“Anda armado y nadie hace nada”

La madre de un joven asesinado en Roca denuncia amenazas

Redacción

Por Redacción

ROCA (AR).- “Si tienen un poco de dignidad, les pedimos que se vayan, que paren de amenazarnos e injuriar”, pidió Angélica Guíñez, la madre de Pablo Rojas, un joven roquense que fue asesinado a fines de septiembre en el barrio Islas Malvinas. Tras el asesinato a balazos, Gerardo Madueño se entregó a la Justicia tras permanecer nueve días prófugo. Pero desde entonces “el hijastro, que es menor de edad, anda armado y amenaza a mi familia todo el tiempo”, denunció Guíñez. Radicó una denuncia policial, pero el acoso por parte del muchacho no cesa, afirmó. “Ellos siguen viviendo en el mismo lugar, atrás de la casa donde antes vivía mi hijo, al que ellos mataron, y donde ahora está mi nuera con las dos hijas. Y el pibe no para de molestar, viene a mi casa, nos insulta, nos grita, busca a otro de mis hijos para que reaccione, y lo peor es que anda con un arma. Ya le hemos dicho al fiscal (Ricardo) Romero que roba, le saca a los chicos del barrio los celulares, la moto, anda armado… pero no pasa nada”, sostuvo, preocupada e indignada, la mujer. Guíñez contó que pidió a la policía y a la Justicia que intervengan porque la situación es insostenible. “Donde viven es un aguantadero. Todo el mundo sabe que son narcos, están destruyendo a todos los chicos, mi hijo sí, consumía, pero no por eso me lo tenían que matar”, lamentó. El crimen de Rojas ocurrió durante la última semana de septiembre. Aparentemente, fue ultimado luego de una pelea porque “pedía droga fiada”.


ROCA (AR).- “Si tienen un poco de dignidad, les pedimos que se vayan, que paren de amenazarnos e injuriar”, pidió Angélica Guíñez, la madre de Pablo Rojas, un joven roquense que fue asesinado a fines de septiembre en el barrio Islas Malvinas. Tras el asesinato a balazos, Gerardo Madueño se entregó a la Justicia tras permanecer nueve días prófugo. Pero desde entonces “el hijastro, que es menor de edad, anda armado y amenaza a mi familia todo el tiempo”, denunció Guíñez. Radicó una denuncia policial, pero el acoso por parte del muchacho no cesa, afirmó. “Ellos siguen viviendo en el mismo lugar, atrás de la casa donde antes vivía mi hijo, al que ellos mataron, y donde ahora está mi nuera con las dos hijas. Y el pibe no para de molestar, viene a mi casa, nos insulta, nos grita, busca a otro de mis hijos para que reaccione, y lo peor es que anda con un arma. Ya le hemos dicho al fiscal (Ricardo) Romero que roba, le saca a los chicos del barrio los celulares, la moto, anda armado... pero no pasa nada”, sostuvo, preocupada e indignada, la mujer. Guíñez contó que pidió a la policía y a la Justicia que intervengan porque la situación es insostenible. “Donde viven es un aguantadero. Todo el mundo sabe que son narcos, están destruyendo a todos los chicos, mi hijo sí, consumía, pero no por eso me lo tenían que matar”, lamentó. El crimen de Rojas ocurrió durante la última semana de septiembre. Aparentemente, fue ultimado luego de una pelea porque “pedía droga fiada”.

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