Buscan al nuevo campeón rionegrino de esquila

Se realiza este fin de semana en Jacobacci el campeonato de esquila. No se trata de un simple espectáculo. Se contribuye al conocimiento de la tarea y es una forma de jerarquizarla.



El tercer campeonato provincial de esquila organizado por el programa “Prolana”, de la secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, se realizará hoy y el domingo en la localidad rionegrina de Ingeniero Jacobacci.

“Del campeonato provincial saldrán tres representantes de los esquiladores rionegrinos para participar en el certamen nacional, que este año se realizará en marzo en Carmen de Patagones” informó Raúl Fernández, coordinador local del Prolana.

Se estima que este fin de semana participarán unos 30 esquiladores, quienes serán observados por cuatro jurados, muy estrictos en cuanto a los parámetros de calidad y tiempo.

Si un esquilador le hace un corte de un pezón a la hembra o del prepucio al macho, será descalificado de inmediato “porque esa clase de daños son muy graves”, mencionó Fernández. Los organizadores esperan que se logren tiempos de dos minutos y diez segundos por oveja, entre los mejores, para procurar superar la marca de dos minutos y 13 segundos lograda el año pasado por Darío Guzmán, el campeón rionegrino de esquila, oriundo de la localidad de Valcheta.

El oficio de esquilador de ovejas es uno de los más calificados entre las actividades rurales que caracterizan al campo patagónico. De la habilidad de estos hombres duros de manos suaves depende que la riqueza lanera llegue en las mejores condiciones al exigente mercado internacional. En una extenuante jornada de trabajo, de más de 9 horas de labor, un esquilador experimentado puede pelar hasta unas 170 ovejas por día, pero su desempeño depende de la coordinación entre todos los integrantes de la “comparsa”, la empresa de esquila itinerante que recorre los campos en la época de la zafra lanera. “El esquilador va acompañado por el agarrador que trae a la oveja desde el corral, el operario que recoge el vellón y lo acondiciona, el prensador que prepara el fardo de lana, el maquinista y el afilador de las herramientas”, detalló Fernández.

Las “comparsas” recorren los campos con varios vehículos, donde viajan los esquiladores y se acomoda la maquina con motor a explosión que tiene cuatro tentáculos que finalizan en los peines y tijeras, con los que los operarios esquilarán las ovejas.

Las labores cotidianas se inician a las siete de la mañana con mate cocido y galletas en una jornada dividida en cuatro cuartos de dos horas y 15 minutos de duración cada una, con pausas para comer.

Por la noches todos se reúnen junto al fogón con un costillar de cordero al asador y el descanso llega temprano porque al día siguiente hay que seguir la rutina de trabajo. (Télam)


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