Abrazada por naturaleza
En Las Grutas, la arquitecta Natalia Massaro diseñó una fascinante casa en un terreno irregular que aprovecha al máximo las mejores vistas del golfo.
TEXTO: VANESA MIYAR FOTOGRAFÍAS: MARTÍN BRUNELLA Enmarcada por un entorno increíble, que literalmente ‘abraza’ la propiedad, evidenciándose a través de las inmensas ventanas que permiten que se borren los límites entre el espacio interior y el paisaje, esta casa ubicada en el Club de Golf de Las Grutas invita a ser recorrida. La arquitecta que diseño el proyecto, Natalia Massaro, explicó que para el planteo de la estructura tuvieron que resolverse algunos puntos. “Al estar ubicada en el punto más alto del loteo el terreno era el que poseía las mejores vistas, pero para aprovechar este beneficio hubo que adaptar la obra a las irregularidades del lote, jugando con desniveles para definir los espacios”, comentó. “La superficie del terreno es 1315,85 metros cuadrados y 386,49 son los metros construidos. Del proyecto original sólo falta construir un quincho, que al igual que el resto de la vivienda tendrá una vista privilegiada”, agregó la arquitecta. En la búsqueda de que la casa se insertara en el entorno, fundiéndose casi con el paisaje, se optó por la piedra y los colores de la tierra y la arena, apelando al pórfido de corte regular, que está presente tanto en la fachada como en el interior. Adentro, tanto el matrimonio como los dos hijos adolescentes de la pareja hallan intimidad y espacios para compartir gracias a la funcionalidad del diseño, en el que cada cuarto posee su baño y ventanas que se asoman al parque en el que cobra vida una incipiente alameda, que desde lejos custodia la pileta de natación. En los interiores, la rusticidad de las paredes, en las que se repite la presencia del pórfido, juega con la nota moderna que aporta el brillo del porcellanato blanco de los pisos, y los toques casi minimalistas de una decoración que aporta detalles simples a través de objetos de líneas puras. En la sala, de la que pende una llamativa lámpara que lidera el ambiente, el inmenso ventanal con vista al parque y a la pileta genera toda la atención, mientras que la cocina, en la que el color naranja aporta alegría en una de las paredes, el paisaje también se hace presente, mediante un enorme balcón que da al frente de la vivienda, y se abre ante la inmensidad del horizonte patagónico. Un pequeño estudio para los chicos y el baño central completan los ambientes, dotando de confort a una vivienda en la que el protagonista es el entorno.
arq.
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