“Ataúd blanco” sube la vara del cine de género argentino

Estrenada la semana pasada, comenzó hace meses un recorrido internacional por festivales en donde cosechó muy buenas críticas. En esta entrevista exclusiva, Daniel de la Vega, su director, habla de la película y de cómo es hacer cine de terror en el país.

En “Ataúd blanco”Virginia (Julita Cardinali) y su hija Rebeca (Fiorela Duranda) se encuentran viajando en coche sin un destino preciso, sólo con el objetivo de escapar de un pasado tormentoso. En una parada en una estación de servicio, la nena es raptada. La madre se da cuenta quién secuestró a su pequeña hija y comienza a perseguir a sus captores. Pero en su frenética búsqueda tiene un grave accidente en el que pierde la vida.

Este no es el final para Virginia, ya que le dan la oportunidad de vivir un día más para intentar salvarla. Ella es una madre desesperada y la pequeña Rebeca está en manos de una oscura secta, en un extraño pueblo que parece estar en el medio de la nada.

En su camino se encontrará con Ángela (Eleonora Wexler) y Patricia (Verónica Intile), quienes están en su misma situación de búsqueda, y todo se volverá mucho más desquiciado, en una carrera por rescatar a sus niños.

En esta entrevista exclusiva para “Río Negro”, Daniel de la Vega, su director, habla de esta película y de cómo es hacer cinde género en Argentina.

P- ¿Cuándo surge la idea de la película?

R- En 2007, con los hermanos Adrián y Ramiro Bogliano, nos juntamos para desarrollar una película en conjunto. Pensamos qué tipo de film queríamos hacer, algo que acá no se estuviera haciendo y era un proyecto que, básicamente, queríamos que fuera como una montaña rusa, que no parara. La idea era que comprometiera emocionalmente al espectador, algo que no se hace mucho en nuestro país. Con esa premisa se construyó “Ataúd Blanco”.

P- ¿Y por qué te decidiste casi diez años después a hacerla?

R- Es que no existía antes la coyuntura para que fuera posible. La película de alguna manera tuvo cierta resistencia porque a muchos productores les interesaba el guión, pero también algunos me querían cambiar el final. El desenlace era como muy intenso y seguramente eso no ayudaba a que lo película ocurriera. No fue hasta que asumí las responsabilidades financieras y económicas, e ideológicas, como para hacerla yo, y con Néstor Sánchez Sotelo en la producción, para que se pueda realizar. Diría que es una película que necesitó madurar todo este tiempo para que el público argentino la pudiera disfrutar.

P- En los últimos años, por suerte al cine de género de nuestro país se han sumado actores de renombre, que eso es algo que antes no ocurría mucho.

R- Siempre estamos tratando de hace una película que llegue al gran público. Con la incorporación de los actores, me parece que es una forma de crear un puente hacia el público que por ahí no consume este tipo de cine. Y también, de alguna manera, darnos entidad, porque el cine de terror tiene la impronta de lo bizarro o la categoría clase B. Se trata de escapar de ese estereotipo para el público argentino y tratar de diferenciarnos ofreciéndoles otro tipo de producto.

P- “Ataúd Blanco” tiene una gran factura…

R- Sí, pero es más pasión que presupuesto. Tuvimos que poner mucho dinero y asumir muchas responsabilidades. Quedamos muy endeudados. Es una película de bajo presupuesto que fue hecha con mucha vocación. Está bueno porque no lo parece, pero está realizada con mucho ingenio y voluntad.

P- Sin decir mucho, ¿cómo creés que va a impactar en el público el final? Es impactante.

R- Creo que el film tiene la particularidad de ser una película de terror argentina que tiene cierta originalidad, y hay una búsqueda expresiva de transmitir una idea, una historia. En ese sentido, este largometraje se hace cargo de lo que quiere contar y no tiene medias tintas. No vas a quedar ajeno a lo que ocurre y te va a hacer participar.

P- ¿El público responde más al cine nacional de género?

R- Hay bastante producción de cine de género, pero todavía el público no se está encontrando con las películas porque hay mucha dificultad para estrenar. De hecho, “Ataúd Blanco” se iba a estrenar en las vacaciones de invierno, después hace un mes, recién ahora pudimos hacerlo. Por suerte, Energía Entusiasta, la distribuidora, consiguió 80 salas, lo cual es muy positivo. Es darle a la película las mejores condiciones para que la gente pueda elegir ir a ver una película argentina de terror antes que “Inframundo: Guerra de Sangre” (2016), por ejemplo.

P- ¿Qué se siente ser considerado el mejor director argentino de género?

R- A mí lo que me encanta es la posibilidad de seguir filmando. Me doy cuenta de que estoy aprendiendo, permanentemente. En esta última película aprendí un montón de cosas: que hay un desarrollo real, que esa construcción que estoy haciendo tiene sus frutos, porque creo que para filmar bien hay que filmar mucho. Por otro lado, es una suerte contar con el apoyo de algunos actores. Con eso le damos entidad al cine de género en Argentina, somos parte de ese proceso y creo que va a haber grandes cambios a futuro. Y uno es parte de ese tránsito hacia algo mejor que está por venir.

“El cine de terror tiene la impronta de lo bizarro o la clase B. Tratamos de escapar de ese estereotipo para el público argentino y ofrecer otro tipo de producto”,

asume Daniel de la Vega sobre el cine de género.

Una de miedo hecha acá.

Datos

“El cine de terror tiene la impronta de lo bizarro o la clase B. Tratamos de escapar de ese estereotipo para el público argentino y ofrecer otro tipo de producto”,

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