“Ahora fueron piedras, antes eran balas”

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Las vecinas dicen que están “hartas” y en la vecinal llegan a pensar que hay una “parte de esta juventud que no va a salir más de la delincuencia”. Es que el barrio Confluencia volvió a ser un hervidero el domingo cuando el sol caía y la policía realizaba allanamientos por drogas. Entonces, la sensación de todos allí es que con el intenso trabajo social que se hace “no alcanza”. El Departamento de Toxicomanía desbarató una banda narco y un grupo de jóvenes, mientras se realizaban los allanamientos, arremetió contra automóviles policiales primero, y más tarde contra la comisaría 19, Paimún y Las Grutas. “La ligamos de rebote”, aseguraron ayer en la dependencia policial de Confluencia, ahí donde dicen estar “contentos y conformes” porque con el cambio de mando bajaron las causas de “96, en marzo”, a “53 en julio y 49 en junio”. Según la misma fuente, la mayoría de los delito que ocurren en el barrio “son menores”, aunque es imposible olvidar que durante este año se produjeron en este sector cuatro asesinatos (Matus, Rubilar, Pereyra y González). Suena a ironía, pero no lo es. Luciano Montesinos, presidente de la vecinal allí, dice con crudeza: “parece mentira, pero hay un avance porque lo del domingo fueron piedras, cuando antes eran balas”. Se refiere a que un grupo de unos 15 muchachos lanzó todo lo que tenía a mano mientras algunos efectivos se llevaban a tres de sus vecinos de domicilios donde allanaron marihuana y cocaína. Entonces, lo que pasa con frecuencia: pedradas, balas de goma, gases lacrimógenos, corridas, gritos y la eterna indignación de los vecinos. “Estamos cansados, hartos de que tres o cuatro familias hagan del barrio un campo de batalla. Ojalá se vayan. Es más, yo me iría si pudiese vender acá y comprar en otro lugar de Neuquén”, se quejó Vanesa en la vereda de su vivienda, cuando la tranquilidad ya había vuelto al barrio. Los actores sociales caminan por una suerte de cornisa: ayudan, colaboran, se ocupan de los chicos, pero no pueden asegurar la paz social. Es lo que pasa en otros barrios, pero en ninguno se sucedieron tantos crímenes como en Confluencia. “El sábado hicimos un acto solidario en un playón. Estuvo bárbaro. La gente se llevó ropa, comida y todo tipo de cosas. Pero al otro día, ese lugar era de enfrentamiento, ya que frente al playón estuvieron allanando”, explicó uno de los policía.


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