Bariloche: piden pena de 22 años por matar a Ulises

El chico de 15 años fue asesinado el año pasado. El fiscal reclamó la reclusión de Parra y Aguilera, pero impugnó por inconstitucional la prisión perpetua que les correspondería.

Redacción

Por Redacción

BARILOCHE (AB).- La madrugada del 21 de septiembre de 2014, Enzo Ulises Paillalef pasó con un amigo por su casa en el barrio Nuestras Malvinas a buscar una campera. Estela, su madre, estaba despierta en el dormitorio y escuchó la voz de su hijo. El chico se puso un abrigo marrón que nunca utilizaba y le pasó la que se ponía habitualmente a su compañero. Luego salieron a dar una vuelta, pero Ulises nunca regresó. Horas después fue hallado asesinado entre unas piedras, con un tiro en la pierna izquierda y la cabeza molida a golpes. “Enzo Ulises fue víctima de un ataque artero y atroz”, advirtió ayer el fiscal Martín Lozada en su alegato. Y pidió a los jueces de la Cámara Criminal Primera Marcelo Barrutia, Miguel Gaimaro Pozzi y Alejandro Ramos Mejía que les impusieran 22 años de prisión a Jonathan Parra y José Luis Aguilera como autores del homicidio calificado por la convergencia y la participación premeditada de dos o más personas y agravado por el uso de un arma de fuego. El Código Penal impone al autor de ese delito la prisión perpetua. Pero Lozada pidió al Tribunal que declare la inconstitucionalidad de esa pena sobre la base de jurisprudencia de la propia Cámara Criminal Primera y otros tribunales del país y doctrina en la materia. Los acusados son primos y están detenidos desde el 21 de septiembre de 2014 en el Penal 3. Cuando Aguilera escuchó el pedido de Lozada de declarar inconstitucional la perpetua asintió con un gesto. El joven respiró aliviado. Parra, en cambio, no reaccionó. Luego, el fiscal pidió 22 años de prisión y Aguilera hizo una mueca de desaprobación. Parra miró a sus familiares, que estaban en la sala de audiencias y seguían el alegato de Lozada en silencio. Lozada valoró a favor de los imputados la edad (tienen 21 y 20 años), la “mediana educación que recibieron” y la ausencia de antecedentes penales. Pero en contra de los imputados señaló el ataque artero y atroz contra la víctima de 15 años, que estaba indefensa. Valoró el testimonio “claro, elocuente y preciso” del amigo que observó el ataque contra el chico. Y advirtió además que hay una pericia que halló sangre de Ulises en el talón de la zapatilla derecha de Aguilera, que fue secuestrada en su vivienda. Lozada afirmó que en el juicio se probó que los imputados a bordo de un Renault 19 persiguieron hasta alcanzar al chico y le efectuaron un tiro en la pierna izquierda, debajo de la rodilla. Luego, lo atacaron con un elemento contundente. El hecho ocurrió alrededor de las 4:40 en la intersección de las calles José Luckman y Eluney del barrio Nahuel Hue. Señaló que el médico forense determinó que murió por las múltiples fracturas de los huesos del cráneo. “El cuerpo recibió un fuerte castigo”, señaló Lozada. El defensor de los acusados, Marcelo Álvarez Melinger, cuestionó la credibilidad de los testigos y advirtió la pérdida de la garantía constitucional del juez imparcial por parte del tribunal. Pidió la absolución. “Desconozco la causa que se me imputa”, afirmó Aguilera antes de que finalice la audiencia. “Somos inocentes”. Estela se retiró conforme de Tribunales. Se marchó convencida de que está cerca de encontrar justicia para su hijo. La sentencia se conocerá en los próximos días.

Alfredo Leiva

BARILOCHE


BARILOCHE (AB).- La madrugada del 21 de septiembre de 2014, Enzo Ulises Paillalef pasó con un amigo por su casa en el barrio Nuestras Malvinas a buscar una campera. Estela, su madre, estaba despierta en el dormitorio y escuchó la voz de su hijo. El chico se puso un abrigo marrón que nunca utilizaba y le pasó la que se ponía habitualmente a su compañero. Luego salieron a dar una vuelta, pero Ulises nunca regresó. Horas después fue hallado asesinado entre unas piedras, con un tiro en la pierna izquierda y la cabeza molida a golpes. “Enzo Ulises fue víctima de un ataque artero y atroz”, advirtió ayer el fiscal Martín Lozada en su alegato. Y pidió a los jueces de la Cámara Criminal Primera Marcelo Barrutia, Miguel Gaimaro Pozzi y Alejandro Ramos Mejía que les impusieran 22 años de prisión a Jonathan Parra y José Luis Aguilera como autores del homicidio calificado por la convergencia y la participación premeditada de dos o más personas y agravado por el uso de un arma de fuego. El Código Penal impone al autor de ese delito la prisión perpetua. Pero Lozada pidió al Tribunal que declare la inconstitucionalidad de esa pena sobre la base de jurisprudencia de la propia Cámara Criminal Primera y otros tribunales del país y doctrina en la materia. Los acusados son primos y están detenidos desde el 21 de septiembre de 2014 en el Penal 3. Cuando Aguilera escuchó el pedido de Lozada de declarar inconstitucional la perpetua asintió con un gesto. El joven respiró aliviado. Parra, en cambio, no reaccionó. Luego, el fiscal pidió 22 años de prisión y Aguilera hizo una mueca de desaprobación. Parra miró a sus familiares, que estaban en la sala de audiencias y seguían el alegato de Lozada en silencio. Lozada valoró a favor de los imputados la edad (tienen 21 y 20 años), la “mediana educación que recibieron” y la ausencia de antecedentes penales. Pero en contra de los imputados señaló el ataque artero y atroz contra la víctima de 15 años, que estaba indefensa. Valoró el testimonio “claro, elocuente y preciso” del amigo que observó el ataque contra el chico. Y advirtió además que hay una pericia que halló sangre de Ulises en el talón de la zapatilla derecha de Aguilera, que fue secuestrada en su vivienda. Lozada afirmó que en el juicio se probó que los imputados a bordo de un Renault 19 persiguieron hasta alcanzar al chico y le efectuaron un tiro en la pierna izquierda, debajo de la rodilla. Luego, lo atacaron con un elemento contundente. El hecho ocurrió alrededor de las 4:40 en la intersección de las calles José Luckman y Eluney del barrio Nahuel Hue. Señaló que el médico forense determinó que murió por las múltiples fracturas de los huesos del cráneo. “El cuerpo recibió un fuerte castigo”, señaló Lozada. El defensor de los acusados, Marcelo Álvarez Melinger, cuestionó la credibilidad de los testigos y advirtió la pérdida de la garantía constitucional del juez imparcial por parte del tribunal. Pidió la absolución. “Desconozco la causa que se me imputa”, afirmó Aguilera antes de que finalice la audiencia. “Somos inocentes”. Estela se retiró conforme de Tribunales. Se marchó convencida de que está cerca de encontrar justicia para su hijo. La sentencia se conocerá en los próximos días.

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