Agroquímicos, el fruto prohibido

PERIODISTAS POR UN DIA

En nuestra zona del Alto Valle donde el recurso económico principal es la fruticultura, cuya vialidad depende del uso de los agroquímicos, cada vez es más frecuente escuchar el efecto de los mismos sobre la salud y el medio ambiente. El desafío de lograr una agricultura sustentable plantea un dilema complejo en el que la meta de alcanzar altos rendimientos en la producción y buenos réditos económicos, contrasta con la necesidad de reducir el deterioro ambiental generado por el proceso productivo.

Es evidente que la producción actual de alimentos no podría mantenerse sin el uso de agroquímicos, debido a que son monocultivos en gran escala. La posibilidad de alimentar a la población mundial del siglo XXI sería utópica con una agricultura desprovista de medios para luchar contra las plagas y enriquecer los suelos. Otra razón primordial para su uso es la necesidad de combatir vectores de enfermedades. Por esta razón se han creado a lo largo del tiempo diferentes tipos de agroquímicos acorde a las necesidades de cada producción, entre los que se encuentran: organo clorados, fosforados, carbamatos y piretroides. No obstante los productos actuales tienen grandes inconvenientes por lo que es necesario la implementación de medidas para disminuir el riesgo de su uso.

Los pesticidas y demás químicos aplicados al uso del agro son sustancias de una gran potencialidad tóxica, destructiva y contaminante. Requieren, por lo tanto, una minuciosa manipulación por parte del personal que realiza esta tarea.

Un informe publicado por la Universidad del Comahue, «Plaguicidas en Argentina, toxicidad y consecuencias en la Salud» menciona en especial que la falta de control de los países subdesarrollados provoca el uso indiscriminado de sustancias tóxicas o restringidas en los países desarrollados. En la zona del Alto Valle los trabajadores no están al tanto de los peligros y manipulan estos productos sin la reglamentación correspondiente y los equipos adecuados. Por el uso de determinados agroquímicos, en todo el mundo cada año hay aproximadamente 25 millones de trabajadores agrícolas afectados, de los cuales mueren 20.000, pero la mayoría de los trabajadores apenas conoce el tipo de sustancias que manipulan o sus efectos, generalmente son personas analfabetas que reconocen la toxicidad de los agroquímicos (que varía dependiendo el laboratorio donde se desarrolle) por la escala cromática de peligrosidad que viene indicada en las etiquetas, ignorando así explicaciones necesarias para el uso y manejo preciso de los productos.

La intoxicación con agroquímicos en el hombre puede ser de dos tipos: aguda, que es una absorción excesiva del plaguicida en un corto tiempo que acarrea efectos secundarios casi inmediatos y muy potentes (ceguera, convulsiones, paro cardio-respiratorio, sudoraciones, vómitos, mareos, diarreas, lesiones cutáneas y la muerte). El otro tipo de intoxicación es crónica, que es una absorción repetida de pequeñas dosis de agroquímicos y sus efectos se traducen a largo plazo (agentes mutagénicos y cancerígenos, esterilidad; trastornos en vejiga, hígado, riñones y malformaciones congénitas). Cualquiera de estas intoxicaciones puede ser causada por los plaguicidas mencionados. Cada uno de ellos se diferencia según los efectos colaterales que causan y por su composición química.

En los insectos los organos clorados producen una acción inmediata neurotóxica, y su efecto a largo plazo es mayor debido a que se acumulan en las grasas y se trasmiten a través de la cadena alimentaria. Los organo fosforados, inhibidores irreversibles de la acetilcolinesterasa producen convulsiones y posterior inhibición de la transmisión del impulso nervioso. Carbamatos, inhibidores reversibles de la acetilcolinesterasa, cuyas consecuencias son iguales a las anteriores pero en menor grado. Piretroides, interactúan con el canal de sodio retardando la repolarización de la membrana plasmática incluyendo descargas repetitivas en respuesta a un simple estímulo. En resumen su acción es neurotóxica, lo que causa una estimulación exagerada del sistema nervioso en primer lugar y su posterior inhibición que produce las convulsiones y depresión del sistema hasta causar la muerte en la mayoría de los casos. Según el Dpto. de Libiquimia de la UNC (Neuquén) en un estudio realizado detectaron que los agroquímicos afectan a los anfibios (sapos) produciendo mutaciones y esterilidad, lo que ha disminuido considerablemente su población en el Valle.

Estas problemáticas son referentes a los plaguicidas, sin embargo no debemos olvidarnos de los efectos producidos por los fertilizantes en la salud de las personas y el medio ambiente. Principalmente los problemas se relacionan con la acumulación de los nitratos en el subsuelo que, por lixiviación, puede incorporarse a las aguas subterráneas o bien ser arrastrados hacia los cauces y reservorios superficiales, lo que trae como consecuencia la proliferación de algas que produce un elevado consumo de oxígeno y la reducción en el medio acuático de otras especies, la disminución de la capacidad auto depuradora del medio y una merma en la capacidad fotosintética de los organismos acuáticos. Las problemáticas causadas en el medio crean graves problemas de salud como la creación en el cuerpo de compuestos cancerígenos (Nitrosaminas), que afectan al estómago y el hígado.

Sin embargo para que alguno de estos tóxicos pueda ejercer su acción debe primero ingresar a nuestro organismo a través de una vía. Las vías naturales más importantes son: la oral, la respiratoria y la dérmica. La vía oral es una de las más peligrosas ya que un pesticida al ser ingerido primeramente es transportado por el tracto gástrico para luego llegar al torrente sanguíneo; en la exposición ocupacional ésta no es la vía más común, mientras que se conocen casos de intoxicación relacionados con intentos de suicidios u homicidios. Otra clase de exposición oral es cuando los plaguicidas vienen accidentalmente mezclados en los alimentos (verduras y frutas, carnes, lácteos). La principal es la vía respiratoria, que es la más peligrosa puesto que ingresa al torrente sanguíneo más rápido que por las otras vías y causa daño a los principales órganos, generalmente este tipo de intoxicación es crónica. La vía dermal absorbe rápidamente los productos, los cuales una vez en contacto con la dermis pasan al flujo sanguíneo, es la más frecuente en la exposición ocupacional. Otra vía de contacto menos importante es la de los ojos, pero no menos peligrosa, el contacto puede causar la ceguera.

Se han detectado casos en la zona de personas afectadas por agroquímicos, que fueron entrevistadas para relatar sus experiencias en particular. Una profesora de un colegio rural de nuestra localidad (General Roca), Gloria Gisbert, sufrió una intoxicación causada por un organo fosforado. Sus síntomas fueron desmayos, contracción muscular (especialmente en la zona abdominal), cansancio y alteración hormonal. La intoxicación se produjo por vía respiratoria, para la cual no existe tratamiento y sus consecuencias son crónicas. Recientemente le diagnosticaron posibles fibromas, y aún más grave fue la pérdida de un embarazo de cuatro semanas acarreado por un desorden hormonal. Ella comentó: «después de mí, hubo tres casos más, yo hice la denuncia en la Secretaría de Medio Ambiente de la Municipalidad (Gral. Roca) en tres ocasiones y no obtuve respuestas».

Al hablar con la Supervisora de Salud Ambiental del Area Villa Regina, la ingeniera química Silvia Rosales, nos relató acerca de los recaudos que no toman los trabajadores de las chacras al utilizar los agroquímicos. La mayoría de ellos no utiliza la vestimenta necesaria para la protección (traje, botas de goma, antiparras, guantes y barbijos especiales o máscaras) y tampoco conocen los riesgos que la manipulación de estos productos puede ocasionar. Explicó que la causa de este desconocimiento es la falta de capacitación de los trabajadores y de cuidado hacia los mismos por parte de los productores, los cuales descuidan la salud, no solo de estos peones, fumigadores, tractoristas, etc. sino, de toda la comunidad incluyendo sus familias, por tratar de obtener buenos réditos.

Con relación a los casos de personas entrevistadas se incluyen datos estadísticos e informativos de instituciones como el Hospital Francisco López Lima, Universidad del Comahue, diario «Río Negro», INTA y Funbapa.

En primer lugar se obtuvieron los datos estadísticos relacionados con personas intoxicadas con organo fosforados que ingresaron en el servicio de emergencia en los años 2002 y 2003. La fuente fue el libro de registro de guardia y el servicio de estadística de dicho nosocomio, divididos por sexo y edades. El dato tomado de la conversación con un profesional médico de muchos años de trabajo en el servicio de emergencia, Juan Astelarra es que en los últimos años han aparecido menos casos de intoxicados con estos productos relacionados con trabajadores en el área de la fruticultura respecto de años atrás. El mismo profesional relata que en la actualidad gran parte de las personas con signos y síntomas de intoxicación con los agroquímicos tienen relación con intentos de suicidios por medio de la ingesta intencional.

En segundo lugar se investigó la sospecha de la probable relación entre la presencia de agroquímicos en el ambiente y niños nacidos con malformaciones congénitas. Al respecto se elaboró un trabajo estadístico comparativo entre lo ocurrido con los nacimientos (niños nacidos vivos y niños nacidos muertos) en el año 1993 en el servicio de Neonatología y los nacimientos de niños con malformaciones en 79 hospitales latinoamericanos en un mismo período pero en el año 1991 según datos del ECLAMC (Estudio Colaborativo Latinoamericano sobre Malformaciones Congénitas).

En resumen, podemos aclarar que la segunda estadística presentada sobre presuntos altos índices de malformaciones de nuestra región, fue realizada en respuesta a la sospecha de que dichos nacimientos estaban causados por la presencia de agroquímicos en la zona. Esta estadística fue comparada con índices de malformaciones en otros hospitales de diez países latinoamericanos; y resultaron en porcentajes muy similares con los de General Roca.

De todos modos este trabajo de investigación no desecha totalmente la sospecha, simplemente se trata de otro trabajo investigativo que resulta en falta de confirmación de dicha teoría. Por lo tanto se recomienda realizar un trabajo más profundo de investigación con la participación de profesionales correspondientes para poder corroborar o no la legitimidad de la idea definitiva.

Luego de haber realizado todos los estudios necesarios se llegó a la conclusión de que la utilización de agroquímicos es necesaria en la zona para mantener una economía sustentable, una producción a gran escala y calidad necesarias para la competencia en el mercado mundial, y para satisfacer las necesidades de alimento y trabajo en la región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Sin embargo es necesario diferenciar dos términos que la mayoría de las personas no difieren: peligrosidad y riesgo. Todas las sustancias que se utilizan en el medio son peligrosas, pero si son manejadas de manera correcta bajo las normas de seguridad y las leyes correspondientes, se disminuye en gran medida el riesgo que las sustancias producen a la salud humana u otras especies, así como la del medio ambiente. Pero cabe destacar que la responsabilidad no es solamente de los productores y trabajadores del medio agrícola, sino que también de los entes reguladores como: el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), IASCAV (Instituto Argentina de Sanidad y Calidad Vegetal), Cámara de productores, Funbapa, etc.; Que en algunos casos no controlan el cumplimiento de las normas y la capacitación de los obreros. Y de algunos comerciantes que venden ilegalmente plaguicidas y agroquímicos prohibidos, de alta toxicidad, y empresas que producen dichos productos u otros de alta toxicidad y los hacen pasar en el mercado como menos peligrosos en sus etiquetas. La solución sería que los organismo de control y los productores trabajen conjuntamente y en armonía, e ir aplicando nuevas técnicas de control de plagas (feromonas, confusión sexual, control biológico de plagas, etc.) para lograr una buena producción y una buena calidad en la salud de las personas y del medio ambiente.

 

Marcela Antiqueo, Nicolás Herrera, Víctor Levín, Horacio Norry y Juan I. Román.

5º Ciencias Naturales Aplicadas, CEM Nº 1

General Roca (Río Negro)

Un trabajo en equipo sobre un tema en serio

ROCA (AR).- Víctor Levín, Nicolás Herrera, Horacio Norry, Juan Román y Marcela Antiqueo son parte de la comisión redactora del trabajo que realizó el 5to. año del CEM 1º José Manuel García» de Roca. «Agroquímicos, el fruto prohibido», es la investigación periodística seleccionada entre trabajos de toda la provincia para representar a Río Negro en el certamen nacional «Periodistas por un día».

La investigación les llevó un mes de visitas, entrevistas y búsqueda de pruebas. «Hay que destacar que no fuimos sólo nosotros los que trabajamos: todo el curso contribuyó con una parte del trabajo», señalan.

Nota asociada: El trabajo seleccionado de Neuquén: «Adolescentes, radio & sexualidad»  

Nota asociada: El trabajo seleccionado de Neuquén: «Adolescentes, radio & sexualidad»  


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