Salto judicial y una política que reposa
Cómo no comprender el ciego descreimiento en la Justicia. Irrumpe una denuncia grave contra un legislador y un intendente, la política se guarece y descree de la víctima del abuso y, finalmente, se frustra la investigación preliminar por “imprecisiones” en la elevación fiscal.
Bien puede explicarse en el control del proceso. ¿Pero por qué cuesta tanto aceptar ese desenlace técnico? La política siempre se encarga de desmentir cualquier curso natural.
Una mirada procesal. La audiencia de cargos equivale a la exposición del hecho y la acusación fiscal para que la juez habilite continuar o no. Es el inicio de la efectiva “investigación”.
Los casos de abusos de menores ciertamente presentan vaguedades por sus características. Y si existían muchas en la presentación general de la fiscal Rodríguez Frandsen y, tal vez, algunas salvables (un partícipe de la Cámara Gesell jura la existencia de datos no sumados). La mayor censura de la jueza Soly fue la imprecisión temporal. “Es imposible defenderse” en lapso “de dos años y medio”, repitió, aceptando planteos y números de la defensa. Aludía a que a los casos se los señaló “entre el año 2016 y mayo de 2018”. Dos años y cuatro meses. Mucho tiempo. La fiscal lo explicó en la repetida imposibilidad de fijar precisiones de las menores abusadas.
Esta teoría parece sostenerse en antecedentes recientes, como los de Viedma, entre ellos el del excamarista Juan Bernardi. Esas acusaciones avanzaron con largas ambigüedades. Por caso, la investigación de Rubén Sella comprendió hechos “desde mayo 2010 y el año 2012”. Dos años y ocho meses. Se concluiría, luego, en la aceptación de los delitos y sentencias. Bernardi llegó a juicio y terminó condenado con una ventana temporal de siete meses (agosto del 2014 y febrero del 2015).
Estos historiales seguramente explican por qué los dos imputados anteriores no impugnaron esas imprecisiones, incluso aceptaron acuerdos condenatorios. Y sus abogados no son inexpertos, entre ellos Manuel Maza, quien representó a Bernardi. La misma jueza sí convalidó esos cargos contra Fortete (“pulpero”, se definió) y Navarrette (“inspector”), exponiendo cierta contradicción que derivará en su pedido de recusación de la fiscalía. La diferencia –según Soly– radica en que las acusaciones convalidadas contenían detalles de los lugares.
Todo opinable, pero la marcha judicial se traduce en sospechosa con cada incursión política. Ese componente era lógico por la condición de legislador de Iud y del intendente Ojeda. Pero, hubo más que eso. Y el parlamentario aportó mucho cuando llevó su defensa a ese terreno, con la alineación y respaldo de su bloque, y ubicándose como víctima de un verdugo aún desconocido. En la audiencia, Iud repitió mensajes. Advirtió de “otros dirigentes políticos” mencionados y dijo que los llamaría como testigos. Ya había hablado de narcopolítica.
Pero, la resolución de Soly trajo desahogo en el FpV, y alivio en el oficialismo. Volvía la paz.
Curiosa mano extendida. Es una magistrada bien ligada al oficialismo. ¿Intervino el gobierno? ¿O será un gesto que la jueza creyó necesario por los tiempos por venir? Ocurre que su sujeción oficial siempre fue críticamente expuesta por el bloque del FpV. Ya designada jueza, se la fustigó porque su ascenso desde la fiscalía era un “premio por no investigar y archivar causas de corrupción”. Esa subordinación política también fue aludida por el exministro Ricardo Arroyo cuando Soly concluyó que no existía delito después de imputarlo, por un año y medio, por demoras en oficios judiciales. “Me armaron una causa con dos papelitos”, decía Arroyo, enfilado en su salida del oficialismo.
La investigación fiscal seguirá, pero la Justicia protagonizó otro salto mortal. Poco importará si ocurrió por las “imprecisiones” fiscales o “contradicciones” de la jueza. Aliviada, la política reposa. Y la menor, como otras víctimas, espera.
Todo es opinable en el proceso, pero la marcha judicial siempre es sospechosa cuando se observa la incursión de la política.
La investigación seguirá, pero el rechazo a los cargos contra Iud y Ojeda ya trajo el desahogo en el FpV, y el alivio en el oficialismo.
Panorama de río negro
Datos
- Todo es opinable en el proceso, pero la marcha judicial siempre es sospechosa cuando se observa la incursión de la política.
- La investigación seguirá, pero el rechazo a los cargos contra Iud y Ojeda ya trajo el desahogo en el FpV, y el alivio en el oficialismo.
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