Columna «En clave de Y»: Paloma herida, paloma mía 08-11-03
«La villerita, rancho de lata, cartón y chapa /pinta sus labios, peina su pelo rubio dorado/ recién teñido, que ayer fue negro./Tacos de engaño, escasos años, los diecisiete recién cumplidos, vuela del nido. La abuela cuida./ Duerma tranquilo, mi dulce niño…».
Paloma era prostituta. En aquellos años, por los setenta, la política había gestado un milagro como no hubo otro: de cualquier experiencia, desde cualquier lugar, andábamos por el mismo camino, volábamos los mismos sueños.
¿Por qué, Paloma?, le preguntaba, desde una confianza hecha de un tiempo que estaba pasando de la primavera al huracán. Hizo una mueca. Es un trabajo, Beba. Como cualquier otro. Con sus cosas, como cualquier trabajo. A mí me interesa el nene, sabés, por él hago todo, él tendrá otra chance. Lo voy a mandar al colegio de curas, que me lo eduquen bien… él no tendrá mi vida, no sabe nada, le voy a dar un mundo mejor.
«Vuelan, vuelan bien alto sus ambiciones/ sueña hallarle a su vida las soluciones/desterrar la miseria de sus rincones/techo y cobijo, sin privaciones./Vuela, vuela bien alto que no te alcancen/vuela que no te alcancen buitres de barro…»
Ibamos las dos, charlando en un auto, en la cresta de una ola que estaba hecha de nosotros mismos: agua pesada. Apareció un control policial. Paloma, bajate, le dije. Voy a tener problemas. ¿Qué pasa, Beba? Paloma, ba-ja-te. Tranquila, me dijo. Esto lo arreglo yo. Les juro: en lentos, lentísimos cien metros, esa piba de vaquero y camisa se transformó. Una cuestión de actitud: cierto aire lánguido, la mano que tenía agarrada la crucecita se apoyó en la ventanilla, sus uñas rascaron el esmalte de la puerta. El tipo se acercó y ella dijo, con una voz que salía de más abajo que la garganta: «Hola, ¿pasa algo?» El se relajó. Una sonrisa cómplice, hecha de mutuos implícitos, y un gesto: sigan. Zafamos.
En estos días, Paloma me llama. A veces me ocurre así con la gente, alguien empieza a revolotear, qué será de su vida, habrá educado a su hijo como quería, adónde habrán ido a parar sus ilusiones… sé adónde fueron a parar las de todos, la ola que se rompió, las alas cortadas, el vuelo difícil, tan alto y tan riesgoso.
«Vuela, vuela bien alto paloma herida/ vuela, vuela si quieres cambiar la vida/vuela antes que la noche cubra tus días/paloma mía, paloma herida/mi villerita, paloma mía».
La siento en el aire, y no es porque Horacio Guarany resuene en todos lados. Otras veces escucho una canción que me recuerda a alguien y pasa. Ahora, no. Paloma me da vueltas en el alma, el mensaje de cuando volábamos tan alto que nos comíamos el cielo entero, y cuando las veo en la ruta la veo a ella: de alguna manera me está llamando y ojalá que sienta que respondí. Esto no es una cuestión de investigar dónde está, es un grito en otra dimensión, que debe llegar igual, porque en una de esas Paloma se pregunte, ¿y qué habrá sido de Beba, se acordará de cuando le demostré cómo es el tema de mi trabajo -que es como cualquier otro-, y que puede ser tan efectivo como para zafar, porque conozco los códigos de la complicidad marginal…?
Si los sabremos, los códigos de la marginalidad, de vivir al borde, de caerte y levantarte como puedas. En realidad, desde cualquier lugar, somos todas palomas heridas, perseguidas por buitres de barro. Sólo que algunas pudimos remontarlos y ganarles una pequeña partida, otras se quedaron en el camino, el camino al alto cielo, al vuelo pleno. No importa el rumbo que hayan tomado las cosas: eso no se olvida. Se funde en una comprensión vital hacia cualquiera que sea una paloma herida.
Y prefiero, en esta mañana azul cielo, quedarme con el raudo vuelo, pinceladas rojo sangre las alas agitadas hacia los sueños, que no eran «no son» distintos a los de Paloma.
Beba Salto
bebasalto@hotmail.com
"La villerita, rancho de lata, cartón y chapa /pinta sus labios, peina su pelo rubio dorado/ recién teñido, que ayer fue negro./Tacos de engaño, escasos años, los diecisiete recién cumplidos, vuela del nido. La abuela cuida./ Duerma tranquilo, mi dulce niño...".
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