Aniversario Viedma-Patagones: «Una Comarca de dos orillas»

Un breve relato de la historia que une e iguala a las dos ciudades. Son 242 años desde aquel desembarco en la orilla del río Negro. Sus accidentados comienzos, la Capitalidad, los gobiernos que pasaron, su gente.





Por Liliana Verbeke
Diplomada en Preservación del Patrimonio NyC (UBP)

“Feliz de ti Viedma, porque tienes historia…” “Y es precisamente tu historia la que nos congrega a viedmenses y nativos por adopción en la magna fecha”.

Así rezaba la presentación de la histórica “Revista del Bicentenario” editada en 1979, fecha en que también se inauguró el monumento a don Francisco de Viedma y Narváez en el solar fundacional.

Siempre en busca de certezas, el cura e historiador local Raúl Entraigas no solo abreva en el Archivo General de la Nación sino que, irá hasta Sevilla, al mismísimo Archivo de Indias y en un brillante y minucioso relato, como lo es su libro “El Fuerte del Río Negro”, irá corriendo el velo de un sin fin de historias y escenarios que hacen al Plan de España y al hecho que da origen a este maravilloso enclave que es hoy la Comarca Viedma-Patagones.

Aquella frase del jesuita Falkner fue sentencia y advertencia: “Si alguna nación intentara poblar estas tierras, ella sería causa de constante alarma para los españoles”. España entendió el mensaje y celerísimo el ministro Gálvez dio órdenes al virrey Vertiz de ir poblando de fuertes la costa patagónica austral comenzando por San Julián. Ya Inglaterra había realizado varios relevamientos y planos.

Desde Buenos Aires partían naves y buques pertrechados en socorro, ya se habla del Fuerte San José, de la Bahía Sin Fondo o punta San Matías, de los desaguaderos que aún bién no conocían; del Colorado y del Negro o de los Sauces; de las salinas que no son otras que las de Cagliero, Casás y Algarrobo; de los caciques Julián Gordo, “Tehüelchú” y Chanel o Negro, Pampa este, que tiene cerca de treinta tolderías.

Y el informe del 4 de junio de 1779 que don Francisco de Viedma pasó al Ministro Universal de Indias, don José de Gálvez dice: “El 16 de abril me hice a la vela con las embarcaciones, víveres, pertrechos y gente que contiene el adjunto estado. El 18 logré entrar a este río con mejor tiempo y mayor felicidad que pudiera apetecerse y el 22 señalé el terreno para hacer el Fuerte y Población ocupando en este trabajo hasta los marineros” (Arch. De Indias Legajo 326. “Audiencia de Buenos Aires”).

Es conocida por todos la inundación del 13 de junio del mismo año que echó por tierra todo el trabajo y esfuerzo realizado que los obligó a trasladarse a la banda norte, origen de la actual Carmen de Patagones. Y desde entonces ambas atravesaron distintas etapas: Viedma alcanzará definitivamente la Capitalidad el 20 de octubre de 1973, el Carmen testigo fiel y heroico de una Gesta Gloriosa enfrentando al Imperio Brasileño de entonces. Ambas conservando su raíz y su estirpe, su siesta provinciana, venerando el rio que las une y la historia que las iguala.

Sucesivos gobiernos civiles, militares, democráticos y “defactos” fueron ejerciendo el gobierno de la ciudad Capital en distintas etapas. Algunos con fuertes liderazgos, otros asumiendo etapas duras y complicadas, otros transitando tiempos de “bonanza” pero por alguna razón en particular; recordados.

Están los que marcaron una fuerte impronta, algunos coincidentes con el gobierno provincial otros no, la ciudad ha sido siempre receptora de distintas “oleadas” migrantes en busca de mejores horizontes, tanto del interior provincial como del resto del país. Ello muchas veces ha contribuido por un lado al desarrollo y crecimiento y otras a complicar la calidad y variedad de servicios de todo tipo que, justamente a mayor demanda, mayor evidencia de carencias.


Tres miradas viedmenses


Gustavo Costanzo (1999-2003): “gobernamos un municipio con dificultades”

Iniciamos nuestra gestión con la necesidad de resolver el déficit en las cuentas municipales, y en el marco de una profunda crisis que por entonces golpeó a la Argentina. El tiempo desdibuja los detalles pero siempre llevaré en mi memoria los trazos gruesos de aquellos años. Gobernamos un municipio con dificultades y escasos recursos. Por ello, destaco el haber priorizado los servicios esenciales, el haber atendido problemas sociales, y el haber logrado, con austeridad y racionalidad, ordenar las finanzas municipales, lo que fue importante para los gobiernos subsiguientes. Trasladamos el basural; remodelamos la feria; construimos la “Pista de la salud”, la obra de riego en los bulevares y el denominado “Paseo de la Capital”. Nuestro programa en deportes trascendió las fronteras locales, logrando Viedma ser sede del “Día Mundial de la Salud”. Impulsamos el “Loteo Silva”, que posibilitó a muchas familias obtener su terreno. Recuerdo el esfuerzo hecho junto a mis colaboradores, con el apoyo de muchos vecinos. Su identidad capitalina, su inserción patagónica, la consolidación de sus universidades, un desarrollo urbano ordenado, siempre con la mirada puesta en el río y el mar como recursos turísticos y el fortalecimiento productivo del Idevi siguen siendo los ejes de trabajo para potenciar a nuestra capital.

Fernando Chironi (1995-1999): “preservar el recurso natural más importante”

Respecto a la gestión municipal que encabecé entre 1995-1999 y de requerírseme en pocas palabras una síntesis de la misma, diría que a pesar de las notables dificultades económicas de ese época logramos realizar una importante cantidad de obras que se incorporaron al patrimonio social y económico de la ciudad: la pavimentación de los bulevares y del acceso a los barrios Mi Bandera y Lavalle, como también la urbanización de la costanera del balneario El Cóndor, entre otras. Ello importó la jerarquización del espacio urbano como punta de lanza para la continuidad de la misma en las gestiones que me sucedieron.
Respecto a la ciudad actual, entiendo que entre tantas cuestiones pendientes debe tener prioridad la preservación del recurso natural más importante que tiene la ciudad, que es el río. Creo que el municipio debe interesarse activamente en el tema no solo respecto de la porción del río que cruza su ejido, sino también y fundamentalmente a través de la coordinación con todos los municipios aguas arriba y los organismos provinciales e interprovinciales, como el Departamento Provincial de Aguas y la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas. Será el legado más importante que se pueda dejar a las nuevas generaciones de viedmenses y rionegrinos.

Eduardo Rosso (1989-1995): “hay que mirar hacia adentro”

En el aniversario de nuestra capital creo que más que mirar la historia o el futuro hay que mirar hacia adentro. En esta pandemia -sin horizonte ni final- muchísimas vecinas y vecinos han sufrido y sufren sus consecuencias. Familias, niños, jóvenes, empresas, cuentapropistas, clubes deportivos, artistas, espacios de arte, locales gastronómicos; le dan nombre propio a ese padecer. En este escenario el municipio, liderando el delicadísimo equilibrio entre salud y economía, debe juntar mano con mano y codo con codo en el camino hacia la reparación social y económica. Viedma no es sólo “lo urbano”, las medidas, las superficies, los desarrollos inmobiliarios atados al lucro. Hay valores, historia, frustraciones, deseos, tristeza, belleza, arte, río. Hay un derecho humano a la ciudad, a gozar y vivir en ella igualitariamente en todas las zonas y barrios. Para ello hay que empezar garantizando el acceso irrestricto a tierra y vivienda, acompañando la larga lucha de las organizaciones sociales. Derecho a la ciudad significa, entonces, que municipio, vecinos y vecinas debemos recuperar la programación de nuestra vida en la ciudad.


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