Arreglan el puente viejo Cipolletti-Neuquén

Actualizado a las 16:16

NEUQUEN (AN) - El puente sobre el río Neuquén que se inauguró en 1937 soportó, durante los casi 70 años que lleva comunicando dos ciudades y abriéndole la puerta a la cordillera del norte de la Patagonia, no sólo el tránsito cada vez más intenso de un aglomerado de medio millón de personas, sino además tantos conductos de gas, de agua, de electricidad y hasta de telefonía que terminó afectando su estructura. Las averías no son serias ni está en riesgo la integridad de la obra, que se construyó a puro pulmón y sacándole a la ingeniería las respuestas más experimentales y eficaces para poder cruzar un río que por entonces era capaz de borrar del mapa varias ciudades con su régimen caprichoso y su fuerza arrolladora. Así como se lo ve, puro hormigón, la obra es un puente colgante. No son los 18 pilares lo que sostiene el plano horizontal sobre el que pasan 18.000 vehículos por día sino la esbeltez de sus nueve arcos. Son las 11 columnas que penden de cada arco las que le dan solidez a la estructura, que de tanto moverse en su flexibilidad parece tener vida. Durante casi medio siglo fue el único cruce sobre el río Neuquén a lo largo de varios kilómetros. No existía ni el puente Centenario-Cinco Saltos ni el dique El Chañar. Y durante 60 años soportó el tránsito entre Neuquén y Cipolletti, entre el Alto Valle y la Confluencia, una zona que tuvo tasas de crecimiento en demografía y producción casi sin respiros. Recién cuando se habilitó el tránsito sobre el ahora llamado puente nuevo, la vieja estructura comenzó a liberarse del peso, figurado y literal. Lo que ocurrió durante todos estos años fue que las vigas que sostienen el tablero por donde pasan los autos se fueron separando de los tensores que cuelgan de los arcos. En gran parte se debió al desgaste mismo del uso pero además porque sobre la estructura se fueron colgando conductos de todo tipo, algunos que ni siquiera están en uso.


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