Alud arrasó una favela y sepultó a 200 personas
Estiman que las víctimas fatales en Río de Janeiro y pueblos vecinos ya son más de 300. Para expertos fue “una tragedia anunciada”.
AP
El asentamiento que se alzaba en la ladera del morro fue devastado por el alud. Estiman la muerte “instantánea” de los pobladores.
BRASIL.- Por lo menos 200 personas resultaron sepultadas bajo toneladas de barro por el alud que ayer arrasó con una favela alzada sobre un antiguo basural, en las afueras de Río de Janeiro. Con este nuevo episodio se podría duplicar el número de víctimas fatales de los desprendimientos, provocados por las lluvias más intensas de los últimos 44 años en Brasil. El subsecretario de Defensa Civil del estado de Río de Janeiro, Pedro Machado, dijo que el alud enterró a unas 60 viviendas y 200 personas en la favela Morro Bumba, ubicada en la localidad vecina de Niteroi. No descartó que “por experiencia” el alud haya significado la “muerte instantánea” de la mayoría de los afectados, es decir, todas aquellas familias que estaban en sus precarias casas en el momento del alud. Los índices de rescates por los aludes anteriores resultan poco alentadores. Según un vocero de los bomberos de Río, tras el desprendimiento del miércoles sólo 28 personas fueron sacadas con vida de entre los escombros. El resto permanecen desaparecidas o se ha confirmado su fallecimiento. La favela de Morro Bumba se alzaba sobre un antiguo basural donde los desperdicios se habían acumulado durante décadas, lo que volvía el lugar “particularmente vulnerable a las lluvias”, dijo Agostinho Guerreiro, presidente de la sociedad de ingenieros y arquitectos de Río. El experto aseguró que el alud fue “una tragedia anunciada” y explicó que la población estaba asentada sobre “terreno muy frágil” y no apto para absorber la lluvia, por lo que “las casas cayeron y destruyeron las que estaban más abajo”. Según Defensa Civil, también se registraron nuevos deslizamientos de tierra y derrumbes de viviendas en la favela de Rocinha, en la zona sur de Río de Janeiro, mientras que el alcalde Eduardo Paes anunció la inminente evacuación de 1.500 familias en por lo menos dos favelas, aunque no aclaró la fecha programada. Las lluvias que vienen azotando al estado de Río provocaron caos generalizado, derribaron árboles y tendidos eléctricos, abrieron enormes grietas en las calles e inundaron las playas con aguas servidas. En la ciudad, que tiene seis millones de habitantes en el área urbana, el tránsito sigue prácticamente imposibilitado, se han suspendido las clases, se cerró el aeropuerto de cabotaje Santos Dumont y se suspendió el fútbol en el estadio Maracaná. El gobierno federal anunció un fondo de emergencia de 200 millones de reales (114 millones de dólares) de ayuda para ese estado. “Esto es una nueva demostración de que en una de las ciudades turísticas más famosas del mundo la vida es muy distinta para los pobres que para los ricos. Los habitantes de favelas viven en peligro, soportando tiroteos frecuentes entre la policía y las pandillas fuertemente armadas de narcotraficantes. Cuando llueve intensamente sobre las laderas atestadas de chozas, la naturaleza misma se vuelve mortífera”, opinó ayer Bradley Brooks, de la agencia AP.
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