Abucheos contra Astiz en el primer día de juicio 

Lo juzgan por apología de la represión. Dijo estar capacitado para matar a un político o un periodista.

buenos aires – Entre insultos y abucheos, el ex capitán de fragata Alfredo Astiz comenzó a ser juzgado ayer por presunta apología de la represión ilegal de la guerrilla realizada durante la dictadura militar, de la cual se convirtió en un símbolo.

Astiz, beneficiado por las sucesivas leyes que impidieron su juzgamiento por los crímenes que se le endilgaron durante la dictadura, fue abucheado al iniciarse la audiencia por los hijos de los desaparecidos nucleados en la agrupación H.I.J.O.S.

Cuando el juez Bonadío desarrolló la formalidad de corroborar los datos filiatorios, el ex marino confirmó que nació en Mar del Plata, tiene 48 años, y dijo que está «desocupado» y lo ayudan su familia y amigos.

Astiz es juzgado por el mismo tribunal que lo procesó, a cargo de Bonadío, por la presunta apología del delito a raíz de las declaraciones que le atribuyó la revista «trespuntos» en su edición del 14 de enero de 1998.

Precisamente, los principales testigos que declararon ayer son la periodista Gabriela Cerruti -autora del artículo-, el director de la revista, Héctor Timerman, y el marino retirado que ofició de nexo entre Astiz y su interlocutora, el capitán de navío Carlos Aurelio «Za Za» Martínez.

Astiz -asistido por la defensora oficial Perla Martínez Buck- reiteró la estrategia que mantuvo durante la instrucción de la causa, es decir que fue engañado por la periodista porque ésta no le aclaró que sus dichos serían publicados.

«La señora me engañó a mí y engañó a sus lectores», dijo Astiz en referencia a Cerruti, aunque admitió haber mantenido un encuentro con ella a instancias de Martínez.

Entre las afirmaciones atribuidas a Astiz, «trespuntos» publicó que el ex marino -destituido justamente a raíz de los dichos que habría formulado- dijo sentirse capacitado para «matar a un político o un periodista», frase formulada a pocos días del primer aniversario del homicidio del fotógrafo José Luis Cabezas.

Astiz negó la veracidad de las declaraciones que le atribuyó la revista al asegurar que el tono de la supuesta entrevista «no se comprende con mi forma de expresarme, de pensar y de sentir», sostuvo.

La periodista dijo que la publicación fue textual aunque admitió no haber grabado la charla. Para reafirmar sus dichos, Cerrito aseguró que Astiz la llamó luego de la «entrevista» y le dijo: «Sigamos charlando para pulir algunas cosas antes de publicarla».

En sintonía con la periodista, «Za Za» Martínez admitió tácitamente el carácter de «entrevista» -él sin embargo lo llamó «charla»- al declarar que le dijo a Astiz que se trataba de «una oportunidad que podía utilizar para decir su verdad» y «para limpiar su imagen».

(DyN)

Que se lo juzgue por hechos, no por dichos

La agrupación HIJOS, que nuclea a jóvenes con padres desaparecidos en la última dictadura, sometió ayer a Alfredo Astiz a un «escrache», en la misma sala de audiencias en que el ex represor es procesado en juicio oral y público.

La ruidosa protesta de una veintena de chicos y chicas incluyó empujones, insultos, escupitajos y hasta algún que otro manotazo perdido en el aire contra el destituido capitán de fragata de la Armada, que llegó a trastabillar pero nunca perdió la calma.

Cuando habían transcurrido sólo cinco minutos desde que Astiz llevaba sentado en el banquillo de los acusados, repentinamente los muchachos se pusieron de pie y se quitaron los sacos y camisas que vestían. Dejaron ver entonces sus camisetas blancas con lemas en negro: «Prisión a Astiz», «Cárcel por torturador», «Que se lo juzgue por lo que hizo y no por lo que dijo».

Al mismo tiempo arrancaron con su bronca gritando «Como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar. Olé, Olé, Olé, Olá…!», mientras los más exaltados mechaban algún que otro «Hijo de p…!» y «Asesino!».

La policía los invitó a retirarse y después de cinco minutos de tumulto e incidentes, los jóvenes se retiraron de los tribunales federales, y Astiz fue trasladado a un cuarto contiguo a la sala de audiencias. (DyN) 

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