Ambiente de conexión

En un estudio de yoga en la capital neuquina todo confluye para practicar la disciplina con total comodidad.

FOTOS: LUIS GARCÍA

El yoga busca el bienestar físico y mental. Ejercicios de meditación que conducen a la conexión con nuestra espiritualidad más íntima, con nuestra alma. Cuando un espacio está ambientado en todos sus detalles para que esto suceda, los resultados pueden ser más que reconfortantes. “Vriksha” es un instituto de yoga ubicado en Leguizamón al 1700 de Neuquén capital. Un centro preparado exclusivamente para la práctica del yoga. La estructura arquitectónica fue pensada con ese fin y a pocos meses de inauguración se destaca por sus comodidades y original construcción. Claudia Caballero y Elbio Fernández son los dueños del lugar. Claudia además es la profesora que pensó íntegramente su espacio de trabajo. “La idea original fue tener un gran salón que de al patio, que ese patio tenga un estanque y algo de verde. Con mucha iluminación suave”, cuenta sobre los primeros esbozos que luego se convirtieron en hechos casi idénticos gracias al trabajo de IAG Arquitectos. El local tiene un gran salón ubicado al fondo para evitar los ruidos, con un ventanal que da al estanque, a lo verde, a la luz. Adentro la iluminación es tenue. El decorado es armonioso, da tranquilidad, es simple y de colores cálidos que complementan la actividad. El ambiente hace que todos los sentidos confluyan en un mismo sentir: la relajación y la conexión con uno mismo. Todos los cerramientos imitan suavidad, las puertas del salón son corredizas. Ningún golpe afecta el espíritu del yoga. “La idea es que la gente se olvide de todo, que en la hora y media que dura la clase estén con ellos mismos, en un lugar lindo, con aromas, con música… Que se olviden del trabajo, de los hijos, del marido, de la comida”, explica Claudia a este suplemento.

arq.


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