Sano, florido y raíces sin daño
Si se quiere un árbol de crecimiento mediano (unos 15 metros), flores en primavera antes del follaje y copa con ramas arquedas en sombrilla, opte por la árbol de Judea (Cercis siliquastrum), también llamado “árbol del amor”. Su principal virtud es su absoluta ausencia de plagas y que sus raíces se amoldan sin problemas al espacio asignado, sin producir daños de ningún tipo. No requiere ningún tipo de poda y su único “defecto” es que conserva sus vainas con semillas por varios años, las que secas –al viento– producen un sonido como las chauchas del “chivato”, usadas para percusión folclórica.
Si se quiere un árbol de crecimiento mediano (unos 15 metros), flores en primavera antes del follaje y copa con ramas arquedas en sombrilla, opte por la árbol de Judea (Cercis siliquastrum), también llamado “árbol del amor”. Su principal virtud es su absoluta ausencia de plagas y que sus raíces se amoldan sin problemas al espacio asignado, sin producir daños de ningún tipo. No requiere ningún tipo de poda y su único “defecto” es que conserva sus vainas con semillas por varios años, las que secas –al viento– producen un sonido como las chauchas del “chivato”, usadas para percusión folclórica.
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