Aún no hay nuevo papa: la primera votación terminó con fumata negra
Ninguno de los "papables" logró reunir los dos tercios -77 votos- necesarios.
El primer Cónclave del tercer milenio comenzó ayer con una fumata negra, señal de que los cardenales no consiguieron ponerse de acuerdo sobre el nombre del nuevo papa, en la primera ronda de votación celebrada en la Capilla Sixtina.
A las 20.04 hora local (pasadas las 15 de Argentina), poco después del comienzo de la elección papal, el humo negro empezó a salir de la chimenea instalada sobre el tejado de la Sixtina, entre la Basílica de San Pedro y el Palacio Apostólico Vaticano.
La señal de la chimenea indicó que ninguno de los «papables», como se preveía, logró en la primera votación los dos tercios (77 votos) necesarios en esta instancia para la elección del Pontífice número 265 en la historia de la Iglesia Católica.
Las normas vaticanas sólo prevén la celebración de una primera ronda electoral en la jornada inicial del cónclave.
A partir de hoy, los 115 cardenales de 52 países que participan en la asamblea electiva efectuarán cuatro votaciones por día hasta que consigan ponerse de acuerdo en torno al nombre del nuevo papa. Entonces saldrá de ella humo blanco.
Los electores entraron a las 16:30 (14:30 GMT) en la Capilla Sixtina, que mientras dure la asamblea electiva se convertirá en uno de los lugares más herméticos del mundo, con la chimenea como única vía de comunicación con el exterior.
Mientras la elección siga sin concretarse, el humo negro saldrá de ella dos veces al día, al mediodía y al final de la tarde. Encabezados por el decano del Colegio Cardenalicio, Joseph Ratzinger, los cardenales entraron en procesión en la Capilla Sixtina, donde cantaron el «Veni Creator» («Ven Creador»), una oración para invocar al Espíritu Santo. Después procedieron a jurar uno por uno ante el Evangelio que guardarán silencio sobre todo lo que se diga u ocurra en la asamblea electiva.
Al acabar el juramento, el maestro de ceremonias del Vaticano, Piero Marini, pronunció el «extra omnes» («fuera todos») y salieron entonces de la Sixtina todos menos los cardenales electores.
En el cónclave, que parte con una ligera mayoría europea de 58 votos, están llamados a participar los purpurados menores de 80 años.
Los ritos iniciales del cónclave fueron televisados por primera vez en la historia de la Iglesia, en medio de la gran atención despertada por la elección papal, para la que se han acreditado 6.000 periodistas adicionales además de los cientos de corresponsales residentes en Roma.
Pese a que la elección comenzó sin claros favoritos, fuentes del Colegio Cardenalicio no prevén que se prolongue demasiado y apuntan a que el nombre del nuevo papa podría conocerse ya a mediados de la semana.
Después de tres días de votaciones sin éxito, las normas electivas establecen una jornada de reflexión, lo que alargaría considerablemente el cónclave.
La jornada comenzó con una misa «Pro eligendo Romano Pontifice» («Para la elección del Romano Pontífice») presidida por Ratzinger y concelebrada por el resto de elec
tores. Ratzinger, candidato que parte con cierta ventaja en la elección papal, aprovechó la homilía para emitir una dura condena del relativismo ético y moral y atacó también otras corrientes ideológicas opuestas al cristianismo como el marxismo, el agnosticismo o el individualismo radical.
Comentaristas italianos interpretaron la homilía como un programa político para el próximo pontificado.
En la misa en la que también participaron purpurados mayores de 80 años, además de otros obispos, sacerdotes y fieles presentes en Roma, Ratzinger consideró que con la elección papal toda la Iglesia afronta «una hora de gran responsabilidad». Al mismo tiempo, pidió a Dios que después de Juan Pablo II dé a la Iglesia un nuevo pastor que sepa guiar a los demás a Cristo.
Según declaraciones de cardenales citadas por la prensa italiana, Ratzinger, de 78 años, contaba ya antes del cónclave con el apoyo de medio centenar de cardenales. Sin embargo, observadores consideran que no tiene posibilidades de agrupar la mayoría necesaria, y que los purpurados acabarán decantándose por otro candidato.
En las primeras rondas de votación es necesario aglutinar una mayoría de dos tercios, mientras que a partir de la ronda número 34 basta con una mayoría absoluta.
Según expertos, Ratzinger, debido a su avanzada edad, podría llevar a cabo un pontificado de transición. Como principal alternativa a Ratzinger se perfila el arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi, quien cuenta con el apoyo de su antecesor en la sede episcopal italiana, Carlo Maria Martini. Este último fue el «eterno favorito» para la sucesión durante más de una década, pero su salud ha empeorado considerablemente. (DPA/Télam/SNI)
Nota asociada: Mil millones de católicos esperan Algarabía por una elección que no fue tal Una multitud en la plaza Los números de hoy podrían ser decisivos
Nota asociada: Mil millones de católicos esperan Algarabía por una elección que no fue tal Una multitud en la plaza Los números de hoy podrían ser decisivos
El primer Cónclave del tercer milenio comenzó ayer con una fumata negra, señal de que los cardenales no consiguieron ponerse de acuerdo sobre el nombre del nuevo papa, en la primera ronda de votación celebrada en la Capilla Sixtina.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios