Bush quiere saber por qué no hallan armas en Irak

Todo surgió luego de que un inspector negara su existencia.

El presidente estadounidense George W. Bush afirmó ayer que quiere conocer "los hechos" por los que sus militares no encontraron armas de destrucción masiva en Irak, cuya supuesta presencia fuera el principal argumento para ordenar invadir ese país.

Bush rehusó sin embargo indicar si respalda los reclamos por una investigación independiente para esclarecer lo que el ex inspector estadounidense de los arsenales iraquíes, David Kay, describió como una grave falla de los servicios de inteligencia. "Yo también quiero saber los hechos", dijo Bush a periodistas durante una reunión con economistas. "Quiero comparar lo que pensábamos antes de ir a Irak, con lo que el Grupo de Investigación de Irak encontró", agregó.

Bush evitó responder claramente dos preguntas sobre sobre si respaldaría una investigación independiente como la que propuso Kay, ex jefe del Grupo de Investigación de Irak. Insistió, en cambio, en que la invasión de Irak de marzo de 2003 permitió eliminar el "peligro" que representaba Saddam Hussein, el presidente iraquí derrocado y apresado por fuerzas estadounidenses.

"Enfrentamos el peligro y como resultado el mundo es actualmente un lugar más seguro y pacífico y el pueblo de Irak es libre", dijo.

"Un Irak libre permitirá los tan necesarios cambios en una parte del mundo que ha impulsado el terrorismo", agregó.

La Casa Blanca rechaza los llamados para realizar una investigación independiente sobre las armas de destrucción masiva iraquíes que justificaron la guerra en ese país. "Cuando tengamos un análisis completo que nos permita comparar lo que sabíamos cuando fuimos con lo que sabemos ahora (...) será hora de investigar", dijo el jueves la consejera de seguridad nacional de la Casa Blanca Condoleezza Rice a la cadena de televisión CBS.

Por su parte, el portavoz presidencial Scott McClellan afirmó que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) está realizando una investigación interna, pero descartó la posibilidad de una pesquisa externa hasta que el Grupo Investigador de Irak termine la búsqueda que realiza sobre las armas iraquíes.

"Es importante dejar que el Grupo Investigador de Irak complete su trabajo y recoja todos los datos", agregó McClellan, que se negó a predecir si la investigación terminaría antes de las elecciones del 2 de noviembre.

Pero el fracaso en la búsqueda de tales armas llevó a Bush y sus principales asesores a abandonar sus certezas al respecto.

En su discurso de principios de este mes sobre el Estado de la Unión, el mandatario se refirió vagamente a "programas de actividades relacionadas con armas de destrucción masiva" en Irak.

Los asesores de Bush afirmaron también que el gobierno del ex presidente Bill Clinton había llegado a las mismas conclusiones, y llegaron incluso a decir que fueron los medios de comunicación los que exageraron la amenaza, no las autoridades.

"Creo que algunos medios decidieron usar el término 'inminente'. Esas no fueron palabras que nosotros usamos. Nosotros usamos 'grave y creciente' amenaza", reiteró McClellan a principios de la semana.

Pero aunque Bush nunca haya calificado al Irak de Saddam Hussein exactamente en términos de "amenaza inminente", sí dijo que era "urgente". Por su parte el vicepresidente Dick Cheney la consideró "mortal" y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld consideró que la amenaza iraquí era "inmediata".

La insistencia de la comisión investigadora de los atentados del 11 de setiembre en prolongar sus trabajos mientras se acerca la elección presidencial de noviembre, también pone al presidente Bush en una situación delicada. Los trabajos de la comisión deben culminar a fines de mayo y sus integrantes pretenden ahora prolongarlos como mínimo por dos meses más, a lo que se opone el presidente George W. Bush. L Casa Blanca ya se había resistido a fines de 2002 a la creación por el Congreso de ese grupo independiente de diez personalidades, cinco republicanos y cinco demócratas. Terminó por darle luz verde con la condición de que su tarea culminara en 18 meses, es decir el 27 de mayo.

El presidente republicano de la comisión, Thomas Kean, explicó esta semana que una prolongación permitiría "hacer lo mejor posible" la investigación, ya que los investigadores se retrasaron por numerosos obstáculos.

(AFP/DPA)

Renunció el periodista del caso Kelly

El periodista de la BBC británica Andrew Gilligan, inculpado en el 'caso Kelly' por un reportaje de radio emitido en mayo del 2003, anunció ayer su dimisión de la cadena de radiotelevisión pública británica.

En un comunicado, Gilligan admitió que parte del reportaje emitido el 29 de mayo del pasado año, en el que acusaba al gobierno británico de "embellecer" el informe de los servicios de Inteligencia para hacerlo más "sexy", era erróneo. "Pido disculpas de nuevo por ello", dijo. "Mi salida (de la BBC) es iniciativa propia. Pero la BBC como un todo ha sido víctima de una grave injusticia", aseguró el antiguo especialista militar y diplomático de BBC-Radio 4.

El director general de la BBC, Greg Dyke, dimitió el jueves, al día siguiente de la renuncia de su presidente, Gavyn Davies, tras la publicación del informe del juez Brian Hutton sobre las circunstancias del suicidio del experto en armamento del gobierno británico David Kelly en julio pasado.

Kelly era la fuente anónima de un reportaje de Andrew Gilligan, en el que afirmó que el gobierno había exagerado un dosier de septiembre de 2002 elaborado por los servicios de inteligencia británicos sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.

El funcionario británico se suicidó una semana después de la revelación de su nombre en la prensa, lo que llevó al gobierno a pedir una investigación independiente al juez Hutton. El informe, que exculpó al gobierno de Tony Blair, asestó un duro golpe a la BBC.


Comentarios


Bush quiere saber por qué no hallan armas en Irak