Bielsa presiona por venta del reactor nuclear a Australia

Existieron contactos secretos en Cancillería entre legisladores y funcionarios de la embajada australiana. El titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, recibió una carta en la que se lo apura a lograr la sanción. Promueven destrabar el polémico acuerdo binacional con Australia, el canciller Rafael Bielsa, y el titular de Relaciones Exteriores de la Cámara baja Jorge Ar



BUENOS AIRES (ABA).- Un diputado radical que prefirió no aceptar el convite, confirmó a este diario que el 27 de agosto pasado, por invitación del jefe de gabinete de la Cancillería, Eduardo Valdés y del vice del Ministerio Héctor Taiana, y la gestión personal del titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, Jorge Arguello (PJ), se realizó un conclave secreto con legisladores peronistas y radicales, el Gerente del INVAP, Héctor Otheguy y la primera línea de funcionarios de la embajada australiana en nuestro país. ¿El tema? La honda preocupación por la falta de aprobación parlamentaria, con el consiguiente perjuicio económico, del acuerdo por el reactor nuclear vendido al estado australiano, que comprende como contrapartida el tratamiento de residuos tóxicos en algún lugar de la Argentina.

Las reuniones de estas características se repitieron en el transcurso del año y en alguna de ellas asistió la entonces embajadora australiana en nuestro país, Sharyn Minahan, como así también la presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología Lilia Puig de Stubrin entre otros legisladores.

Por otra parte, la misiva que el canciller Rafael Bielsa envió el 6 de Agosto del 2003 al titular de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño, que reproduce en exclusiva este diario (ver facsímil), confirma que la presión existe, al menos desde al Palacio San Martín; desde el inicio del gobierno del presidente Néstor Kirchner.

El acuerdo binacional cuenta con media sanción de la Cámara de Senadores, y se encuentra trabado desde el 2001 en diputados, ya que a fines del 2003 cayeron los dictámenes de las comisiones de Relaciones Exteriores y Energía.

Mientras se discute en altas esferas políticas el momento de darle el empujón final, el reactor se encuentra en pleno desarrollo, y estaría listo según los plazos preestablecidos del acuerdo, llave en mano en aproximadamente siete meses.

La venta del reactor se cerró en alrededor de 180 millones de dólares, de los que el INVAP recibe la mitad y constituye la mayor exportación de alta tecnología en la historia Argentina.

El RRR ( Replacement Research Reactor) se está construyendo en el Centro de Ciencia y Tecnología perteneciente a la ANSTO, la organización Nuclear Australiana, en la localidad de Heights, a 35 km al suroeste de Sydney.

Si bien este tipo de acuerdo entre Estados no tiene un tiempo determinado de caducidad en lo que hace al desarrollo legislativo, apremia la presión de Australia para evitar el daño económico que provocaría la no-sanción del acuerdo mas allá de diciembre.

La diplomacia argentina y un sector cada vez mas fluido de legisladores peronistas y radicales opinan que nuevas dilaciones podrían intensificar la creciente mala imagen internacional del país a partir del default, lo que obstruiría el armado de otras licitaciones.

En la contra a esta lógica se encuadra la renombrada organización internacional ecologista Greenpeace, cuya representación local señala que esta argumentación es una excusa para “cerrar un negocio muy peligroso para el país” (ver recuadro).

Greenpeace Argentina separa lo que es la venta del reactor, con el artículo 12 del acuerdo con el INVAP que garantiza que la Argentina se deberá hacerse cargo del tratamiento de residuos de elementos combustibles gastados.

Según la entidad, esta cláusula es de un año posterior al contrato por la construcción del RRR.

Se especula que el procesamiento de los residuos radioactivos se realizaría en e Centro Atómico de Ezeiza, ubicado en la misma localidad de la provincia de Buenos Aires.

Al canciller le sobran energías

El mensaje claro que dieron en la Cancillería a propósito de los encuentros con parlamentarios nacionales y funcionarios de la embajada australiana, es que ” el gobierno quiere cerrar este tema cuanto antes “.

Sin embargo, el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores, Jorge Arguello, les aseguró a algunos peronistas y radicales críticos sobre la constitucionalidad del proceso, que ” tramitará una reunión con el presidente Kirchner para escuchar de su propia boca su opinión”.

En cuanto esto ocurra, Arguello convocará a dar prioridad de agenda al caso INVAP. Se especula que con la nueva conformación parlamentaria y la escasa información que tienen los distintos legisladores, el controvertido proyecto tendrá ahora vía rápida en el recinto.

El canciller Bielsa hace rato que viene demostrando su apuro con cumplir el contrato con los australianos, ya que en un informe que diera a los legisladores el 14 de abril pasado, ante una pregunta del diputado radical Mario Negri sobre ¿qué prioridad tiene este emprendimiento para el actual gobierno?, contestó: “es favorable a la votación convenio “. En ese sentido, el síntoma más claro de presión de la Cancillería sobre este tema siempre fue un objetivo, es la carta que el canciller envió el 6 de agosto del 2003 al titular de la Cámara Baja, Eduardo Camaño que este diario publica en exclusivo. (ver facsímil)

En este documento Bielsa, no ahorra energías en dar a conocer su opinión ante el poder parlamentario: “Como usted podrá apreciar, la cues

tión es prioritaria para ambos Gobiernos, habiendo aprobado Australia el Acuerdo de Cooperación Nuclear con nuestro país en mayo del 2002. Deseo, por lo tanto, solicitar su intervención para concluir rápidamente el tratamiento de este tema y permitir la aprobación de dicho Acuerdo”, concluyó dirigiéndose a Camaño.

Todavía en aquel entonces estaban vigentes dictámenes favorables de las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Energía, además de la media sanción que aún tiene del Senado.

El acuerdo con INVAP por el reactor australiano está boyando desde el gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el entonces canciller Alberto Rodríguez Giavarini, consiguió activar un dictamen del la Procuración del Tesoro avalando la constitucionalidad del Convenio binacional.

En aquel entonces se evaluó el gesto político de la Alianza como una “gauchada ” para apurar los tiempos parlamentarios.

La agrupación ecologista Greenpeace de Argentina, viene haciendo una campaña en contra del acuerdo de la construcción del reactor nuclear que se venderá Australia, ya que advierten que se estaría violando el artículo 41 de la Constitución Nacional que prohíbe el ingreso a deshechos tóxicos.

Una legisladora patagónica, que pidió reserva de identidad, reconoció que muchos legisladores habrían levantado ante las manos para aprobar el dictamen sino fuera por “el miedo que tienen de ser escrachados por Greenpeace a las puertas de un año electoral “.

 

 

Horacio Caride

Nota asociada: Greenpace pide transparencia  

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