Ante la crisis, les recomiendan a rusos comer menos

Polémica por los consejos del gobierno

Redacción

Por Redacción

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MOSCÚ.- Coman menos, pinten sus labios con remolacha, utilicen ropa interior rusa de algodón en vez de los encajes franceses y encomiéndese a Dios, son algunos de los consejos que reciben los rusos para hacer frente a la crisis. “Si no le alcanza el dinero, recuerde que somos rusos, que hemos superado el hambre y el frío, que tenemos que pensar en nuestra salud y comer menos”, le dice Ilia Gaffner, un diputado de la región de Sverdlovsk, en Siberia, a una señora que se quejaba de que no podía comprar azúcar para su hijo discapacitado. En 2014, los precios subieron más del 11% y en el caso de los productos alimentarios un 15% de media y se espera que la escalada se acelere en los próximos meses. Pero algunos productos de primera necesidad como la carne, el pescado, el azúcar, el repollo, el queso, los huevos y el arroz se han encarecido entre un 10% y un 50% a consecuencia de las sanciones occidentales contra Rusia y la caída de los precios del petróleo. Debido a la inflación galopante, muchos rusos han reaccionado airados a las declaraciones del diputado, que ha tenido que excusarse públicamente. Pero cuando lo acababa de hacer, uno de los máximos responsables políticos del Kremlin recomendó a los rusos hagan dieta. “Vamos a superar todos los obstáculos en nuestro país, vamos a comer menos, gastar menos energía”, dijo el viceprimer ministro Igor Shuvalov ante la flor y nata de la economía mundial en el Foro de Davos. “Cuando un ruso sufre presión externa, nunca abandona a su jefe”, dijo el viceministro. Shuvalov explicó que el “plan anticrisis es hacer que los ciudadanos ordinarios y los empresarios se adapten a la nueva realidad”. “¿Tenemos un plan?” se sorprendió ayer la prensa rusa, como el diario Izvestia. “He vivido bajo Gorbachov y Yeltsin, pero Putin es el primer presidente con el que se me pide que coma menos”, ironiza Andrei Kosenko en Twitter. Vladimir Putin, considerado por la población como el artífice de la ansiada estabilidad de Rusia tras el desmoronamiento de la URSS y el caos económico que siguió en los años 1990, mantiene una alta popularidad. Los dos tercios de personas interrogadas en enero aseguran que votarían de nuevo por él, aunque un mes antes eran 88%. Muchos rusos parecen resignarse a la crisis, como Tatiana Khrolenko, de 75 años, que dice estar “dispuesta a utilizar la remolacha para pintarse los labios”. “Tenemos que ayudar a Donetsk y a Lugansk”, dos repúblicas separatistas prorrusas del este de Ucrania, explica. (AFP)


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