De paseo por las tierras de Don Quijote

El sol cae sobre la plaza principal del pueblo español de Argamasilla de Alba, donde un grupo de jubilados pasa la tarde ajeno a los turistas que fotografían las esculturas de Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza. “Nos sentimos orgullosos de ser quijotescos”, asegura uno de los ancianos al ser preguntado sobre la obra cumbre de Miguel de Cervantes, mientras el resto asiente entre risas.

Pasaron ocho meses desde que se conmemorara en abril los cuatro siglos de la muerte de Cervantes (1547-1616) y su huella como entonces sigue viva en La Mancha, el vasto territorio en el que situó a su personaje más célebre, “el caballero de la triste figura”. Se cree que el escritor conocía bien la zona, debido a los viajes que hacía entre Madrid y Andalucía como recaudador de impuestos.

En los pueblos de fachadas blancas se respira aire cervantino. Los nombres de los personajes del célebre autor, y el suyo propio, pueblan calles, plazas y hasta restaurantes, donde el menú recoge algunos de los suculentos platos citados en “El Quijote”.

También ha quedado la huella en lugares de la vida de Cervantes, como el pueblo de Esquivias, donde se casó con Catalina de Salazar, o Alcázar de San Juan, que conserva una partida de bautismo del escritor alternativa a la oficial que atesora su ciudad natal, Alcalá de Henares (Madrid).

Por las extensas llanuras manchegas salpicadas de cerros dominados por molinos de viento, el ingenioso hidalgo fue armado caballero, desafió a gigantes imaginarios y persiguió el amor imposible.

Los caminos que recorrió continúan por Aragón y Cataluña. Pero la imagen de los molinos manchegos, con sus aspas recortadas sobre los colores del cielo, forma parte del imaginario colectivo en torno a una de las obras más importantes de la literatura .

El Toboso,

patria de Dulcinea

Datos

De El Toboso es Dulcinea, el amor platónico del legendario caballero. Se cree que Cervantes se inspiró en una doncella de esa localidad de quien supuestamente se enamoró.
“En ‘El Quijote’ se hace una detallada descripción del pueblo”, dijo a DPA la alcaldesa.
A su llegada a El Toboso, el hidalgo expresa a Sancho Panza la famosa frase “Con la iglesia hemos dado”. El templo religioso hoy sigue coronando el pequeño pueblo y, frente a él, una estatua muestra al caballero arrodillado ante Dulcinea.

El sol cae sobre la plaza principal del pueblo español de Argamasilla de Alba, donde un grupo de jubilados pasa la tarde ajeno a los turistas que fotografían las esculturas de Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza. “Nos sentimos orgullosos de ser quijotescos”, asegura uno de los ancianos al ser preguntado sobre la obra cumbre de Miguel de Cervantes, mientras el resto asiente entre risas.

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