Arizona, en los cálculos electorales de EE. UU.



SILVIA AYUSO DPA

A escasos meses de unas elecciones de medio término consideradas unánimemente claves para redefinir el siempre delicado equilibrio de poderes en el Congreso de Estados Unidos, ningún gesto es gratuito. Y la todavía irresuelta cuestión de la inmigración, con su epicentro en la batalla, ahora también legal, de Arizona, no escapa a ello. La cuestión es cómo interpretar los números. Las encuestas publicadas desde que la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, sancionara la controvertida ley migratoria a finales de abril demuestran que tan sólo en ese estado fronterizo alrededor del 60% de los ciudadanos apoya la medida, pese a la controversia generada por su potencial discriminatorio y a la oposición que ha afrontado, a nivel nacional e internacional. Un apoyo que además se ha ido extendiendo poco a poco a otros estados, varios de los cuales incluso están evaluando medidas similares a la de Arizona, para desmayo del gobierno federal. Pero a la vez muchas de las tan manidas encuestas indican que el respaldo a Arizona no evita que muchos estadounidenses al mismo tiempo consideren necesario el hallar un “camino legal” para regular la situación de los inmigrantes indocumentados, recordó hoy el director del grupo pro reforma America’s Voice, Frank Sharry. En este marco, el primer discurso de Obama centrado exclusivamente en la inmigración, la semana pasada, fue considerado por muchos analistas como un gesto político para apaciguar a un cada vez más influyente electorado hispano frustrado por la falta de avances en Washington hacia la reforma migratoria. El presidente estadounidense no perdió además tiempo en pasar la pelota migratoria al campo republicano, al que acusó de haberse echado “atrás” en los apoyos a una iniciativa para la que, dijo, “matemáticamente” le faltan los votos suficientes. Un argumento que los grupos latinos y pro reforma han adoptado como bandera de cara a los comicios de noviembre, donde se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. “Podemos hacer responsables a los políticos en esta materia y lo vamos a hacer”, aseguró días atrás la presidenta de la principal organización civil hispana, el Consejo Nacional de La Raza, Janet Murguía. “Habrá consecuencias políticas para aquellos que bloqueen (la reforma migratoria) o simplemente se queden a un lado”, advirtió. El gobierno de Obama niega que tras la demanda contra Arizona haya cálculo político alguno. “Nos encargamos no de lo que es popular, partidista o político sino de lo que pensamos que es lo correcto”, dijo un funcionario del Departamento de Justicia al diario “The Washington Post”. Pero, agregó el rotativo ayer, otros demócratas sí que han dejado claro que piensan que la lucha legal podría serles ventajosa al “situarlos del lado de los hispanos, la minoría nacional que más rápido crece”. “Probablemente habrá del lado político algún daño a corto plazo, pero en vista de los cambios demográficos en el país, a largo plazo hay mucho a favor de abogar por los latinos y por una reforma migratoria integral”, dijo al diario un alto estratega demócrata bajo condición de anonimato. Un cálculo a largo plazo, es decir para afianzar la base de cara a las elecciones presidenciales del 2012 que sin embargo, advirtió ayer el diario “Politico” citando a numerosos analistas y estrategas de ambos partidos, podría tener consecuencias graves en un futuro inmediato, o sea para noviembre. Según el estratega político de Arizona Wes Gullet, ex asesor del senador republicano por ese estado John McCain, la demanda contra la ley migratoria SB1070 es “maná caído del cielo” para el partido conservador. “Aunque mucha gente desea que nuestra ley no entre en vigor, que la administración la impugne es una locura. Es una total pérdida política”, sostuvo Gullet. Coinciden incluso algunos congresistas demócratas de la región, que ven cómo se reducen sus posibilidades electorales con esta maniobra. Para la legisladora Ann Kirkpatrick, la demanda contra Arizona no es más que “un numerito que nos distrae de la verda-dera tarea entre manos”: resolver de una vez la cuestión migratoria. Una opinión que compartía ayer en un editorial el “USA Today”, para el que la decisión gubernamental de demandar a Arizona “daña” las posibilidades de una reforma migratoria a nivel nacional apenas unos días después de que, en su discurso, Obama “alienara” a los legisladores republicanos “que necesita para conseguirla”. “La demanda puede que le sirva al gobierno de Obama para pretender que está haciendo algo respecto este desastre nacional de la inmigración y para atraer a los votantes hispanos de cara a las elecciones de noviembre, pero lo que no hace es acelerar la reforma migratoria que el presidente reclamó la semana pasada”, sostiene.


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