Austera y bien alegre

Así impresiona y se vive la casa que remodeló y decoró para sí misma la arquitecta Ana Laura Biren. Equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Bien luminosa, con nada estridente. Para vivirla sin condicionamientos.

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Texto: Paula Riveros Fotos: Daniela Mac Adden El propósito del diseño moderno es ser un placer para el hombre. Los objetos design en el hogar tan en boga en la actualidad no encuentran su fundamento solamente en señalar un estatus o nivel de vida sino en ser la forma de los días buenos y malos de los usuarios, contener sus costumbres cotidianas y los pequeños detalles que construyen la felicidad. La arquitecta Ana Laura Biren ha encontrado en su vivienda este equilibrio entre las líneas puras del diseño contemporáneo y el sentido de lo que es realmente necesario, agradable y confortable en el hogar. Con una mezcla de nostalgia y libertad de movimientos, tradición y modernidad, la arquitecta remodeló y decoró su casa. “Compré esta propiedad hace 9 años en un tranquilo barrio residencial de Buenos Aires. Estaba en estado de obra gris, de manera que pude hacerle bastantes reformas y finalizarla con los detalles que quería. La planta baja estaba casi terminada y en planta alta había solamente un dormitorio. Así que puse manos a la obra. Quería una casa luminosa, con espacios cómodos para disfrutar, una chimenea, un lindo patio con flores… y que permitiera invitar a mis amigos y allegados a disfrutarla también”, narra la arquitecta acerca de los inicios de su proyecto de vivienda. En su búsqueda de un lugar de amplias zonas sociales, inundado de luz y aire y con un perfil más acorde con sus costumbres, la vivienda necesitó varias reformas. Para comenzar, la planta baja era muy cerrada al exterior y tenía un toilette, que fue demolido para dar lugar a un patio de atrás con su parrilla, infaltable en las casas argentinas, ideal para las reuniones de fin de semana. Por otro lado, los distintos ambientes, el estar, el comedor y la cocina, eran habitaciones bien divididas entre sí, con puertas estrechas y ventanas muy pequeñas. Ana Laura tuvo una concepción más contemporánea y limpia de la construcción. Favoreciendo la fluidez de los espacios y acercándose a la tendencia de la vivienda tipo loft ella decidió dejar finalmente una planta baja toda integrada con aberturas bien generosas, donde la transición de un ambiente a otro está señalada por una arcada sin necesidad de puertas o cerramientos. El piso quedó organizado en una zona social que se recorre con sencillez por su hall recibidor, estar, comedor y cocina. “Decidí que no iban puertas en la parte social porque en el uso que le damos a la casa no necesitamos encerrar los espacios. Al contrario, necesitamos espacios integrados, visibles, amplios, insinuados. En casa los ambientes privados son los dormitorios, donde se puede descansar a puerta cerrada”, agrega Biren. El patio que rodea la construcción hace que el hogar se llene de la tranquilidad y la frescura de la naturaleza. Adicionalmente, un sector de habitación de servicio con baño, utilizable también cuando vienen visitas, y la zona de lavandería complementan esta planta baja. “Hubo elementos altamente aprovechables en la planta baja. Por ejemplo los pisos en laja negra y las carpinterías de hierro de la antigua construcción fueron de gran utilidad”, dice la arquitecta. Subiendo la escalera la planta alta tuvo también sus reformas. El baño de la alcoba principal fue enteramente remodelado a nuevo. Un segundo dormitorio fue construido y quedó espacio para un ambiente común de estudio, televisión, juegos, lectura. Luego de terminar con las reformas arquitectónicas el trabajo de decoración fue altamente cuidado y meticuloso. Lograr ambientes que sean disfrutables en cada uno de sus rincones, que contengan todas las pequeñas y grandes cosas que los habitantes necesitan, pero que a la vez no sea recargado, complicado, pesado, es tarea de expertos. Para Biren, llegar a este punto de equilibrio entre elegancia y confort, vanguardia y sencillez, ha sido un aprendizaje de años sumado con sensibilidad y sentido común al escoger cada pieza. “Algunos muebles los fui haciendo a medida, poco a poco dentro de la vivencia diaria, cuando iba observando las verdaderas necesidades. Otros son de la casa de diseño argentina NET, donde yo trabajé muchos años y aprendí cómo pensar y diseñar muebles consagrados al bienestar de las personas. En casa también reservé un lugar para algunos clásicos del diseño moderno, por ejemplo piezas de Bertoia, de Saarinen y de Brno, pienso que estos referentes son infaltables en la casa de un arquitecto. Además es un placer contar con estos objetos en mi día a día”. Con una decoración de pocos objetos, en donde siempre hay una pausa visual para poder apreciar cada elemento en sí mismo, gran riqueza de texturas pero una paleta clásica, nada hace ruido visual o sobresalta más que el resto. La gama de los ocres tiene privilegio en el trabajo de Biren, amante de la madera y sus sensaciones cálidas, aromáticas y nostálgicas. “Quise vestir la casa con una estética moderna. Para armar cada lugar de casa me lo fui imaginando de la manera que me gustaría usarlo. En todos los ambientes presté mucha atención a las vistas, porque aparte de la luz natural me gusta mucho mirar a través de las ventanas”. Resultado: una vivienda con personalidad para ser vivida con espontaneidad y simpatía. CONTACTO: analaurabiren@fibertel.com.a


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