadas Mundiales de la Juventud, contó a la prensa la colombiana Paula Mora, una de las elegidas para representar a América Latina.
En varias ocasiones, el papa argentino ha manifestado a la prensa su deseo de viajar a Colombia para contribuir al proceso de paz con la guerrilla de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero sin fijar la fecha.
El mismo papa aseguró en Roma al episcopado colombiano que espera que el viaje se pueda celebrar en el primer trimestre del 2017, aunque no dijo si visitará otros países sudamericanos.
En el almuerzo con los jóvenes, que se celebró en un buen relajado y con un menú polaco (sopa, pierogi, arroz, carne, dulce de leche y café), el papa conversó sobre diferentes temas, desde la evangelización hasta la situación de los presos, sin evitar las “cuestiones personales”, contaron los asistentes.
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